Se acercan las elecciones y se está imponiendo entre el bipartidismo el recurso argumentativo del “voto útil”. El PSOE pretende robarle votos a UP con la excusa de que son la única alternativa a un “tripartito de derechas” e incluso en Cataluña a los independentistas ya que ellos no prometen un 155 como los otros, y el PP pretende robar votos a Cs y Vox para frenar la “coalición rompedora de España”. El voto útil es un buen argumento ya que se basa en algo real: al haber circunscripciones con muy pocos escaños (¡con lo fácil que sería que hubiera sólo una como habrá en las europeas!), el 5º y a veces el 4º más votado quedará sin representación incluso aunque tenga más del 10% del voto con lo que esos votos se perderán.

Con los datos de 2016 resulta que Álava, Albacete, Burgos, Cáceres, Cuenca, la Rioja, León, Lleida, Lugo, Orense, Salamanca tienen 4 escaños con lo que los votos al quinto partido se ignorarán sí o sí, y probablemente los del cuarto –y quizás hasta los del “tercero”- también, algo que pasará seguro allí donde hay 3 escaños en liza como Ávila, Guadalajara, Huesca, Palencia, Segovia, Teruel y Zamora… o dos como en Soria. El caso extremo es Ceuta y Melilla, al tener sólo un escaño sólo cuentan los votos al partido más votado. El resto no sirve de nada. El sistema de circunscripciones, como he criticado tantas veces, es una merma democrática porque deja sin representación a mucha voluntad popular. El problema no es la “Ley” D´Hont, es no hacer una circunscripción única. O al menos hacerlas autonómicas en lugar de provinciales porque cuanto más pequeñas y numerosas son las circunscripciones, más votos se quedan sin representación.

Además, ocurre algo tan absurdo como el que un voto en Soria tenga 3 veces –o más- importancia que en Madrid por ejemplo, a la hora de conseguir un escaño y si vemos los resultados de las últimas generales –así nos sirve de recordatorio también de la actual representación- podemos comprobar cómo para cada partido también es diferente la necesidad de votos para obtener lo mismo:

Y ahí no sale el gran perdedor de cada elección: el PACMA que en 2016 se quedó sin escaño con 286.702 votos para el Congreso y sin senador con 1.213.871 votos para el Senado. De hecho, el asunto en el Senado es aún más extremo: en cada circunscripción el más votado tiene 3 y el segundo 1 y el resto de votos se pierden.

Dicho esto, aunque objetivamente sea cierto que muchos españoles “tirarán” su voto ante la casi imposibilidad de que el partido que elijan, si no es el primero o segundo más votado por los demás, vaya a tener escaño en su circunscripción, creo que cada uno debe votar a quien le apetezca. Tengo un amigo que siempre votó al PSOE hasta que se pasó a Equo, luego a Podemos y ahora votará a Vox. Yo le digo que cómo va a votar a un partido que hará presidente a Casado con lo que él siempre ha odiado al PP y su respuesta es: “porque me da la gana” ¿Y qué mejor respuesta hay que esa? Dejemos los cálculos a partidos y politólogos y quedémonos a gusto votando a quien nos guste o a quien nos disguste menos. Además, no olvidemos que en el 2000 el PSOE de Almunia, aparentemente con una gran estrategia al conocer nuestro sistema electoral, llegó a un acuerdo con IU para que éstos no se presentaran en las provincias donde no tenían opciones y recomendaran a sus votantes votar al PSOE… y aquel experimento acabó con una mayoría absoluta de Aznar. Es decir, que quién sabe. Que se preocupen los partidos de ser útiles en lugar de querernos vender la moto del voto útil.

En cuanto a los mercados, empezamos la semana mal, con el crudo en máximos de cinco meses al cotizar el Brent por encima de 71$ con la excusa de la guerra civil libia, luego las bolsas reaccionaron positivamente al enésimo anuncio de que el acuerdo comercial China/USA ya estaba prácticamente hecho pero volvieron las nubes, especialmente para Europa porque en el horizonte cercano se avecina el conflicto comercial USA/UE… y en medio de todo esto está el Bréxit, otro tema cansino a más no poder. Ahora resulta que todos parecen preferir una prórroga larga pero desde la UE muchas voces advierten de lo irresponsable que resulta dar esa prórroga a un miembro que quiere irse y que está en conflicto con el resto de miembros como parte interesada en una negociación, ya que puede dinamitar la propia Unión desde dentro con, por ejemplo, su capacidad de veto y usarla para chantajear a la UE y así conseguir mejoras en un nuevo acuerdo de Bréxit. Al final la nueva fecha tope es el 31 de octubre (aunque la salida podría ocurrir antes si el Parlamento británico se pone de acuerdo de una vez) lo que, sin ser algo ideal, podría permitir un verano tranquilo. Las bolsas, aunque con vaivenes y cierta debilidad eurozonera, siguen alcistas (Wall Street está muy cerca de marcar nuevos máximos históricos) y la temporada de presentación de resultados del primer trimestre que empieza ahora en los EUA volverá a ofrecer un panorama económico muy lejos de la recesión. Y es que finalmente todos hablan de ralentización pero el riesgo de crisis parece haberse sofocado con los llamados de los bancos centrales avisando que actuarán si es necesario. Algún día dejarán de tener efecto pero no parece que el momento haya llegado aún.

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