Siempre que desconecto unos días de los mercados, antes de apagar el ordenador hago un “imprimir pantalla” de la página donde cotizan todos los activos que sigo y así, al volver, comparo. Tras una semana fuera una vez más lo que me encontré es, básicamente, un Wall Street más alto y unas bolsas europeas más bajas. Es lo típico los últimos años y lo cierto es que las cifras de la economía norteamericana reflejan una fortaleza y un dinamismo que no vemos en nuestro continente. Por ejemplo, me sorprendió que en Nueva York se estén construyendo a día de hoy varios rascacielos nuevos, ¿quién iba a pensar que no estaba ya todo hecho allí?

Lo que ocurre es que una cosa es la macro y otra la micro e incluso dentro de los datos macro hay que ser muy cautelosos. Por ejemplo, es cierto que la tasa de paro en los EUA es bajísima pero también lo es que muchos trabajos allí ni siquiera tienen seguro médico por lo que la comparación no es para nada exacta. Pero incluso aunque todo lo comparáramos igual, lo cierto es que para un habitante de la Europa del Estado del Bienestar, los EUA, por mucho que las cifras digan que son el país más poderoso de la Tierra y que su economía va muy bien, no son un lugar agradable para vivir. No hace falta irse al extremo de las noticias que dicen que hay personas que sufren accidentes que no llaman a una ambulancia para no tener que abonarlas ya que son muy caras, basta con el día a día.

En los EUA los trenes no funcionan bien, el metro tampoco, la mayoría de las calles de Nueva York ni siquiera tienen contenedores (los restaurantes dejan sus malolientes restos de comida en bolsas de basura en las aceras, un camión las recoge y a la mañana siguiente toda la calle apesta porque no pasa un camión que limpie con un chorro de agua), el reciclaje no se aprecia en ninguna parte… En España tenemos un sistema de transportes en Madrid y Barcelona, por ejemplo, que funciona muy bien aunque eso sí, es muy deficitario, como lo es la sanidad, como lo es la limpieza de las calles y todos los servicios municipales (de hecho, raro es el ayuntamiento que no está hiper endeudado) y como tenemos la sensación de que todo es gratis (aunque nos cuesta una pasta en impuestos que además no es suficiente para cuadrar las cuentas) quizás no lo valoramos lo que debiéramos.

Allí tienen las mayores empresas, las mejores tiendas, los restaurantes más exclusivos, como experiencia para un turista es inolvidable y seguramente sea lógico que Wall Street lleve años comportándose mejor que las bolsas de la Eurozona pero para la vida cotidiana de alguien acostumbrado a todo lo que disfrutamos en España, es muy difícil acostumbrarse a aquello. Y no entro a valorar qué es mejor o qué es peor, sólo digo que si nos gusta lo que tenemos, deberíamos valorarlo mucho más y pensar en cómo podemos conservarlo debiendo el dinero que debemos. O hacemos viable el estado del bienestar actual (y dejan de engañar a los votantes con promesas de más servicios y pagas) o lo perderemos. Y entonces sí que lo echaremos de menos. Por último, constaté que lo “hispano” no deja de crecer, barrios que la última vez que estuve estaban llenos de indios y pakistaníes hoy lo están de ecuatorianos y peruanos. Especialmente en Queens –el más extenso de todos los distritos-, donde casi todos los carteles están en español, se puede comprobar cómo la multiculturalidad es, seguramente, el futuro pero que no es tan fácil integrar diferentes culturas ya que si hay un número suficiente de personas de la misma lengua y origen, se tienden a concentrar sin mezclarse demasiado con los demás.

En cuanto a los mercados, dos noticias de estas dos últimas semanas por destacar: el que Apple valga más de un billón de $ (como 200 mil millones de € más que todo el Ibex) y que Europa haya confirmado lo que ya dije cuando ocurrió: que la solución dada al Popular fue la menos costosa (y, aunque entiendo el enfado de sus accionistas, la más justa ya que el coste ha recaído en quien voluntariamente decidió invertir en aquel banco y no en todos los españoles como en otros casos). Un volumen muy bajo es la escasa novedad –por otra parte previsible por las fechas- de unos mercados que se mueven muy poco y conservan el optimismo y el buen tono ignorando todos los riesgos, siendo el más reciente la amenaza iraní de bloquear el estrecho de Ormuz si le impiden vender su crudo (algo que de nuevo perjudicaría más a Europa que a los EUA) por culpa de las sanciones de Trump. Y el precio del crudo, a pesar de ello, estos días ha caído… De momento la palabra del verano en el mundo financiero es calma salvo en casos muy concretos como Turquía donde la lira se sigue hundiendo. Personalmente sigo esperando la tormenta. Y ojo a Tesla, las declaraciones de Musk diciendo que sacará la compañía de bolsa han disparado su precio pero parece evidente que es un farol en una empresa tan endeudada y sin flujos de caja positivos. Respecto a la imagen de hoy, se comenta por sí sola:

 

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