Uno de los productos financieros que más me han llamado la atención de los últimos años fueron los pagarés de Nueva Rumasa que se lanzaron en Febrero de 2009 y la inversión mínima era de 50.000€ prometiendo una rentabilidad de entre el 6% hasta el 10%  anual. En total realizaron 4 emisiones de pagarés en el que 5.000 inversores metieron 100 millones de euros.

La CNMV emitió hasta 7 comunicados a través de su web en los que advertía de los riesgos de estas operaciones y pedía a los potenciales inversores que se informaran convenientemente a través de asistencia financiera especializada.

Dos años después Nueva Rumasa solicitó el concurso de acreedores, poco después la fiscalía anticorrupción presentó una querella por estafa  y actualmente los inversores siguen sin cobrar.

Poco después, tuvimos en la bolsa española a una empresa que me recordaba también a Nueva Rumasa, Gowex. Empresa de la que por cierto fuí accionista ya que estaba en boca de todos y parecía que iba a ser el «Google» español (afortunadamente para mi vendí porque necesitaba el dinero, no porque me oliese algo). Así es como lo contaban en Expansión.

Gowex, fundada en 1999, se especializó en la creación de redes gratuitas de WiFi en 2004. Pero el boom no llegó hasta el 12 de marzo de 2010, cuando la firma debutó en el Mercado Alternativo Bursátil (MAB) -Bolsa de pequeñas y medianas empresas-. Se estrenó a un precio de 3,50 euros por acción, y en apenas cuatro años, consiguió una revalorización superior al 470%, llegando a un valor de 1.400 millones de euros.

Su motor económico procedía de los ingresos por publicidad, la interconexión con otras operadoras y convenios con las administraciones. Para los analistas, no había dudas de que Gowex era «la joya tecnológica española», y que caminaba hacia lo más alto.

Fue un gran descubrimiento para los inversores y todo un ejemplo de emprendimiento. Y como prueba de ello, en marzo de 2014, el entonces presidente del Gobierno Mariano Rajoy, le entregó el premio Start-Ex, destinado a emprendedores con proyectos de crecimiento global.

Los planes de Jenaro García, fundador y expresidente de Gowex, la compañía que suministraba WiFi gratis a grandes ciudades y medios de transporte, y que llegó a considerarse «la joya de la Bolsa española», se desvanecieron tres meses después de marcar su máximo en Bolsa, cuando la pequeña, y hasta entonces desconocida, empresa estadounidense de análisis financiero Gotham City Research, publicó un informe que desenmascaró la popular empresa: las cuentas habían sido falseadas.

Al igual que a la Rumasa original, la siguió la Nueva Rumasa, a la Gowex original la sigue Gow2x, empresa fundada por su mismo fundador, ese mismo que todavía está esperando sentencia.

Recientemente, la CNMV (la misma que avisó de Nueva Rumasa y que constantemente está alertando de chiringuitos financieros) lanzó un aviso.

La CNMV ha lanzado un aviso a navegantes sobre un nuevo presunto fraude de un viejo conocido. Del creador de Gowex, Jenaro García, para el que la Fiscalía ha pedido hoy 18 años de cárcel por varios presuntos delitos, como fraude de inversores y apropiación indebida, llega una nueva web: Gow2x, la plataforma de la sociedad Global Operation World 2 Exchange. El supervisor que preside Sebastián Albella ha incluido este sitio web dentro de la lista de «otras entidades» sobre las que advierte.

Fuentes conocedoras de la operativa de Gow2x indican que se centra en atraer a antiguos inversores de Gowex; de hecho, dispone de un apartado exclusivo para ellos. La operativa, según estas fuentes, es similar la que proponen en las emisiones de divisas virtuales, en la que se entrega dinero en efectivo a cambio tokens (una suerte de vales). Uno de los medios que utilizan para concienciar de las bondades de esta supuesta inversión es el sistema de mensajería Telegram.

Y como bien comentan aquí, segundas estafas ¡nunca fueron buenas!

No se dejen seducir por aquel que les sedujo y les engañó una vez, ¡jamás! No se dejen seducir por aquellas palabras magnánimas y megalómanas de alguien que cree tanto en él de forma casi psicótica, creyéndose sus propias mentiras. No se dejen seducir, por aquel que sabe decirle “aquello que quieren escuchar”. Admire aquellos que con hechos se equivocan, desde la honestidad. Puesto que el progreso se alimenta del error, pero no de las estafas. Deteste a aquellos capaces de robar a través de un buque que llegó a capitalizar miles de millones de euros. Jenaro García no es ningún tipo de emprendedor caído, de hecho ni lo calificaría como emprendedor, ni empresario, ni ninguna palabra que sea sinónimo de sacrificio, esfuerzo y valor. Este señor es simplemente un estafador imputado y en breve ¡sentenciado! Sólo hay un camino para Jenaro y no es renacer engañando nuevamente a inversores heridos, ¡es la cruda cárcel!

Pero da igual, siempre habrá alguno que se deje seducir. Al menos, que no seas tú, querido lector.