El pasado 14 de Noviembre publicamos por aquí un artículo titulado «La crisis más anunciada de la historia» en la que, pese a que los indicadores económicos actuales son bastante buenos, muchos eran los medios, bancos y organismos que nos están aguando la fiesta poniendo fecha a la próxima crisis.

Lo que  si que es preocupante es la tendencia de “voy a prever una crisis muy gorda para que así luego no me digan que no avisé” que acaba llegando al sentimiento de los ciudadanos, que somos sobretodo, consumidores y buenos pagadores de impuestos.

Los dos últimos años han sido bastante buenos para los lectores de este blog, los mejores de la última década y eso debería ser suficiente para mostrarnos optimistas a la par que cautos. Realmente lo normal, al menos desde mediados del siglo XX, es estar en largas etapas de crecimiento con algunas crisis entre medias y no al revés.

Degraciadamente el mensaje de «que viene una crisis» parece que está calando entre vosotros y nos encontramos en el año menos optimistas desde que venimos realizando la encuesta. Sólo el 13% de los lectores creen que el 2019 será mejor que el 2018. El 43% piensan que será peor, cifra similar a cuando estábamos en lo peor de la crisis.

En los indicadores económicos tampoco estáis especialmente optimistas ya que sólo el 38% pensáis que bajará el paro y los bajistas en bolsa marcan su máximo en el registro histórico (un 36% cree que bajará frente a un 21% de alcistas) algo normal visto el final de año tan desastroso que tuvo los mercados. Se salva la vivienda en la que un 67% opina que seguirá subiendo.

En cuanto al Euribor no hay sorpresas y la mayoría cree que se situará a final de año entre el 0 y el 0.5%

Respecto a lo más negativo del año repite el conflicto catalán, con los políticos y la corrupción repitiendo podium. Por último la noticia económica del año tenemos como ganadora a la guerra comercial de Trump que quizás sea la principal responsable de este sentimiento tan negativo que tenemos para el 2019. Destaca el poco interés que han tenido las impactantes caídas bursátiles y de las criptomonedas, quizás porque es algo de lo que los medios hablan mucho pero en donde los lectores no tienen sus ahorros.

Nos quedará por ver si estamos ante una profecía autocumplida y ese pesimismo nos hará entrar en el círculo vicioso de dejar de consumir e invertir en proyectos a largo plazo o si finalmente, como ocurre casi siempre, nadie acierta en sus pronósticos y tenemos un 2019 mejor que el 2018.