La palabra robot fue introducida en la literatura en 1920, en la obra R.U.R. (Rossum’s Universal Robots), de Karel Čapek y viene de la palabra checa «robota» que es algo así como esclavo, así que podríamos decir que los inventores de los robots (o al menos, su palabra) son los checos.

Así que como por aquí reconozco que me he puesto muy pesado con los robots hoy os hablaré de los checos (y checas) ese bonito país con la tasa de paro más baja de toda la UE un 2.4%, en donde los salarios crecen un 7% y la deuda pública está en el 35%. Además es uno de los países menos desiguales, con un índice Gini del 0.25, por debajo de Suecia o Dinamarca.

¿Y cómo lo han hecho? No tengo ni idea pero me gusta la explicación que da el economista checo Lukáš Kovanda

En otros países el propietario de una fábrica se compraría una máquina que sustituiría a diez empleados. En la República Checa seguiría empleando a esas diez personas. El desempleo tan bajo que tenemos es a costa de tener escaso capital físico. Esto significa que allá donde el trabajo podría ser sustituido por mejores tecnologías, no se realiza la inversión necesaria. Me puedo imaginar que en Espaňa, donde tienen una economía más avanzada, por ejemplo porque no hubo comunismo hasta 1989, los medios de producción son de nivel más alto y sustituyen a más trabajadores. En la República Checa recibe trabajo más gente pero la productividad es más baja que la de los trabajadores españoles.

De hecho la productividad en la República Checa es de 13,1 euros por hora trabajada, y en Espaňa de 32,1 euros, según datos de 2014. Esto no significa que los checos trabajen menos, sino que por cuestiones como la calidad del equipamiento con el que trabajan, el valor añadido de sus productos o los problemas de gestión, el valor de lo que producen es menor.

De la escasez han hecho una virtud. Ahora que el país ha llegado al pleno empleo las empresas se encuentran con el problema de que no pueden contratar a más personas, una situación en las que incluso han tenido que rechazar pedidos por no poder dar a basto, así que se han visto obligadas a comprar robots.

“No podemos hallar suficientes humanos”, dijo Frolik, cuya compañía, Linet, fabrica camas de hospital de vanguardia que se venden en más de 100 países. “Estamos tratando de reemplazar a la gente con máquinas donde se pueda”.

Para la República Checa y sus vecinos, la nueva generación de robots es necesaria no sólo para confrontar la escasez de mano de obra, sino también para incrementar la flexibilidad y la producción.

Las empresas checas señalan que permitir la entrada de más trabajadores extranjeros sería de ayuda. Pero el gobierno conservador ha prometido limitar la inmigración. Al mismo tiempo, las familias checas no están teniendo hijos lo suficientemente rápido para reemplazar a los trabajadores que se retiran.

El problema podría llegar en una futura recesión en la que siempre será más rentable despedir a un trabajador que apagar una máquina que ya tienes pagada.

Para terminar os dejo una interesante gráfica con la proporción de robots por cada 10.000 empleados (la república checa tiene 101)