Si hay un tipo querido en este blog es Mario Draghi que con una frase «whatever it takes» (lo que haga falta) acabó de un plumazo con la crisis del Euro e agudizó la caída en picado del Euribor. Draghi es un tipo con prestigio, todo un tecnócrata que ha demostrado su buen hacer en el BCE en donde resistiendo la presión política hizo lo que hacía falta.

Cuando ya nos lo imaginábamos a sus 73 años retirado en la Toscana cuidando de sus viñedos, le vemos de repente, como primer ministro de Italia y esto es una buena noticia para todos porque precisamente Italia no es una buena tierra de políticos. Cuando en un gran país de la UE llega algún tipo de populismo, toda Europa se resiente como pasó con Grecia en 2015 con la Tsipras y Varoufakis, que sí, que traían ideas nuevas pero que casi nos llevan a la ruina.

Y al contrario que el caso Griego, los mercados han dado la bienvenida a Draghi y cuando hablamos de los mercados no hablamos de un ente malévolo que pone y quita presidentes, hablamos de muchos inversores que prestan dinero barato al que lo puede pagar y no se lo presta al que no lo va a hacer. Les da igual si lo gobierna la derecha o la izquierda, quieren prestar a países gobernados por gente seria y de palabra. Y con los mercados hay que llevarse bien igual que te tienes que llevar bien con el del banco, con tu casero e incluso con tu panadero porque nunca sabes si un día te hará falta pan y si no llevas dinero el panadero te lo fiará porque sabe que al día siguiente se lo pagarás.

Italia ha estado pagando caro durante muchos años su inestabilidad política, ha tenido cerca de 70 gobiernos desde la segunda guerra mundial y un nuevo mandatario cada 20 meses, más de el doble que Alemania. Además de entre estos 70 gobiernos Berlusconi ha sido primer ministro 3 veces.

Con la llegada de Draghi ha vuelto la calma y un buen ejemplo es que ha recortado un 50%  la diferencia en la prima de riesgo con España pese a que la deuda italiana es muy superior. Como veis el factor político condiciona más que el económico y Draghi, él solito ha relajado la primera de riesgo del país -el diferencial del bono de referencia respecto al de Alemania- a mínimos de 2016, en más de 100 puntos.

Puede que el discurso populista nos guste, que la tentación de darle un escarmiento a los mercados es muy grande pero lamentablemente necesitamos de ellos para pagar nuestros gastos diarios y mientras eso ocurra más nos vale tenerlos contentos o prescindir de ellos gastando menos, mientras ocurra eso necesitaremos más Draghis y menos Varoufakis, aunque este último sea más molón y vaya en moto