¿Cuál es la mejor manera de volver a poner la economía en marcha después de la recesión de Covid-19? Simple: Lograr la inmunidad de rebaño y volver a nuestra vida del 2019. ¿Y cuál es la mejor manera de lograr la ansiada inmunidad? De nuevo, simple: Una vez que una vacuna es aprobada, pagar a la gente para que la tome.

Sin embargo, una vez que la vacuna esté disponible, surge otro desafío: hacer que la gente la tome. Y aquí surge un problema, solo un 44% de los españoles afirman que estarían dispuestos a vacunarse y probablemente no todos lo terminen haciendo, así que nos encontraríamos con que cerca del 60% no estarían vacunados y nos alejaríamos de la ansiada inmunidad.

A esto tenemos que sumarle que ninguna vacuna será 100 por ciento efectiva, lo que significa que vacunarse no será suficiente para protegerse del virus. Pero si suficientes personas se vacunan, la sociedad desarrollará una inmunidad colectiva. Con una vacunación generalizada, aunque sea imperfecta, el virus no podrá propagarse. Nadie lo sabe con certeza, pero los expertos creen que entre el 70 y el 90 por ciento de la población necesitará vacunarse.

Esta es la propuesta del economista Robert Litan (un economista de la Institución Brookings) ha presentado al gobierno de los EEUU

Nueve vacunas ya están en la fase 3 de los ensayos. Lo más probable es que sólo sea cuestión de tiempo antes de que al menos una de ellas sea aprobada.

Inmunología, te presento a la economía.

Uno de los primeros principios de la economía – quizás el más importante – es que la gente responda a los incentivos. Aplicando este principio al caso que nos ocupa, el Sr. Litan recomienda que el gobierno pague 1.000 dólares a quien reciba la vacuna. Con un incentivo lo suficientemente grande, la mayoría de los estadounidenses es probable que se vacunen.

Como todos los estudiantes de economía aprenden, cuando una actividad tiene un efecto secundario, ese efecto se llama una externalidad (y puede ser positiva o negativa)

Una externalidad negativa surge cuando no se asumen todos los costes de un efecto negativo. El ejemplo más claro es el de la contaminación y la solución política más simple y común es gravarla con impuestos.

La vacunación confiere una externalidad positiva. Cuando te vacunas, te beneficias no sólo a ti mismo sino también a tus conciudadanos ayudando a la sociedad a dar un paso hacia la inmunidad de la manada. En este caso, la internalización de la externalidad no requiere una

La vacunación confiere una externalidad positiva. Cuando te vacunas, te beneficias no sólo a ti mismo sino también a tus conciudadanos ayudando a la sociedad a dar un paso hacia la inmunidad de la manada. En este caso, la internalización de la externalidad requiere no un impuesto sino un subsidio, como sugiere el Sr. Litan.

La lógica de esta propuesta es sencilla. Si cuando hacemos algo malo el gobierno nos mete un impuesto, cuando hacemos algo bueno debería darnos un premio.

Quizás otra propuesta, más interesante, sería la de condicionar las ayudas (como el ingreso mínimo vital) a la vacunación. Si estás recibiendo un dinero por los daños de la pandemia lo lógico es que lo recibas si ayudas a acabar con ella.