En los más de 10 años que llevo escribiendo aquí muchos temas se han repetido tanto por su interés como porque hay muchos enfoques para tratar un mismo asunto. Sin embargo, cuando he publicado alguna entrevista, ya no se ha vuelto a hablar de ella y considero que es una pena que algunas “perlas” que algunos entrevistados nos dejaron no sean recordadas.

En 2012 recurrí a un expatriado para conocer de un país poco conocido por el gran público a pesar de su importancia: Rusia. Él es Amadeo Gellida, que fue allí con una beca ICEX y acabó –entonces, ahora creo que ha vuelto a su Valencia natal- en un buen puesto, creando su propia Pyme y casado con una rusa. Curioso fue cómo vivió él la Gran Recesión en Rusia:

“Fue absolutamente efímera y está totalmente superada. La crisis tardó mucho en llegar. En 2008 yo trabajaba para Porcelanosa buscando grandes proyectos en los que introducirnos, por lo que estaba en contacto con arquitectos y promotores constantemente. Hasta octubre de 2008 todo seguía como si en el mundo exterior no pasase nada. Los clientes decían que Rusia estaba al margen de esa crisis y que no nos iba a afectar. En octubre estuve una semana de vacaciones en España y cuando volví todo se había detenido de repente. El mercado estuvo un año en coma. Durante ese periodo hubo muchos recortes de personal y reducciones salariales importantes, de hasta el 50% del salario. Transcurrido ese año todo se empezó a acelerar otra vez, algo más lento que antes de la crisis, pero en trayectoria claramente ascendente. Año y medio después ya nadie hablaba de la crisis.”

Curiosa la escasa preocupación allí por el paro:

“Respecto al paro, aquí no saben lo que es. Durante la época soviética era ilegal estar parado y eso ha dejado una secuela de miles de puestos de trabajo inútiles y muy mal retribuidos. Es fácil ver en el metro de Moscú controladoras de escaleras mecánicas, mujeres sentadas en unas cabinas que hay en la parte de abajo de las escaleras simplemente revisando que la escalera funciona y apagando o encendiendo escaleras. También hay muchísima gente trabajando en seguridad privada que tampoco hacen nada más que acto de presencia. Por estos trabajos se obtienen retribuciones mínimas por lo que mucha gente está pluriempleada.”

Cuando le pregunto por la nostalgia del Antiguo Régimen su respuesta resulta muy actual:

“Mucha gente mayor habla maravillas de los viejos tiempos, pero como las cosas en los últimos tiempos siempre han ido a mejor se oye poco descontento”

Y me llamó la atención esta reflexión casi filosófica:

“aquí se vive con la sensación de que vamos a ir constantemente a mejor, mientras que España actualmente está en un pozo y no está claro cuándo ni en qué medida esto puede empezar a cambiar. En términos de calidad de vida sin duda se vive mejor en España, pero el problema es que en España le damos demasiada importancia a la calidad de vida y quizá por eso estamos donde estamos”

Ese año volví a repetir con José Luís Cárpatos y empezó recordándonos algo que ha sido muy habitual los últimos años aunque ya parece que se ha normalizado:

“Los bancos han destrozado el mercado. La competencia que hacen con sus propios pisos impide que cualquier particular pueda vender su casa”.

Sus crítica al BCE al respecto de Grecia fueron muy oportunas ya que poco más de un mes después Draghi empezaría a solucionar el problema de la crisis de confianza de los inversores en la deuda soberana no sólo griega, también española e italiana, con su programa de compra de deuda y todas sus inyecciones de liquidez:

“Trichet cometió errores muy graves, nunca supo controlar la situación, y desde luego el BCE siempre ha estado al servicio de Alemania. La crisis de Grecia, siempre fue inevitable. El gran error fue forzar su entrada. Pero en esencia el error fundamental fue obligarle a unas medidas de ajuste terribles, que dejó a la gente sin ninguna esperanza lo que ha conllevado una explosión social. La UE ha tenido muchas oportunidades de solucionar el tema griego, pero todas se han ido perdiendo una a una en las numerosas y estúpidas cumbres que han mantenido”

La UE sigue sin resolver los problemas, y BCE lleva desde entonces siendo el principal actor económico del continente y quizás gracias a éste no se ha cumplido algo en lo que entonces él y yo estábamos de acuerdo:

“Estoy totalmente convencido de que van a destruir el proyecto (la Eurozona) a medio-largo plazo. Veo posturas demasiado enfrentadas, veo que cada uno va a la suya”.

Cárpatos también se sorprendía –entonces todos- del bajo tipo de interés al que emitía su deuda Alemania cuando en unos años muchos otros emisores lo estarían haciendo incluso en negativo. A pesar de que esta entrevista se hizo casi en el peor momento de la crisis –mayo de 2012- no veía seguir a España el mismo camino que a Grecia.

Y acertó. Menos mal.