En los más de 10 años que llevo escribiendo aquí muchos temas se han repetido tanto por su interés como porque hay muchos enfoques para tratar un mismo asunto. Sin embargo, cuando he publicado alguna entrevista, ya no se ha vuelto a hablar de ella y considero que es una pena que algunas “perlas” que algunos entrevistados nos dejaron no sean recordadas.

Nicolás Menéndez Sarriés es un periodista (hoy en Expansión) que nos presentó su libro sobre Bankia en 2015. Ya en su primera respuesta acertó con algo que el tiempo ha demostrado y es que Bankia no se privatizó en 2018 como estaba previsto y él ya intuyó:
“en realidad la fecha de venta es legislación española y no forma parte del MoU, por lo que podría prolongarse el periodo para desinvertir en las mejores condiciones posibles”

Su teoría acerca del debacle de Bankia se basa no en la unión de 7 cajas sino de que dos de ellas fueran tan grandes como Caja Madrid y Bancaja. Cuando le pregunto por la influencia de la corrupción en la caída de Bankia responde esto:

“Sin quitarle relevancia a la corrupción (que en todo caso creo que no estaba focalizada solo en Bankia) me parece que las principales causas de la caída de esta entidad fueron más relacionadas con el diseño institucional que había desarrollado España. Creamos unas cajas de ahorros que compitieron en todo el territorio nacional (con éxito) con los bancos, pero no les dimos las herramientas para que sentasen unas bases que les diera estabilidad. No se les permitió salir a Bolsa hasta bien entrada la crisis, no se les permitió diversificar el riesgo saliendo a otros países, estaban controladas (por ley) por los gobiernos autonómicos… eran demasiados lastres como para aguantar, además, una de las mayores burbujas de crédito que se hayan registrado en la Europa occidental. Es que el dinero barato entraba en España como nunca en nuestra historia contemporánea… Y hay más responsables, cada uno con su cuota.”

A punto de salir la sentencia que seguramente lo condenará, esto opinaba sobre la responsabilidad de Rato en la caída de Bankia:
“Rato tiene muchas responsabilidades, como no puede ser de otra forma (y al margen de las causas judiciales que hay abiertas). La primera y más importante, en mi opinión, fue la de aceptar la fusión con Bancaja en esas condiciones tan complicadas, y sin imponer más controles que le garantizaran que lo que había en esa caja no era un agujero gigantesco. A partir de ahí, todas las decisiones ya son con una entidad fundamentalmente débil, centrada sobre todo en sobrevivir. Así es muy difícil.”

Ese año también pude entrevistar a Manuel A. Hidalgo que, si bien entonces era noticia por ser un profesor de economía que escribía bastante en los medios, hoy lo es por ser un cargo económico importante en la Junta de Andalucía.

Me gustó mucho su respuesta a mi primera pregunta: “¿Por qué si los datos macro mejoran, se crea empleo y estamos creciendo a tasas que rondan el 3% la sensación de gran parte de la población española es de estancamiento de la situación económica e incluso de empeoramiento?”:
“En primer lugar, como es habitual, la recuperación tarda en llegar al conjunto de la sociedad. Normalmente en una recuperación que sigue a una recesión tan intensa como la recientemente experimentada, suele alcanzarse después de fuertes sacrificios y varias etapas. Así, al inicio de la recesión lo que primero cae son los resultados de las empresas, y sólo a continuación, los costes laborales. A su vez, en las recuperaciones, son los costes laborales los últimos en mejorar y es por ello que la sensación de recuperación tarda más en llegar al común de los ciudadanos.
En segundo lugar, existe una cierta tendencia a extrapolar la experiencia reciente para crear las expectativas futuras. Las actuales sensaciones son aún negativas, ya que hemos sufrido una de las mayores y más grandes recesiones que conocemos en la historia reciente. Es normal que la gente tarde en confiar de nuevo en un sistema que durante un tiempo les ha fallado.”

Crítico con la política económica, española no dudó en afirmar:
“Llevamos más de treinta años mostrando fuertes debilidades, que se traducen en escasas mejoras del bienestar, a través de salarios reales, que apenas si han crecido desde los noventa, o una productividad que permanece desde hace veinte años estancada”

Muy crítico fue también con la primera legislatura de Rajoy:
“Hasta hace poco consideraba que lo que le conviene a un país era una mayoría absoluta, ya que así se pueden implementar las reformas estructurales necesarias. La experiencia reciente con el aún actual gobierno del PP es la contraria. Cuatro años gobernando que casi no han servido para nada.”

Por entonces se discutía un rescate a Grecia y acertó en su respuesta:
“Habrá acuerdo, Europa cederá, Grecia también. El euro se salvará, al menos, hasta la próxima crisis de confianza, y mientras tanto los ciudadanos griegos sufrirán la tardanza de dicho acuerdo”

Expresó un punto de vista original entre tantas críticas a las políticas de los bancos centrales:
“Los tipos son bajos no por la política monetaria, sino por los nuevos elementos que definen la economía global actual. Los Bancos centrales sencillamente no pueden obviar esta realidad a costa de generar una crisis de mayor calado a la observada recientemente. Por lo tanto éstos se encuentran en una difícil encrucijada. Mantener los tipos para no cercenar la recuperación o subirlos para evitar una nueva burbuja. Varios estudios indican que es preferible la primera opción, aunque no debe obviarse la segunda.”

Aunque no acertó cuando opinó que los tipos de interés en Europa no tardarían mucho en subir, merece leerse la entrevista entera. Quizás su respuesta más dura, que no sé si la daría hoy teniendo un cargo político (aunque sea como independiente), fue la que me dio a esta pregunta: ¿Cómo podremos sostener en Europa el Estado del Bienestar sin demasiados recortes con una población envejecida y una fuerza laboral menguante y con menores salarios?
“No podremos. Hay dos opciones, o creamos una Europa con más capacidad de crecimiento, especialmente en productividad, o recortamos Estado de Bienestar. Debemos elegir. No hay soluciones mágicas.”

El próximo lunes, más.