El otro día en el diario Público criticaban a El Mundo por una noticia en la que decía que cada jubilado recibe un 51% más de lo que aporta, noticia que por cierto salió en otros muchos medios y se basaba en un informe del Instituto de Actuarios Españoles (IAE)

El valor promedio ponderado que arroja el informe en el escenario de bases medias es de 1,51, lo que implica que el sistema contributivo de jubilación devuelve un 51% más de lo que recibe, “teniendo que financiarse esta diferencia bien a través de impuestos, bien a costa de incrementar la deuda pública”.

Como se dice en estos casos, las redes sociales ardieron (porque siempre están ardiendo) y se cebaron tanto con el medio como con la noticia, pero el dato está ahí y lamentablemente nadie se libra de ser criticado cuando habla de lo insostenible que es el actual sistema de pensiones y como nadie se libra, no se pueden tocar y cuando se toque será demasiado tarde.

Recientemente José Antonio Herce  un economista experto en pensiones fue entrevistado en Radio Nacional de España en donde alertó de que el déficit estructural de la Seguridad Social se podría duplicar este 2020, hasta alcanzar los 40.000 millones de euros y lo que dijo dio miedo.

La Covid está destrozando la economía. El empleo está sufriendo de tal manera que las afiliaciones al sistema, tanto de autónomos como del régimen general, están cayendo en picado. Al déficit estructural que veníamos observando en los últimos años, de unos 18.000 o 20.000 millones de euros, se va a sumar la caída estrepitosa de las cotizaciones, por lo que es previsible que el déficit de este 2020 del sistema de Seguridad Social, es decir, de los gastos por prestaciones contributivas menos los ingresos por cotizaciones, se duplique y alcancen los 35.000 o 40.000 millones de euros. Es la peor circunstancia que podríamos imaginar para la táctica que quería seguir el ministro Escrivá de acabar con ese déficit.

Para contener la sangría del déficit habría que tomar decisiones rápidas, de largo alcance y no convencionales. Todo lo que se tenía pensado o descrito desde organismos institucionales o desde los análisis de expertos, va a haber que repensarlo y que implementarlo más rápidamente, porque con un déficit de 40.000 millones, la deuda de la Seguridad Social se va a poner en 100.000 millones y el sistema no puede acumular una deuda de este calibre.

Y apunta un dato demoledor, que casi no me atrevo a dar para que no me tachen de facha.

La pensión media de las nuevas altas de jubilación del régimen general de la Seguridad Social es de 1.400 euros al mes en 14 pagas, que es superior al salario medio de los trabajadores menores de 40 años. En mi pueblo a eso le llamarían un ‘sindiós’. Con estos datos, si tuviéramos una bola de cristal para ver el futuro, más vale que cerremos el estanco

Mientras tanto, el gobierno plantea retrasar la edad de jubilación que actualmente se sitúa en los 65,8 años y llegará a los 67 en 2027.

A mi me gustaría que todos nos pudiésemos jubilar a los 65 años con el 100% del sueldo e incluso subir la pensión mínima a los 1.000€ pero recordemos que el sistema español de pensiones se basa en que al final de cada mes, los trabajadores aportan dinero a una caja única. Y al final de ese mismo mes, millones de personas retiran el dinero de esa caja en forma de pensiones de jubilación, invalidez, viudedad… Y este esquema funciona mientras entre más dinero del que sale y desde hace varios años, sale más dinero del que entra, un agujero que de momento supera los 20.000 millones de euros.

Según la OCDE para mediados de este siglo, España será el segundo país más envejecido del mundo, solo por detrás de Japón, y contará con 76 personas inactivas (de más de 65 años) por cada 100 personas en edad de trabajar. Esta magnitud se conoce como tasa de dependencia y en el año 2015 se situaba en niveles del 30%.