España ha sido uno de los países que más ha concentrado sus bancos, justo al contrario que en otros países (como Bélgica o Finlancia) que han visto como algunos han sido fragmentados.

Esto tiene una ventaja ya que tenemos bancos más sólidos y con un mejor balance debido a la reducción de costes como por ejemplo el número de oficinas (y aún así seguimos siendo el país de la UE con mayor número de oficinas por 10.000 habitantes). Viendo la gráfica que encabeza este artículo (aunque hay más bancos de los que aparecen ahí) podemos intuir la magnitud de estos nuevos bancos, basta con ver el tamaño que tendrá el monstruo nacido de la fusión de Bankia con Caixabank, sólo él se ha engullido las siguientes entidades financieras.

El grupo combinado alcanzaría unos activos totales de unos 665.000 millones de euros, de los que CaixaBank (‘BBB+’ con perspectiva negativa) representaría dos tercios y Bankia (‘BBB’ con perspectiva negativa) un tercio.

Ayer mismo Fitch apuestó por que esta última fusión desencadene una nueva oleada de consolidación en el sector bancario español, ya que el potencial panorama resultante requeriría que el resto de entidades ganasen escala o fortalecieran sus modelos de negocio y franquicias para poder continuar siendo competitivos. Entre los candidatos tenemos al Sabadell siempre en el punto de mira y también Kutxabank e Ibercaja e incluso Bankinter

Así que ante este panorama a muchos nos surge la duda, tenemos unos bancos más grandes y sólidos pero ¿serán tan grandes como para no dejarlos caer? .

Actualmente el único banco español considerado como «sistémico» es el Santander al cual se le exige un colchón extra de capital, así como mayores requisitos de información y transparencia. Probablemente la nueva «Caixa-Bankia» se una a las entidades demasiado grandes, esas que están especialmente vigiladas para causar el menor daño posible en caso de caída.