Neil Woodford es un inversor estrella al estilo Warren Buffet o  George Soros, se dio a conocer con el fondo que gestionaba, Invesco Perpetual, que durante 25 años estuvo batiendo al mercado, salvándose del crack de las .com y de la reciente crisis financiera. Así que en 2015 decidió dejar de trabajar para Invesco y se montó su propio fondo Woodford Patient Capital Trust.

En su primer año, el rendimiento del fondo fue del 18%, frente a una subida media de sólo el 2% en la Bolsa de Londres. Seguía siendo una estrella y su fondo cada vez atraía a más inversores. En total administraba más de 16.000 millones de libras (una suma cercana al patrimonio total gestionado por las gestoras independientes en España.). Pero a partir de ahí las cosas no fueron tan bien y desde su lanzamiento ha obtenido un rendimiento de sólo el 0,36%, que no es algo dramático pero no es lo que se espera de él y la gente empezó a perder la confianza.

El fondo pasó de gestionar 16.000 millones de libras esterlinas a las 3.700 millones actuales. Los inversores empezaron a huir. Tanto que actualmente están en una especie de corralito por la que los partícipes no pueden disponer de su dinero. El problema es que cuando un fondo tan grande tiene mucho dinero invertido en una empresa, no puede vender todas las acciones de esa empresa sin hundirla en bolsa. No es lo mismo invertir en un índice, una moneda o un bono que hacerlo en una pequeña compañía, que es lo que hacía Woodford.

Puesto a buscar un culpable, podríamos encontrarlo en la incertidumbre sobre Brexit ya que invertía principalmente en acciones de empresas británicas que se han visto afectadas por el jaleo político que allí tienen.

Tras esta medida, Woodford intentará liquidar «tranquilamente» y afectando lo mínimo al precio de la venta de sus activos, con la intención de proteger a sus inversores.

Algo así ocurrió en España hace 11 años cuando la CNMV autorizó la suspensión de los reembolsos de Santander Banif Inmobiliario y Segurfondo Inversión, y el aplazamiento de los de BBVA Propiedad en 2010, por la evolución desfavorable del mercado inmobiliario que causó problemas en algunas entidades a la hora de atender a los reembolsos.

¿Qué lecciones podemos sacar?

Vivimos en una mala época para tener dinero… aunque es peor para quienes no lo tienen…