Sony es una de las empresas japonesas más reconocidas en todo el mundo y es que lleva casi 75 años haciendo productos electrónicos de primerísima calidad. En 2019 Sony ocupó el puesto 116 en la lista Fortune Global 500 de empresas con más ingresos aunque fue en febrero del año 2.000 cuando alcanzó su pico llegando a ser la empresa tecnológica más grande del mundo. El negocio de Sony es inmenso y en Xataka hicieron hace un par de años un artículo interesante enseñándonos dónde gana dinero que se resumía en esta gráfica.

Como veis, la línea de PlayStation lidera tantos sus ventas como sus beneficios. Y donde hay dinero, siempre hay alguien dispuesto a quitártelo y en este caso Microsoft tiene un plan para robarle los clientes a Sony.

Antes de nada un «disclaimer», esto no pretende ser un artículo de Xbox vs Playstation. (Todo el mundo sabe que hasta el momento la Playstation es mejor)

Microsoft (MSFT) anunció el pasado lunes sus intención de comprar por 7.500 millones de dólares ZeniMax Media, la matriz del gigante de los videojuegos Bethesda, una de las empresas de juegos más importantes del mundo. El editor de franquicias que van desde «The Elder Scrolls» y «Doom» hasta «Wolfenstein» y «Fallout», los títulos de ZeniMax son algunos de los más históricos de la industria.

Pese a la compra, mantendrá los 2.300 empleados y la estructura empresarial ZeniMax lo que permitirá a los estudios de desarrollo y editoriales de ZeniMax continuar operando como lo han hecho en el pasado, asegurándose de que sean capaces de crear y sacar el tipo de contenido que ha conquistado a tantos jugadores en los aproximadamente 34 años que lleva la empresa funcionando.

De esta manera, añade de golpe 8 nuevos estudios al imperio de la compañía, elevando el total a 23, y asegura que los títulos de ZeniMax aparecerán en el servicio de suscripción Xbox Game Pass de Microsoft el mismo día que salgan al mercado. Los títulos de terceros desarrolladores a menudo no llegan a Game Pass hasta meses después de su lanzamiento inicial.

Esto es un golpe sobre la mesa de Microsoft, que lanzará sus consolas Xbox Serie S y Serie X en noviembre, y demuestra que la empresa está decidida a ganar la próxima generación de las guerras de consolas de su rival Sony (SNE) y su PlayStation 5.

Es importante señalar que Microsoft perdió contra Sony en la actual generación de consolas. Vendió menos unidades de su Xbox One que las que Sony vendió de su PlayStation 4, entre 50 y 110 millones, a pesar de que la Xbox 360 y la PlayStation 3 de la generación anterior casi se igualan en ventas.

Y con la popularidad de los juegos en constante aumento -Microsoft estima que la industria generará más de 200 mil millones de dólares en 2021- el gigante de la tecnología es muy consciente de que necesita que sus próximas consolas sean grandes éxitos.

Para garantizarse el éxito ofrecerá la versión básica de su próxima consola (Xbox Series S) a un precio de 299€, esto son 100€ menos que su equivalente de Sony, la  PlayStation 5 Digital Edition.

Y como ocurre últimamente, el gran negocio está en los servicios de suscripción. La compañía ofrece su servicio de Game Pass para Xbox por $9.99 al mes en PC o consolas y $15.99 por el Game Pass Ultimate, que funciona tanto en PC como en consolas y da a los usuarios acceso al servicio de streaming de juegos xCloud de la compañía.

Microsoft se está posicionando claramente para convertirse en un jugador aún más importante en la industria de los juegos de lo que ya es, y con la adquisición de ZeniMax en su haber, una Xbox de bajo precio en camino, y el increíble valor de Game Pass, Sony debería estar preocupada.