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Un futuro de fusiones en la banca europea

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Según el gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, si la banca española lograse reducir la morosidad hasta los niveles previos a la crisis y mejorase su eficiencia, los ingresos aumentarían hasta en 5.000 millones de euros anuales. Y esto a pesar de la política monetaria actual de BCE, que sigue perpetuando el escenario de tipos de interés en negativo de la eurozona.

Lo de reducir la morosidad es algo en lo que poco se puede hacer, ya que depende en gran medida de la situación económica de la sociedad, de hecho, la morosidad está por encima del 5% frente al 0,72% de finales de 2006, según datos del Banco de España.

Sin embargo, en lo de mejorar la eficiencia sí parece haber margen, si por mejorar la eficiencia entendemos despedir empleados, empeorar el servicio y aplicar más comisiones. Obviamente, de las tres propuestas sólo la primera y enmascarada con eufemismos es confesable, y así, los ajustes de plantilla y sucursales se convierten en la clave, siendo una fusión la mejor manera de aligerar peso salarial sin grandes disputas.

De hecho, el covid-19 ha hecho que las entidades hayan acelerado sus reajustes de plantilla. Desde que arrancó el año, Santander, BBVA, CaixaBank, Bankia y Sabadell cuentan con 935 personas menos en plantilla y han cerraron 125 oficinas. Bankia ha anunciado que cerrará este verano otras 140 oficinas. Banco Sabadell considera que una de las lecciones aprendidas con la crisis del coronavirus es que el teletrabajo funciona bien y servirá como medida para impulsar la eficiencia en la red, acelerando el plan de cierre de oficinas. La entidad redujo el número de oficinas abiertas al público en cuarentena, de manera provisional echó el cierre a unas 490 y algunas no han vuelto a abrir.

En cuanto a las fusiones se refiere, si antes del parón de la economía y el destrozo que el coronavirus nos va a dejar a todos, ya existía una clara tendencia a la fusión de entidades, y aunque, precisamente esta crisis sanitaria ha paralizado el escenario de uniones, lo cierto es que, sin duda, vueltos a la normalidad (que ocurrirá algún día que volvamos a algo a lo que así le podamos llamar), éste será uno de los primeros temas a resolver.

Es por esto que, tanto el Banco Central Europeo, como el Banco de España, no sólo esperen cambios en los actores bancarios, sino que además animen a un más que probable escenario de nuevas fusiones.

Ya antes del confinamiento se hablaba de la posible unión entre Sabadell y Bankia, aunque el hecho de que ésta última esté participada por el Estado en su capital puede entorpecer más que ayudar a la operación. Aunque si el Sabadell acaba presentando una oferta por Bankia, lo que crearía el mayor gigante financiero del país, CaixaBank podría verse animada a presentar una contraoferta.

También entre las entidades medianas sigue viva la tendencia a la fusión a pesar del intento fallido de unión entre Unicaja Banco y Liberbank. Otros ingredientes a tener en cuenta son el apetito comprador de Abanca, las dificultades de Ibercaja Banco para su ansiado salto al parqué o a Bankinter, más centrado ahora en el negocio de banca tras su anuncio de sacar a bolsa Línea Directa, pero muy atento a todos los movimientos.

Por otro lado, aunque la Autoridad Bancaria Europea (EBA) ya ha advertido que la banca europea está mucho mejor preparada para hacer frente a esta crisis que a la del 2008, su negocio se va a resentir, sobre todo en España. Nuestros bancos van a la cola de Europa en lo que a ratio de capital se refiere (lo que es un indicativo de su solvencia), con un 11,9%, frente a un 14,8% de media europea. Tanto es así, que de las supervisadas por Europa (12 entidades en total), sólo Kutxabank supera la media (16,9%); y de las no supervisadas, aparece también Banca March con un ratio del 16,5%.

Los resultados del primer trimestre ya evidenciaron que el panorama no es nada halagüeño. Banco Santander provisionó 1.600 millones; BBVA, 1.433 millones; Caixabank, 400 millones; Banco Sabadell, 219 millones; Bankia, 125 millones… Todos se están armando, a costa de renunciar a registrar beneficios inmediatos.

La advertencia de la EBA, va más lejos si se atiende a lo dicho por el Banco Central Europeo, que ha alertado su informe de estabilidad financiera que las pérdidas serán “significativas”. Es por eso que el vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), Luis de Guindos, ha vuelto a insistir en un mensaje que lleva repitiendo desde que arrancó 2020: la consolidación del sector bancario de la zona euro es “ineludible” para abordar su problema de baja rentabilidad. Es decir, las fusiones bancarias se han de seguir produciendo, y además habría que añadir un carácter transnacional.

El vicepresidente del BCE espera movimientos en este sentido, “tanto a nivel doméstico entre las entidades medianas y pequeñas, como a lo largo y ancho del conjunto de la zona euro con una consolidación transnacional”, lo que permitiría reducir la vulnerabilidad por la baja rentabilidad de la banca europea.

En otras palabras, el BCE busca bancos paneuropeos, pero sabe que una fusión paritaria resulta compleja, entre otras cosas porque interviene el peligroso concepto de soberanía nacional. Ningún Gobierno acepta que su banco campeón sea fagocitado por un banco externo. Sin embargo, todo pasa por saber si la banca va a poder afrontar el impacto del coronavirus, porque, sin cambios en la política monetaria y la economía con un batacazo importante, o se ahorra en costes o las cuentas no van a salir.

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