Las fake news siempre han existido lo que pasa es que antes se llamaban noticias falsas, trols, bulos… y para eso tenemos una palabra en el diccionario mucho más bonita que las «fake news» que tanto pronunciaba Donald Trump, las paparruchas.

Esta es la definición de la RAE:

Paparrucha: Noticia falsa y desatinada de un suceso, esparcida entre el vulgo.

Si está tan de moda es porque con las llegada de las redes sociales este tipo de mentiras se propagan a una velocidad endiablada, más incluso que la información verdadera. Al menos eso es lo que dice un estudio.

El estudio fue realizado sobre 126,000 informaciones verdaderas y falsas entre 2006 y 2017 difundidas por Twitter por 3 millones de personas más de 4.5 millones de veces. En promedio, la información verdadera requiere seis veces más tiempo que la engañosa para llegar a 1,500 personas, según los investigadores del Massachusetts Institute of Technology (MIT).

Quién esté en Twitter se habrá dado cuenta de como la mayoría de las veces un bulo puede tener miles de Retuits mientras que su correción apenas llega a unas decenas.

¿Y cómo pueden afectar las paparruchas a los mercados?. Hace tres años publicamos por aquí un artículo titulado «Millones a golpe de Tuit» con ejemplos de como unos simples tuits habían movido miles de millones en capitalización bursátil de varias empresas.

Recientemente la cuenta oficial de la radio televisión alemana publicó en Twitter que “Estalla la bomba política en Hesse”, anunciando el fin de la alianza entre la Unión Demócrata Cristiana de Alemania, el partido de Angela Merkel, y la Unión Social Cristiana de Baviera, el partido más conservador con el que forma una facción común.

Tras este bombazo informativo la bolsa alemana y el euro cayeron repentinamente.

Como podéis ver en la gráfica a los pocos minutos se recuperó de las pérdidas. ¿Qué es lo que pasó?

Ocurrió que un tal Moritz Hürtgen, con cuenta verificada en Twitter, decidió cambiarse el nombre y su imagen de usuario por la de HR (la televisión alemana) para hacer pasar la noticia como real, aprovechó la «tranquilidad» que nos da la verificación de una cuenta para lanzar una paparrucha capaz de mover la cotización de la moneda europea. Seguramente esa no fue su intención pero a poco espabilado que fuese podría haber ganado mucho, muchísimo dinero (tanto como para retirarse) en esos minutos operando con los futuros del euro. Con semejante recompensa ¿a quién no le compensa lanzar alguna noticia falsa de vez en cuando a ver si cuela en los mercados?