El gran problema de no haber agrupado todas las elecciones en Mayo, aparte del coste económico que supone el desdoblamiento y del hastío que puede provocar de la política en la gente, y por lo tanto en las ganas de votar, está en que el 29 de abril pocos partidos tendrán el suficiente sentido de estado como para pensar en la gobernabilidad y no en los cálculos electoralistas de menos de un mes después. Es decir, sea cual sea el resultado estoy bastante seguro que no se negociará un nuevo gobierno (que todo apunta a que será de coalición lo que exigirá cesiones de dos o más partes) mínimo hasta que no se abran las urnas autonómicas, municipales y europeas el 26 de mayo con lo que lo mismo hasta octubre no empezará la legislatura efectiva.

Desde mi punto de vista Sánchez no se merece más votos de los que tuvo en 2016, creo que su gobierno ha sido un fracaso en el que no ha conseguido ninguno de sus objetivos dejándonos un agujero fiscal incluso mayor al que heredó. Además ha demostrado que no supone ningún cambio. Detalles como no despolitizar RTVE, no cesar a la ministra de Justicia a pesar de las grabaciones de Villarejo, el aluvión de altos cargos nombrados a dedo con dudosa calificación (quizás el ejemplo más sangrante sea lo de nombrar a un filósofo para el Consejo de Seguridad Nuclear), presumir de transparencia a la vez que esconde los gastos del Falcon usado para ir a un concierto… ¡si hasta intentó ganarse el apoyo para los PGE asignando dinero público a una autonomía concreta al igual que hizo Rajoy hace unos meses! Pero el desplome de UP hará que votantes que en su día dejaron el PSOE para irse a Podemos, vuelvan. Y sólo eso, gracias a la ley electoral, debería darle al PSOE el primer puesto.

Casado, siempre según mi opinión, es, como ya le pasó a ZP en 2004, un tipo que sin la formación, sin el talento y sin hacer méritos suficientes… tiene serias opciones de conseguir lo máximo a lo que podría aspirar en su vida gracias a circunstancias ajenas a él. Su partido está en clara tendencia a la baja (se espera tenga el peor resultado histórico desde que se llama PP), siguen coleando muchos casos de corrupción –también en el PSOE, está al caer la sentencia de los ERES- incluido el posible master fantasma del propio Casado pero un sistema electoral que premia al partido más votado en cada circunscripción podría darle un segundo puesto que, con el casi seguro apoyo de Vox y el probable de Cs, le permitirían quizás conseguir la presidencia a un personaje que presumía de un postgrado en Harvard conseguido en 4 días en Aravaca y que está afrontando la campaña empeñado en restar votos a Vox intentando ser más polémico que Abascal y prometiendo absurdeces como rebajas agresivas de impuestos desde el primer día. Debido a nuestra ley electoral, el PP podría incluso ser el tercero en votos pero el segundo en número de escaños.

Rivera e Iglesias se han hecho viejos muy rápido, han pasado de significar la ruptura del bipartidismo a muleta de los dos partidos. Con lo jóvenes que son y lo recientes que son sus formaciones, ya necesitan una completa renovación y un cambio de liderazgo. Si se presentaran Arrimadas y Errejón de cabezas de lista, arrasaban pero como eso no pasará, se encuentran en una situación extraña. Ciudadanos creo esperaba a las locales de mayo para pactar indistintamente con PSOE y PP y así reforzar su imagen de centro pero al adelantarse las generales tiene la rémora de su pacto más reciente que es el andaluz y que le ha colocado en el imaginario colectivo como un partido de derechas, imagen reforzada por su arriesgada decisión de comprometerse a no pactar con el PSOE de Sánchez. Si hace buena campaña podría mejorar sus resultados pero todo apunta a un tercer puesto, alejado del primero que le daban las encuestas hace 14 meses. Podría ser la llave de la gobernabilidad pero nada más. En cuanto a UP, las batallas internas y los guiños hacia la izquierda de Sánchez le garantizan perder muchos votos y el cuarto puesto… hasta podría quedar quinto de cinco dependiendo del éxito de Vox aunque sumando las confluencias (algo que, como hemos visto en Madrid, no es demasiado correcto porque para nada son la misma formación) no sería superado por Vox. Esta formación es la que tiene más dificultades, por el sistema de circunscripciones, de conseguir que sus votos se traduzcan en escaños pero es la que tiene más fácil la campaña: su discurso políticamente incorrecto tiene un atractivo para una minoría en la que podrían incluirse exvotantes de izquierda y abstencionistas, no sólo exvotantes del PP. En cualquier caso, igual que elegir la opción UP es como votar que Sánchez sea presidente, optar por Vox será igual que votar para que Casado lo sea, a todo a lo que aspiran es a influir sobre otros.

En cuanto a los mercados, la FED repitió el mismo aviso de BCE de no subir los tipos hasta 2020 lo que llevó a una depreciación del $ que ha llevado al €/$ a máximos de casi dos meses y en cuanto a las bolsas, aunque tardaron unos días, han digerido ya que BCE vea tan mal al enfermo europeo que se comprometiera a no subir tipos este año y a seguir inyectando liquidez a la banca, y la corrección ha servido para tomar impulso y marcarse nuevos récords de 2019. La confirmación de la “patada para adelante” del Bréxit fijando un nuevo límite en el 30 de Junio, no gustó demasiado y recortó los avances, puede que por eso de vender con la noticia. Con todo, quizás la mayor sombra sobre las bolsas es si tanta velocidad en la subida del primer trimestre del año puede significar que ya no queda mucho margen, al menos en los índices norteamericanos, de rentabilidad que compense el riesgo de seguir invertido. Parece que de momento los inversores piensan que sí merece la pena pero a mi me sigue pareciendo muy raro que la bolsa descuente amplios crecimientos económicos en el futuro cuando a la vez muchos países siguen emitiendo deuda en negativo descontando baja inflación o, al menos, bancos centrales inyectando liquidez barata durante los próximos años… porque creen que hará falta hacerlo.

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