Es complicado escribir un artículo sobre las consecuencias económicas y sociales del COVID-19 sin emplear el término «la nueva normalidad» y es que en esta lucha lingüística  me pongo del lado de Santiago Muñoz Machado, director de la RAE quien hace poco dejó bien clara su opinió. «La expresión ‘nueva normalidad’ es una tontería», es la misma normalidad de siempre con reglas renovadas.

Y entre esas reglas renovadas está la de hacer cosas muy raras, impensables hace menos de un año como lo que pretende hacer Singapore Airlines, que como todas las aerolíneas mundiales está sumida en una profunda crisis.

Para mejorar un poco su negocio y contentar a los clientes que les guste volar pero quieran hacerlo sin riesgo el próximo mes van a crear una nueva ruta, se llama «vuelo a ninguna parte» y consiste en un trayecto que despega y aterriza desde el mismo lugar – en este caso, el Aeropuerto Changi de Singapur.

Según los informes de la compañia, esos vuelos podrían considerarse como una forma de ayudar a la asediada compañía aérea nacional de Singapur a hacer frente a un año de pérdidas sin precedentes causadas por la pandemia del Covid-19, y al mismo tiempo dar a los residentes de la pequeña nación la oportunidad de salir de la isla, aunque sea por unas pocas horas.

Aunque nos parezca una idea absurda, no se trata de la primera vez que se hace ya que se ha probado con anterioridad en varios países.

A finales de agosto, la aerolínea japonesa All Nippon Airways realizó un vuelo panorámico de 90 minutos en uno de sus aviones Airbus A380 «Flying Honu». Los pasajeros tuvieron la oportunidad de vivir una experiencia al estilo de un centro vacacional hawaiano en el aeropuerto y a bordo del avión, que normalmente vuela entre Tokio y Honolulu. En este caso la atracción es el propio avión, un impresionante A380 pintado para parecerse a una tortuga marina de Hawai.

La aerolínea taiwanesa Eva Air lanzó un vuelo turístico el mes pasado en uno de sus jets Hello Kitty. Saliendo y aterrizando en el Aeropuerto Internacional Taoyuan de Taipei, el vuelo de 2 horas y 45 minutos viajó a una altitud de 20.000 a 25.000 pies para dar a los pasajeros una vista más cercana de Taiwán y las islas Ryukyu de Japón.

La aerolínea nacional de Taiwán, China Airlines, realizó dos vuelos que despegaron y aterrizaron en Taipei en agosto.

Royal Brunei Airlines lanzó un vuelo sin destino el mes pasado. La aerolínea de bandera nacional de Brunei, un país del sudeste asiático situado en la isla de Borneo, realizó un recorrido turístico de 85 minutos de duración denominado «Dine & Fly» a lo largo de la costa de Brunei y del Borneo malayo. El vuelo, que incluyó un brunch y comentarios de los pilotos, se agotó en un plazo de 48 horas, y cientos de personas han registrado interés en futuros vuelos.

Y es que en tiempos de COVID hacemos cosas muy raras y nos apetece hacer cosas que antes odiábamos, como por ejemplo, para el control de un aeropuerto.