La semana pasada, Pinelopi Koujianou Goldberg, Penny para los amigos, renunció a uno de los mejores puestos de trabajo que puede tener un economista, jefe del Banco Mundial. Pese a su sueldo de 500.000$ anuales exento de impuestos deja su cargo para volver a su puesto en la Universidad de Yale, donde ocupó la cátedra Elihu de Economía antes de aceptar el puesto en el Banco Mundial.

De las grandes instituciones económicas del mundo, el Banco Mundial suele ser la que más se salva de las criticas ya que su misión es la más loable de todas, ayudar a reducir la pobreza y elevar los niveles de vida mediante el crecimiento sostenible e inversiones en las personas. Hay que ser muy cafre para criticar eso

The Economist informa sobre la historia de fondo tras esta dimisión:

Cuando las naciones ricas en petróleo tienen un subidón de ingresos inesperados por el aumento de los precios del crudo, ¿a dónde va el dinero? gran parte, por ejemplo, a las cuentas de los bancos suizos. Un aumento en el precio del petróleo es seguido por un pico en los depósitos de estos países en paraísos financieros, según un estudio de 2017 publicado por dos economistas.

Cuando uno de ellos (Johannesen) presentó este resultado en el Banco Mundial en 2015, entre los asistentes se encontraba Bob Rijkers, miembro del grupo de investigación del banco. Ambos unieron sus fuerzas con el otro autor del estudio (Andersen) para investigar si algo similar había sucedido después de otro tipo de ganancia inesperada, el del dinero de los donantes extranjeros. Su conclusión fue desalentadora. Los pagos del Banco Mundial a 22 países dependientes de la ayuda durante 1990-2010 fueron seguidos por un incremento en sus depósitos en paraísos financieros extranjeros. Esto suponía entorno al 5% de la ayuda del banco a estos países.

El Sr. Rijkers es parte de una unidad que depende de la economista jefe del banco, Pinelopi (Penny) Goldberg. El equipo publica documentos de trabajo dejando claro que sus opiniones no representan las del banco. Pero el esfuerzo de colaboración del Sr. Rijkers, que se filtró a The Economist, no está entre ellos. Pasó una exigente revisión interna por parte de otros investigadores en noviembre y fue censurada, la publicación fue bloqueada por funcionarios superiores. Puede que estuvieran preocupados por cómo se vería si los propios investigadores del banco dijeran que una parte de su ayuda terminó en cuentas de bancos suizos y similares…

Como os comentaba al principio,  Penny Goldberg renunció a su cargo después de sólo 15 meses en el trabajo y sus razones no están del todo claras pero muchos sospechan que  la decisión del banco de bloquear uno de los informes de su equipo haya sido la gota que colmase el baso.

Quizás algunas de las críticas que hacemos al FMI deberíamos guardárnosla para otros organismos como el Banco Mundial.