Aunque tu hipoteca la tengas en el banco de Santander su futuro se debatió en un un remoto valle de Wyoming conocido por sus vistas de las montañas su fauna y su flora silvestre.

Allí durante unos días de Agosto los banqueros centrales de todo el mundo se reunen para hablar sobre los tipos de interés, la inflación y los mercados laborales del mundo.

¿Y cómo se convirtió Jackson Hole, a más de 3.000 kilómetros al oeste de Washington DC, en el epicentro económico mundial?

La Reserva Federal de Kansas City, una de las entidades regionales del banco central estadounidense, comenzó a celebrar una conferencia anual en 1978. En los primeros años, los debates se centraron en la agricultura, pero los organizadores aspiraban a un evento de mayor repercusión.

La esperanza era que la ubicación – en medio de un parque nacional – pudiera ayudar a atraer al entonces presidente de la Reserva Federal, Paul Volcker, quien era conocido por ser «aficionado a la pesca con mosca», así que aprovechando su hobbie lograron convencerle para tener una reunión allí.

La Reserva Federal sabe que la ubicación privilegiada es parte de la popularidad de esta conferencia y para muchos de sus asistentes es sólo una excusa para una escapada de lujo. Algo similar ocurre con el foro económico mundial que cada año se celebra en la pequeña y preciosa ciudad suiza de Davos. No me imagino a Draghi realizando una subida de tipos conjunta con Janet Yellen desde un polígono industrial de Fuenlabrada…

¿Y de qué han hablado este año en Jackson Hole?

La que se ha celebrado este año entre el 23 y el 25 de Agosto ha sido la más importante en muchos años, en El País hicieron ayer un buen resumen.

Comenzó Jerome Powell, presidente de la Fed, con un discurso explícito que podría resumirse en un “esto es lo que hay y hasta aquí llegamos”. Powell no ve excesivos riesgos de sobrecalentamiento de la economía estadounidense y considera que las subidas de tipos de interés están siguiendo una pauta adecuada. Sin embargo indicó algunas transformaciones preocupantes que están “fuera del alcance de la política monetaria”: los salarios reales crecen poco, los déficits públicos se están descontrolando en países donde la población envejece (y las pensiones futuras se ven comprometidas) y solo un aumento de la productividad podría invertir estas tendencias.

Parte de esa falta de alcance de la política monetaria se debe a que su principal objetivo, la inflación, está siendo impulsada por nuevas fuerzas. Entre ellas, se ha destacado que los precios se ajustan ahora más rápido a cambios agregados porque los consumidores pueden comprar en más lugares y rápidamente online y las empresas pueden comparar y cambiar precios de forma más ágil.

También preocupa la excesiva concentración que algunos grandes proveedores de la nueva economía están alcanzando a escala global, con un poder de monopolio hasta ahora inédito.

Este último párrafo hace referencia directa a Amazon y Alibaba. Por primera vez los banqueros centrales se refieren empresas como grandes actores de la economía mundial. Ya lo hablamos por aquí hace un tiempo, el algoritmo de Amazon que le permite ajustar los precios a la demanda de manera inmediata afecta a la fijación de precios, a la inflación y por tanto, a los tipos de interés. Curiosa muestra de que los bancos centrales están perdiendo algo de poder en su monopolio del dinero.