Pese a que Fernando Simón diga que las recomendaciones de Gran Bretaña y Bélgica para que los ciudadanos no vengan a España son positivas porque nos quitan riesgo, lo cierto es que nos asoman aún más al barranco de una grave crisis económica que a la larga puede afectar incluso a la sanidad pública. Deberíamos ser capaces de lidiar con ese tipo de riesgo en vez de alegrarnos.

Desgraciadamente los países más dañados por la pandemia son también los más expuestos al turismo. Como se muestra en el siguiente gráfico, basado en datos del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC), los viajes y el turismo contribuyeron el año pasado con el 14,3 y el 13,0%, respectivamente, al PIB de España e Italia, incluidas las contribuciones directas de hoteles, agencias de viajes, líneas aéreas, restaurantes y otros, así como los efectos dominó de los miles de millones de dólares, o euros, que los turistas traen a sus costas. El caso de Mexico es especialmente dramático ya que se acerca a las 50.000 muertes siendo el país del mundo con mayor dependencia del turismo.

Incluso en un país con un modelo productivo tan distinto al nuestro, los Estados Unidos, el impacto total de los viajes y el turismo es del 8,6% del PIB. Incluso a ese ritmo más bajo, los viajes y el turismo sostienen directamente más de 6 millones de empleos en los Estados Unidos, y la contribución total al empleo asciende a 16,8 millones de puestos de trabajo en los Estados Unidos según el WTTC.