Esa gráfica que veis es la de del paro en la Unión Europea, destacando por encima de todos España (13.9%) y Grecia (18%). Respecto a los que menos desempleo tienen, están en tercer lugar Holanda, en segundo Alemania y en primero, con sólo un 1.9% de paro, la República Checa.

Teniendo en cuenta que siempre hay personas en proceso de un cambio de trabajo y otras que por diversas razones no quieren trabajar en ese momento se podría considerar este 1.9% de paro como pleno empleo. Básicamente en Chequia quién quiere trabajar lo hace.

Y desde el otro punto de vista esto significa que las empresas tienen que cuidar mucho de sus empleados para que no se marchen ya que es francamente complicado encontrarles sustitutos. Tienen que retener el talento a toda costa y todos los saben.

Así que estamos en el paraíso de los trabajadores y debemos brindar por ello.

El problema es que están brindando demasiado, tal y como nos cuentan en Radio Praga.

El contrato de trabajo estándar facilita que las empresas sancionen o incluso despidan a los empleados si se descubre que consumen drogas o beben alcohol durante las horas de trabajo.

Sin embargo, los jefes se están volviendo cada vez más tolerantes ante estos hechos entre sus empleados, al menos según la opinión de varios expertos en contratación reunidos por la web de noticias Aktuálně.

Tomáš Surka, de la agencia de búsqueda de empleo Devire, dijo que los test de drogas entre los empleados habían disminuido notablemente debido a la falta de reemplazos disponibles en el mercado laboral.

Jiří Halbrštát, otro profesional de la contratación, dijo que no solo las empresas están menos interesadas en asegurarse de que sus empleados realicen los test, sino que algunos jefes también se están enfocando activamente en asegurarse de que sus empleados más problemáticos se queden en casa mientras se realizan las pruebas.

Se dice que un empleado del almacén contó que generalmente bebían ron, vodka y cerveza en botellas de plástico. Las drogas más populares incluyen la marihuana y la metanfetamina.

El consumo de drogas también se da entre los directivos, algunos para (dicen) poder trabajar más horas.

Por aquí ya hablamos hace unos meses de otro problema que tienen en ese país y es que la falta de mano de obra les ha obligado a comprar robots.

“No podemos hallar suficientes humanos”, dijo Frolik, cuya compañía, Linet, fabrica camas de hospital de vanguardia que se venden en más de 100 países. “Estamos tratando de reemplazar a la gente con máquinas donde se pueda”..

Y de momento, salvo Bender el de Futurama, los robots no se emborrachan y si esto sigue así cada vez habrá menos argumentos por los que se debería contratar a un humano en vez de comprar una máquina…