Una vez al año me atrevo a hacer predicciones a 12 meses vista, y es una buena ocasión para volver por aquí a hacer este esfuerzo tan entretenido como inútil puesto que hay un factor racional en mis opiniones que no tiene por qué ocurrir en los mercados donde, sobre todo en periodos cortos de tiempo, la irracionalidad campa a sus anchas. Qué mejor ejemplo de esto que 2020, el año en el que pasó de todo, todas las previsiones fallaron pero que, curiosamente, está acabando con unos resultados, en los mercados financieros al menos, muy similares a los de otros años de esta misma década: en renta variable Ibex flojo, Nasdaq fuerte y capitalización bursátil global en máximos, y en renta fija (y por tanto en el Euribor también) mínimos de rentabilidad con tipos de interés ultrabajos y liquidez abundante proporcionada por los bancos centrales.

Un año es mucho tiempo y las circunstancias de hoy pueden ser muy diferentes en unos meses pero vamos a arriesgarnos:

En resumen, mis premisas son que la expectativas económicas irán de más a menos aunque su balance sea positivo y que las bolsas van a ir de mejor a peor y que su balance será negativo. La volatilidad continuará, es probable que la renta fija cambie de tendencia ya que estamos en mínimos y no queda recorrido a la baja en rentabilidades, y considero posible que la deuda corporativa dé algún susto con algunas empresas que no puedan cumplir con los pagos de su deuda emitida. Esperemos que en España las subidas impositivas y la inestabilidad política no impidan que se cumplan las optimistas previsiones de nuestro gobierno y 2020 pueda quedar pronto en el olvido para siempre y que la nueva década que comienza el 1 de enero de 2021 nos sea propicia