Ante cualquier mal que suframos siempre intentamos buscar un culpable externo. Los políticos, la inmigración, el capitalismo… y durante muchos años, el Euro. Tanto que muchos movimientos populistas han tenido en su programa la salida del pais de la unión Europea (que en el caso de Grecia fue abanderado por Varoufakis).

Pero el Euro nos ha venido muy bien a todos, obviamente a algunos mejor que a otros pero si lees este blog es porque probablemente tienes una hipoteca y si estás pagando intereses negativos es gracias a él. Si tus ahorros no se los comen la inflación, también es gracias a él. No podemos saber como estaríamos fuera de la moneda única pero probablemente peor.

En general una unión económica suele beneficiar a todos los miembros que están en ella y en África han tomado nota del éxito Europeo porque pese a todos sus errores, ha sido un éxito.

Los 15 países de la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental han acordado adoptar, a partir del próximo año, una nueva moneda común, el «ECO». Pero, como bien sabemos, no es algo fácil y la creación de una moneda exitosa requerirá que los países de la CEDEAO (Comunidad Económica de Estados de África Occidental) superen serios desafíos.

Una zona monetaria óptima debe cumplir cuatro condiciones principales. La primera es un mercado laboral grande e integrado que permita a los trabajadores moverse fácilmente a través de la unión monetaria para llenar las brechas de empleo. La flexibilidad de precios y salarios, junto con la movilidad de capitales, son también necesarias para eliminar los desequilibrios comerciales regionales. Estas dos condiciones implican la necesidad de una tercera: un mecanismo centralizado para las transferencias fiscales a los países que sufren como resultado de la movilidad laboral y de capital. Por último, los países participantes deberían tener ciclos económicos similares, para evitar una conmoción en cualquier área.

Los Estados miembros de la CEDEAO son muy conscientes de estas condiciones y han establecido unos criterios que incluyen un déficit presupuestario inferior al 3% del PIB, una deuda pública no superior al 70% del PIB, una inflación por debajo del 5%  y un tipo de cambio estable. Además, las reservas brutas de divisas deben ser lo suficientemente grandes como para cubrir al menos tres meses de importaciones, y el déficit de financiación del banco central no debe superar el 10% de los ingresos fiscales del año anterior.

Hasta ahora, los países de la CEDEAO están luchando por cumplir estos criterios. Pero sólo cinco países -Cabo Verde, Costa de Marfil, Guinea, Senegal y Togo- cumplen los requisitos en materia de inflación y déficit presupuestario. Así que solo estos países lanzarán la moneda única en 2020 y el resto se unirán al programa al cumplir con los seis criterios de convergencia.

No será una tarea fácil ya que son países acosados por la inseguridad y la corrupción y cuando Nigeria se adhiera, la unión podría estar sujeta a un desequilibrio estructural significativo ya que representaría el 67% del PIB total del bloque.

Lo que complica aún más las cosas es la medida en que las fuerzas exteriores, especialmente las francesas, determinarán la trayectoria de la unión monetaria. La CEDEAO incluye ocho países francófonos -Benin, Burkina Faso, Costa de Marfil, Guinea-Bissau, Malí, Níger, Senegal y Togo- que han tenido una moneda única, el franco CFA de África Occidental, que es estable y vinculada al Euro.

Una unión monetaria exitosa de la CEDEAO probablemente estimularía el progreso en las zonas monetarias propuestas de África Oriental y Meridional. Esto contribuiría en gran medida a avanzar en el ambicioso Área de Libre Comercio Continental Africana.

La experiencia de la eurozona ha demostrado lo ingobernables que pueden ser las uniones monetarias y lo importante que es seguir experimentando y adaptándose. Una unión de la CEDEAO no será diferente. Pero si los países miembros se comprometen a hacer que funcione, el ECO podría ser de gran ayuda para el crecimiento y el desarrollo regional y continental.