La pandemia ha provocado un fuerte impulso al teletrabajo, para muchas empresas es simplemente un parche temporal pero para otras, las más preparadas tecnológicamente, un paso definitivo. Esto tiene muchas implicaciones más allá de las obvias que pueden llevar a la replanteamiento de las ciudades e incluso de su política fiscal.

Y es lo que están sufriendo en Sillicon Valley probablemente la zona que mejor esté preparada para el teletrabajo y la que más lo va a sufrir.

El viernes pasado conocimos que el gigante tecnológico Oracle (con unos ingresos anuales de cerca de 40.000 millones de dólares) anunció que trasladará su sede de Silicon Valley a Austin, Texas, y dejará que los empleados elijan la ubicación de sus oficinas y decidan si trabajan desde casa.

La mudanza viene la misma semana en que la segunda persona más rica del mundo, el mediático y fundador de Tesla, Elon Musk, dijo que dejaba California para mudarse a Texas.

También este mes, una de las primeras empresas de Sillicon Valley la icónica Hewlett Packard Enterprise afirmó que se mudará al área de Houston y construirá un campus con dos edificios de cinco pisos para el 2022.

Y como siempre, las razones son económicas.

Por un lado California (y especialmente la zona de San Francisco) tiene el coste de vida más alto de todo EEUU con lo que el alto salario de los empleados de Sillicon Valley apenas se ve trasladado en un gran poder adquisitivo. Hace no mucho un trabajador de Google dijo en una entrevista que, pese a que gana 400.000 euros al año, se considera de clase media debido a todos los gastos mensuales que tiene vivir en la zona, tanto que hay ingenieros con sueldos estratosféricos que tienen que dormir en caravanas.  El valor medio de la vivienda es de 1,8 millones de dólares, en comparación con los 750.000 de hace diez años. Esto ha provocado que durante los últimos años la ciudad haya tenido una emigración negativa. Un salario de 60.000$ en Huston equivale a uno de 130.000$ en San Francisco.

A esto hay que añadirle que California tiene uno de los mayores gravámenes sobre la renta personal de la nación a sus residentes más ricos (hasta un 15.5%) y Texas de los menores (un 0%).

Por tanto Sillicon Valley se ha convertido en un infierno para sus trabajadores y sus empresas.

Simplemente se necesitaba algún detonante para que finalmente se dispersase esta concentración de millonarios que convertía a todos en pobres.

La decisión de Oracle demuestra cuánto los impuestos y las políticas públicas pueden tener un impacto en la toma de decisiones corporativas. Sillicon Valley es rico porque atraía talento y empresas tecnológicas y lleva muchos años que por unas razones u otras está haciendo justo lo contrario, expulsarlas.

Desgraciadamente lo mismo puede ocurrir en España en donde en vez de cuidar a las empresas y a los empresarios se les ataca públicamente y el mejor ejemplo lo tenemos en Galicia que ve como cada año más empresas se van al norte de Portugal en donde montar una pyme solo cuesta 360 euros, y suelo e IBI salen gratis si la inversión conlleva empleo. Sólo en un año, más de 2.000 trabajadores de Vigo y su área solicitaron certificados para trabajar en Portugal