En el mundo de las inversiones se ha escrito mucho sobre la figura de Jack Bogle tras su fallecimiento hace unos días. Aunque sea un desconocido para el gran público, lo cierto es que su fama viene precisamente de crear una compañía de inversiones –Vanguard Group– pensada para el inversor minoritario, para mejorar los ahorros de la mayoría. Por ello cuando fundó su empresa en 1975 lo hizo como organización sin ánimo de lucro, sin accionistas externos a los que pagar dividendos, ofreciendo, gracias a ello, unas comisiones muy muy bajas para los ahorradores, aunque por desgracia en España -y otros países- el cliente medio bancario desconoce cómo poner su dinero ahí ya que las entidades financieras insisten en comercializar sus propios caros vehículos de inversión, por lo que los más beneficiados del invento de Bogle han sido los de siempre. A día de hoy Vanguard invierte en representación de 20 millones de personas en 170 países y cuenta con más de 5 billones en activos bajo su administración, empleando a cerca de 17 mil empleados.

Su éxito no le llegó gracias a lo aparentemente buena persona que fue (su frase favorita, que no era suya, decía que era: “Tan solo pasamos por este mundo una vez, así que haz ahora todo el bien que puedas, y muestra ahora toda la amabilidad que puedas mostrar, porque no volveremos a pasar de esta manera otra vez.”), sino sobre todo por sus resultados. ¿Cuál era su estrategia de inversión? Se puede resumir fácilmente porque ya lo hizo él en su libro de2007 “El pequeño libro para invertir con sentido común: El mejor método para garantizar la rentabilidad en bolsa” donde afirmó: “La historia confirma que la estrategia ganadora para invertir en acciones es ser dueño, a un costo muy bajo, de las acciones de todas las empresas del país que cotizan en la Bolsa”, es decir, crear fondos que repliquen índices. Es lo mismo que yo llevo años recomendando a todo inversor minorista porque seleccionar valores implica no sólo mucho trabajo, también más riesgo (Popular quebró, el Ibex puede bajar pero nunca quebrar).

Bogle también afirmó algo, para defender su forma de gestionar, en lo que estoy totalmente de acuerdo: “El mercado de valores es una distracción gigante que aleja la atención de lo que es el negocio de invertir” ya que es cierto que para muchas personas –en las redes y en los foros específicos se detecta mucho- el mercado es un sitio más para entretenerse que para ganar dinero, y hay una suerte de ludopatía en aquellos que no pueden evitar tener siempre alguna posición, aparte de que hay mucho ego en achacarse a uno mismo los beneficios pero echar las culpas de los errores a circunstancias externas, algo tremendamente habitual.

No obstante, Bogle para mí se equivocaba al firmar que la suya era la única manera de invertir, una cosa es que sea lo más adecuado y barato para una persona con no demasiados ahorros y otra es que todo el mundo deba conformarse tan sólo con que sus inversiones hagan lo mismo que el índice bursátil del país. Quizás también merezca la pena pagar más comisiones y encargar la gestión de parte del patrimonio a un personaje como Buffet que lleva años batiendo al mercado mediante una adecuada selección de valores. Es decir, lo que es desaconsejable para el gran público –hacerse una cartera de valores propia- no lo es si se apuesta por el gestor correcto. Además, todos conocemos índices bursátiles de países que durante una o dos décadas apenas han dado beneficios, y algunos incluso pérdidas.

Yéndonos a la actualidad de la semana, ha aumentado la volatilidad debido a las presentaciones de resultados empresariales y se ha detectado debilidad del Ibex) contra un Wall Street más fuerte gracias a la FED recordando lo que fue la mayor parte de 2018. En todo caso, en los mercados enero ha estado muy lejos del pesimismo que tantos vaticinaban resultando uno de los mejores meses bursátiles en mucho tiempo, y además de manera generalizada, con subidas importantes en todas las áreas geográficas y que han incluido además al crudo, para algunos termómetro del crecimiento global. El principal motivo del movimiento alcista es sin duda el exceso de bajadas del último trimestre de 2018. Baste como ejemplo este gráfico en el que se puede apreciar que a principios de este año el sectorial bancario europeo cotizaba igual que hace 25 años.

¿Tan raro es que hayan tenido un rebote? Y yo sigo creyendo que puede continuar hasta al menos abril-mayo pero es cierto que un movimiento tan rápido es muy posible que necesite retrocesos y aunque sigue habiendo muchas sombras en el panorama político y económico, muchas veces ocurre que un exceso de pesimismo conduce a un exceso de optimismo.

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