Cuentan en «Estudiando con Ángela» que el origen a los números negativos se remonta al año 628, cuando Brahmagupta (568-670) un matemático y astrónomo indio, consideró los números negativos y el cero por primera vez en su obra Brahmasphutasiddhanta, a los que el llamaba las deudas y la nada.

Al parecer los chinos los habían descubierto antes pero no aceptaban la idea de que un número negativo pudiese ser la solución a una ecuación.

Muchos inversores descubrieron el cero con las acciones del Popular cuando vieron que de un día para otro su inversión pasaba de valer algo a no valer nada. Un escándalo por que el muchos perdieron todo y nadie pagó por ello. Por primera vez veíamos en nuestro país como una empresa seria y cotizada arruinaba completamente a sus accionistas.

¿Puede haber una inversión peor que perderlo todo? Si, perderlo todo y además quedarte endeudado

El pasado Viernes , James Cordier el gestor del Hedge Funds «Optionsellers», un fondo de inversión con cientos de clientes y unos activos cercanos a los 100 millones de dólares publicaba un vídeo de disculpa a sus clientes en el que les comunicaba que habían perdido todo su dinero y además tenían una deuda con un broker.

El fondo se dedicaba a vernder opciones sobre futuros de materias primas. Básicamente ellos cobraban un dinero asumiendo el riesgo de que una materia prima sobrepasase un valor determinado. En su caso tenían mucha exposición sobre futuros del gas natural, de tal manera que si esta materia prima bajaba ellos ganaban mucho dinero y si subían, tenían que pagar una prima. Históricamente las materias primas tienen un comportamiento relativamente suave.

Con tan mala suerte de que su precio hizo lo siguiente.

De tal manera, que siendo las opciones un producto con mucho apalancamiento (puedes invertir mucho más de lo que tienes) podría haberse dado el caso de que hubiesen comprado 100 millones de opciones a 3 dólares y tuviesen que apechugar la diferencia hasta 4.5, con lo que habrían perdido 150 millones.

En Rankia lo explicaron muy bien, llegando a algunas interesante conclusiones.

Como decía Taleb, en la bolsa los eventos altamente improbables ocurren con una inusitada alta frecuencia. Así que mejor ser precavidos y no confiar en la divina providencia, sobre todo cuando se trata de los dineros.

La operativa suicida incluía una nula gestión del riesgo,  como el tiempo desgraciadamente ha terminado por confirmar. En ese fondo, no se hacen  coberturas de las posiciones abiertas, confiando ciegamente en que la estacionalidad del subyacente en cuestión obre su milagro. El sistema que ellos emplean es abrir muchas y pequeñas posiciones en una diversidad de subyacentes, tanto por el lado put como por el lado call, en una suerte de falsa diversificación,  con la (falsa) creencia de que un movimiento adverso en alguna de estas posiciones provocará una pérdida más o menos elevada, pero no el colapso del fondo. Esta forma de operar consigue precisamente lo contrario: simplemente por el hecho de estar presente en muchos subyacente, ya se está mucho más expuesto al mercado de lo necesario. Y si al cóctel le añadimos 0 nivel de gestión del riesgo, el colapso, como hemos acabo de ver, está confirmado.

Estamos en la era de los números negativos, ese absurdo en el que los tipos de interés están por debajo de cero y en algunas inversiones acabas endeudado.