Cualquier gobierno que quiera sacar pecho de su buena gestión lo primero que hará será mostrar las cifras del crecimiento del PIB durante su mandato. Es el indicador principal sobre el que se suele evaluar un mandato. El PIB es una especie de conglomerado de datos que miden la prosperidad de una nación.

O no.

En realidad, el PIB mide el promedio de la producción per cápita en una economía en general, pero nos dice poco sobre la prosperidad de los ciudadanos individuales, de la corrupción, de la sanidad, de la educación, de la seguridad… De todas esas cosas que ahora nos importan más que nunca.

Y en Nueva Zelanda quieren hacer las cosas de otra manera, tal y como dice su ministro de economía «El éxito se trata de hacer de Nueva Zelanda un gran lugar para ganarse la vida, y un gran lugar para hacer una vida»

Basada en la idea de que medir el impacto a largo plazo de las políticas en la calidad de vida de las personas es mejor que centrarse en medidas de producción a corto plazo, la iniciativa establece cinco prioridades para el gasto gubernamental de Nueva Zelanda: prosperar en la era digital; mejorar los servicios de salud mental; reducir la pobreza infantil; desarrollar una economía sostenible y de bajas emisiones; y abordar la desigualdad, especialmente entre los maoríes y los habitantes de las islas del Pacífico.

Realmente no son los primeros en tener un enfoque de este estilo, el pequeño Reino de Bhután (800.000 habitantes) mide la felicidad nacional bruta en nueve ámbitos: bienestar psicológico, salud, educación, uso del tiempo, diversidad cultural, buena gobernanza, vitalidad comunitaria, diversidad ecológica y niveles de vida. Se utiliza para apoyar la formulación de políticas y hacer un seguimiento de su eficacia a lo largo del tiempo.

Nueva Zelanda tardará años en perfeccionar sus objetivos y más cuantificar los resultados (la economía es fácil de medir, el bienestar no tanto…), pero los experimentos de este tipo en otros países nos ayudarán a conocer si merece la pena intentar dar este paso y quitarle algo de importancia al PIB