Y comienzo con un asterisco porque el premio Nobel de economía no existe, se llama Premio del Banco de Suecia en Ciencias Económicas en memoria de Alfred Nobel, así de largo.

Este año se lo han concedido a Abhijit Banerjee, Esther Duflo y Michael Kremer por su enfoque experimental para aliviar la pobreza mundial. De esta manera, la Sra. Duflo (pareja del sr. Banerjee), de 46 años, se convierte en la segunda mujer que recibe este premio tras la economista estadounidense Elinor Ostrom, que ganó el premio en 2009 por su trabajo sobre cooperación humana.

Sus investigaciones ayudan a mostrar qué inversiones merecen la pena hacer y también qué es lo que tiene mayor impacto en las vidas de las personas más pobres.

La Real Academia Sueca de Ciencias explicó que los ganadores habían introducido «un nuevo enfoque para obtener respuestas fiables sobre las mejores formas de luchar contra la pobreza mundial». Afirmaron que habían dividido el complejo tema en «cuestiones más pequeñas y manejables«, lo que facilitaba su abordaje. Y lo que es más importante, se alejaron de los «excels» para ponerse a hacer trabajo de campo. Analizaron la pobreza desde la pobreza.

Y además lo hicieron con un enfoque práctico y ajeno a cualquier ideología. Por ejemplo Esther Duflo  considera que no hay una sola cosa que puede acabar con la pobreza. Que no se trata de una cruzada, con un enemigo bien identificado y específico, ya sea el capitalismo salvaje, los gobiernos deshonestos, el exceso de reglamentación, el hambre o la malaria. Todo esto probablemente tiene algo que ver con la persistencia de la pobreza. Pero ninguno de los factores es fácil de solucionar y, más importante aún, incluso si se lograra, la pobreza todavía estaría con nosotros.

La lucha contra la pobreza consiste en combatir, con paciencia y deliberación, los muchos problemas que hacen que la vida de los pobres sea difícil: las malas escuelas, el agua sucia, las enfermedades infecciosas, los caprichos del clima y otros desastres naturales, el saneamiento deficiente, la falta de habilidades, la corrupción a pequeña escala, los baches de una carretera. La lista es interminable.

Por ejemplo, su investigación en la India encontró un alto nivel de absentismo entre los profesores (un 24% no iba a trabajar). Encontraron que emplearlos con contratos a corto plazo, que se extenderían si tuvieran buenos resultados, condujeron a resultados significativamente mejores en los exámenes de los estudiantes.

Otro ejemplo interesante fue su estudio sobre las enfermedades parasitarias. Hay zonas en las que el 90% de los niños están afectados por lombrices intestinales que les causan anemias, sensación de debilidad y apatía. Una enfermedad no lo suficientemente grave como para ir al médico pero sí como para que afecte a tu calidad de vida. Probaron un programa de desparasitación en 75 colegios llegando a la conclusión de que los niños tratados no sólamente gozaban de mejor salud si no que su absentismo escolar se redujo un 25%. El coste por niño fue de solo  3.5$. Ninguna otra medida más cara (como repartir comida gratis y regalar uniformes) tuvo tanta efectividad como el programa de desparasitación.

Sin duda un Nobel de economía* muy merecido que reconciliará a muchos con una ciencia que estos años no goza de su mejor reputación.