La llegada de una pandemia –ya calificada así oficialmente por la OMS- no demasiado virulenta ni con altas tasas de mortalidad (¡menos mal que no se parece al ébola!) importada de China –parece ser que vía Italia- ha provocado lo que algunos han llamado “cisne negro”. Desde luego así ha sido en los mercados financieros, falta por ver si también lo es en la economía o el impacto es breve, algo que cada día parece menos probable. En cualquier caso, hay una lectura política evidente: este gobierno de coalición es como todos los demás y lo que criticaron desde la oposición lo hacen desde el gobierno. No supone ninguna novedad pero si recordamos la matraca que le dieron a Rajoy por un solo caso de ébola, acusándole de desgobierno cuando la única víctima de aquello fue un perro y comprobamos cómo ahora han ido totalmente a remolque y sin capacidad de tomar decisiones, más en evidencia no han podido quedar. Especialmente grave la irresponsabilidad de no prohibir las aglomeraciones por afinidad ideológica hacia las manifestaciones del 8-M (cuya cancelación además no hubiera supuesto daño económico alguno) cuando pocas horas después empezaron a tomar medidas que, acertadas o no, sí que tienen un fuerte impacto económico como la cancelación de las Fallas.

En cualquier caso, la llegada de una auténtica emergencia, de algo inesperado, de un problema real e inmediato y no de palabrería e hipótesis, descubre hasta qué punto toda la clase política española se había frivolizado en los últimos tiempos y había dejado de lado los temas realmente importantes para dedicarse a asuntos como el lugar donde están los huesos del cadáver de Franco (¿a que a día de hoy parece una estupidez tanta polémica –de un lado y de otro- por un tema tan banal?), el pin parental (que en el fondo no dejaba de ser una forma de evitar que los hijos no acudan a dos o tres charlas en la escuela, ¡qué gran problema!), hacer propaganda de cambiar que los despidos durante bajas médicas se paguen algo más (algo que afecta como a una docena de personas al año) afirmando que se evita que los despidan (encima mintiendo ya que no es así, sólo cambia la categoría de procedente a improcedente), criticando ferozmente desde la oposición la Tasa Tobin que no deja de ser un impuesto minúsculo en comparación a, por ejemplo, el abusivo impuesto de transmisiones patrimoniales que hace que comprar una casa sea un 7% más caro… Compras un coche y pagas el impuesto de matriculación, el de circulación, los especiales sobre los combustibles, el IVA de todo lo anterior… ¿y vamos a poner el grito en el cielo por pagar 2€ por cada mil euros invertidos? Pues aunque sea injusto, hay impuestos mucho peores que la oposición cuando gobernaba los cobraba igual.

Aunque el colmo de la frivolización creó que llegó con la ley que preparó la ministra Montero y anunciada desde el twitter oficial del ministerio como una ley que permitirá que las mujeres puedan llegar a casa “solas y borrachas”. ¿Desde cuándo es aconsejable que alguien vaya sola y borracha, y desde cuándo la existencia de una ley evita los delitos, acaso no está prohibido por ley robar y matar y se sigue haciendo? El mensaje no pude ser más estúpido: “bebe lo que quieras y vuelve sola a casa que como hay una ley, nadie se va a aprovechar de ti”. Patético. Y sumado a esta paupérrima clase política de la que no se libra nadie (el acabose fue el líder de Vox criticando al gobierno por no poner freno a las grandes aglomeraciones a la vez que convocaba un acto en un sitio cerrado para salir re-elegido), el mundo financiero ha actuado una vez más con bastante irracionalidad. El desplome bursátil descontando una especie de apocalipsis zombie y la altísima volatilidad ha estado presente estos días destacando este lunes como uno de los peores de este siglo como vemos en esta imagen…

de antes de saber que ayer -sí, en la misma semana- el Dow Jones tuvo la mayor bajada en un día desde 1987: 9,99%. Si bien me llama mucho más la atención que la caída de Wall Street (el índice más sobrevalorado desde hace años y que acabó esta semana con un ciclo alcista de 11 años), el desplome del Ibex que tendría que recuperar un 50% para volver a cotizar donde lo hacía hace tan sólo 16 sesiones. Todo por un quizás tal vez, ya que la realidad, aun siendo mala, no conlleva un deterioro económico duradero como el que indican estas ventas. ¡Estamos en el mercado bajista más rápido de la historia! Ayer fue la peor sesión del Ibex de su historia pero también la de la bolsa europea. Tampoco los dirigentes económicos han estado finos, las rebajas de tipos de varios bancos centrales han resultado contraproducentes porque perjudican al sector financiero sin conseguir apenas beneficios económicos, al menos en el corto plazo. Ya se descuenta que incluso la FED baje tipos este mes hasta el 0%.

Ayer era la prueba de fuego para Lagarde, una novata que se enfrenta a una situación en la que sus armas son muy limitadas (las mayores ya la han gastado en la UE permitiendo más descontrol en las cuentas públicas de los miembros) y decidió no bajar tipos pero garantizar más liquidez. A pesar de las críticas y de la mala reacción de las bolsas, poco más podía hacer. Es el Consejo Europeo del lunes el que debe tomar más decisiones. Esperemos que, por todos, acierten con sus medidas y que además consigan que vuelva la confianza de los inversores porque estas bajadas bursátiles están llegando al nivel de provocar daños en la economía real, de hecho es extraño que no hayan aplicado ya algún tipo de restricción a las ventas a corto como hicieron en el verano de 2012, ya que, aún siendo una medida polémica, tiene la ventaja de ser gratuita para las arcas públicas. Lo que sí parece claro es que toda esta liquidez barata si no va a la renta variable, acaba en la fija y eso viene muy bien a todos los hipotecados a tipos variable referenciados al Euribor ya que sigue abaratándose el coste de endeudarse y alejándose la probabilidad de volver al positivo.

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