Este viernes a las 11 de la noche hora británica por fin Reino Unido saldrá oficialmente de la UE. Digo por fin porque es un proceso que se inició tras una votación en junio de 2016 y que se esperaba fuera culminado antes de 2019. No obstante, no se ha acabado porque ahora entramos en un proceso de transición que el gobierno británico quiere que sea de 11 meses pero probablemente vuelva a alargarse. Creo es una buena ocasión para recordar el –demasiado habitual- absurdo comportamiento de los mercados financieros en muchas ocasiones. El viernes 24 de Junio de 2016, una vez conocida la victoria del Sí al Bréxit por estrecho margen hubo un desplome bursátil generalizado (la bolsa italiana declinó un 12%, la francesa un 8%…), especialmente acusado en el Ibex: cayó un 12,35%, la mayor caída de su historia en una sóla sesión con el 2º mayor volumen jamás negociado. Y eso que tuvieron que salir varios bancos centrales asegurando, una vez más, que inyectarían liquidez si fuera necesario. Además se disparó la volatilidad, el dólar, el oro… y cayó bruscamente el valor de la libra.

Todo eso pasó en unas horas a sabiendas que era sólo el inicio de un proceso que no fructificaría hasta mínimo dos años después (que han sido casi 4 y que aún no ha acabado). Es decir, siendo como era una mala noticia el impacto sobre la economía o sobre las empresas iba a ser mínimo o incluso nulo hasta mucho tiempo después. Sin embargo, Iberia-British Airways cayó en bolsa el viernes 24 un 26,86% y el lunes 27 otro 17,94% más. Hasta ese punto llegó el histerismo. Sin embargo, ahora viene el Bréxit real, la culminación de la separación, con unas condiciones que ni de lejos eran las más deseadas, con un gobierno británico poco colaborativo que deja abiertas muchas incertidumbres sobre el futuro y con el riesgo real de que dentro de 11 meses la salida sea brusca. Ahora es cuando se notará si realmente llegan menos británicos a España de turismo, si nuestras empresas con intereses allí tendrán peores resultados, si la esperable reducción del crecimiento británico nos puede afectar… y sin embargo los mercados están tranquilos con el Bréxit.

Dicho esto, podemos aprovechar esa fecha, esos mínimos histéricos del 24 de junio de 2016 para valorar el comportamiento del Ibex respecto a los dos principales índices bursátiles de la Eurozona: el Dax alemán (rosa) y el Cac francés (azul claro)

Lo primero que puede llamarnos la atención es por qué un país como Francia con problemas de excesiva deuda, déficit, bajo crecimiento, una tasa de paro que casi dobla la alemana, una economía menor y unos problemas políticos graves con protestas y huelgas diversas los últimos meses, tiene una bolsa con un comportamiento tan similar a la del índice alemán. Las respuestas son dos: una es que equiparar el comportamiento de un índice bursátil con los números macro de una economía es un error y otra es que el índice alemán, al contrario que el francés o el español o prácticamente todos los demás, no descuenta los dividendos que sus empresas pagan por lo que en realidad a esa subida habría que sumarle también que ha pagado dividendos lo que fácil podría significar un 8-10% de rentabilidad más de la que ahí marca.

Lo segundo que puede llamarnos la atención es el peor comportamiento evidente del Ibex,, a pesar de un crecimiento económico mayor que los otros dos. Parte (fácil un 2% anual) puede explicarse por lo más generosas que son nuestras empresas en pago de dividendos pero aparte de eso (y otro factor que “pesa” bastante como que Telefónica cotiza hoy –también en parte por los dividendos pagados pero sólo en parte- un 30% por debajo de como lo hacía en junio de 2016), hay un punto reciente desde el que se ve que la diferencia de comportamiento es más acusada: primavera de 2019. Ahí parece que pasa algo que ensancha mucho la diferencia entre el Ibex y el Cac/Dax y cuya tendencia continúa hasta hoy. Si repasamos, resulta que el 15 de febrero Sánchez convoca elecciones para el 28 de abril. Su resolución condujo a otras nuevas elecciones en noviembre que a su vez nos han llevado al gobierno que tenemos hoy. Seguro hay más causas como los problemas en Latinoamérica pero parece evidente que la inestabilidad política interna (no parece que sea cuestión del color del gobierno pues el efecto moción de censura duró 48 horas -aunque veremos a partir de ahora- sino de la falta de presupuestos y las dudas sobre un futuro gobierno estable) sí que afecta al Ibex. Con todo, la gran pregunta es: ¿también ha afectado y está afectando a la economía real?

En cuanto a esta semana, se ha cumplido el escenario del que llevo hablando más de un mes de cesiones en la segunda mitad de enero. El problema llega ahora porque si bien lo normal es que de febrero hasta el verano la tendencia alcista continúe (y el coronavirus –seguro menos mortal que la gripe común- no creo sea un inconveniente para ello, más bien ha sido una excusa para corregir sobrecompra), pienso que es posible que, debido al exceso de subidas de los últimos meses y la excesiva complacencia, las bolsas necesiten más bajadas, especialmente en Wall Street. A mi al menos se me han quedado cortas las correcciones, más con el nuevo factor negativo acaecido con la unanimidad respecto a la rebaja en la previsión de crecimiento de la importante economía china. En cuanto al mercado español, y teniendo en cuenta la flojera de los bancos durante este mes, serán claves los resultados que presentan hoy BBVA, Caixabank y Sabadell. Imagino que pasará lo mismo que con Bankia, Santander, Liberbank… esta semana, que siguen ganando dinero y demostrando la tan –quizás injustamente- discutida viabilidad de su negocio por más que algunos agoreros lleven enterrándolos desde hace años; otra cosa es que, como lleva pasando ya mucho tiempo, se lo haga perder a sus dueños debido al mal comportamiento de la acción precisamente por unas expectativas negativas que siguen sin cumplirse y que no compensan los dividendos recibidos.

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