Cuando mejor se vivió en España se abusó tanto de la deuda privada como de la construcción como motor económico del país. Ahora estamos saliendo de la peor crisis en décadas con un exceso de deuda pública y un aumento de la importancia del sector exterior (turismo y exportaciones). Es un resumen simplificador por supuesto pero conlleva grandes diferencias: basar el crecimiento en construir gracias a las deudas era un sinsentido que, incluso sin crisis financiera internacional, tenía fecha de caducidad pero es cierto que las deudas privadas tienen la ventaja de que suelen acabarse algún día. Por el contrario el actual modelo más basado en la internacionalización es, con todos sus defectos, más sano pero la deuda pública tiene el inconveniente de que no suele reducirse nunca, se va renovando y como mucho lo que hace es bajar el ratio deuda/PIB si el PIB crece más que la deuda, disparándose si se entra en una recesión, justo cuando más recursos públicos son necesarios.

El otro gran problema del sistema actual es que nos hace aún más dependientes de la economía global e incluso de la eurozonera. Perdemos soberanía económica al depender más de que haya consumidores en el mundo que consuman nuestros productos y vengan aquí de vacaciones y dependemos del BCE para poder colocar nuestra gigantesca deuda pública a unos tipos de interés muy bajos por lo que somos vulnerables a subidas de tipos y cambios en la política monetaria en los que tenemos poco o ningún margen de decisión. Y a eso hay que sumar que España siempre tiene que importar petróleo por lo que un alza en su precio nos afecta mucho. Resumiendo mucho, esta es la situación y los riesgos de la economía española. En época de bonanza todos comprobamos que la política económica de la 2ª legislatura de Aznar y la 1ª de ZP fueron coincidentes casi al 100%, ¿Se vislumbra un cambio con otro gobierno en España? No parece, a corto plazo las cuentas públicas españolas tienen un agujero en la Seguridad Social que nadie va a arreglar en el corto plazo por su coste electoral y casi todo lo demás verdaderamente importante depende del exterior.

Un inciso: Nunca he dudado de lo listos que han sido los principales líderes políticos españoles. Salvo ZP, que creo que todo lo que consiguió fue de rebote (ganó en las primarias porque los guerristas se la tenían jurada a Bono, si no es por el 11-M no hubiera ganado las elecciones etc.) y muchos de sus errores se debieron a su ingenuidad, desde Suárez hasta Rajoy, pasando por González, Aznar y ahora tanto Rivera como Iglesias, todos me han parecido ser unos listos de cuidado (y no precisamente en el mejor sentido del término) pero con Sánchez tengo la duda. Por su decisión de renunciar a su acta de diputado –en lugar de haberse quedado en su casa para no votar o votar No como hicieron otros en la investidura de Rajoy- pensé que era otro ZP, pero es cierto que la semana pasada aprovechó su oportunidad y aunque el motivo por el que reunió los apoyos necesarios fue el hastío por Rajoy, su jugada fue muy inteligente. Ser presidente tras sumar los dos peores resultados electorales históricos de su partido -donde una gran minoría no lo quiere- tiene mucho mérito. Y además ha conseguido que Bildu apoye a un gobierno con un ministro que encarceló dos veces a Otegui, PdCat y ERC a Borrell, el PNV a una ministra de Hacienda que pidió acabar con “el privilegio del cupo vasco” y UP a una ministra de economía de la Troika. Eso no es de ingenuos…

También la política internacional ha sido noticia: tenemos gobierno en Italia y Trump ha desatado una guerra arancelaria global en la que la UE se ha involucrado también. Con Trump ya estamos acostumbrados pero de Italia estoy seguro que nos llegarán muchos sobresaltos, no porque salgan del Euro que es algo que en realidad ningún partido tiene en su programa electoral, es por la extraña mezcla ideológica de un gobierno que no parece preparado para una labor tan complicada y con personalidades bastante excéntricas. Basta con fijarnos en algunos ministros: el ministro de Familia es fan de Le Pen, contrario al matrimonio gay y es famoso por invocar al arcángel Miguel para alejar al demonio; el ministro de asuntos europeos es euroescéptico; la de Sanidad es contraria a la vacunación obligatoria a pesar del rebrote en casos de sarampión que las campañas anti-vacunas están provocando en Italia; el ministro del interior es célebre por sus exabruptos xenófobos (en el país que más emigrantes recibe en la UE); el portavoz del primer ministro es un exconcursante de Gran Hermano…

Y luego está un tema recurrente del que se habla poco: el Deutsche Bank que, como vemos en este gráfico de largo plazo, no está en sus mejores momentos

¿Por qué una situación tan complicada de un gran banco europeo preocupa tan poco? Por lo mismo que he comentado cada vez que ha salido aquí el tema del Deutsche los últimos años: puede ser una inversión ruinosa para sus accionistas pero es evidente que es “demasiado grande para caer” y que Alemania, sin déficit y emitiendo deuda a tipos ridículos, tiene músculo financiero suficiente (y por supuesto voluntad política) para, llegado el caso, que el estado alemán inyecte fondos a través de una ampliación de capital. Sí, en teoría es algo que en la UE se había superado pero si lo hizo no hace mucho Italia con un banco mucho más pequeño, es evidente que pasará si hace falta porque la caída de una entidad financiera tan grande es demasiado peligrosa. Eso sí, nos recuerda que la posibilidad de una crisis financiera, de un nuevo Lehman Brothers, sigue latente. Y por cierto, esta semana el estado británico ha empezado a vender (de momento el 7,7%) las acciones que compró –para salvarlo- hace 10 años del Royal Bank of Scotland un 46% por debajo de como las compró. Lo de Bankia no es algo exclusivo nuestro.

En cuanto a la mercados, Junio ha empezado con mejor aspecto de como acabó mayo ya que las exageraciones de la última semana propiciaron la entrada de dinero nuevo, especialmente en la bolsa española (un nuevo gobierno tranquilizador para los mercados también ha ayudado) aunque el programa económico del nuevo gobierno italiano es un lastre para las bolsas de este continente. Facebook, Apple, Amazon, Netflix… están en máximos históricos mientras Deutsche Bank marca mínimos; es decir, que la bolsa sigue con su tendencia de los últimos años: Wall Street –y especialmente el Nasdaq- muy fuerte y Europa, con mucho menor peso de las tecnológicas, encontrando excusas para quedarse atrás. El 13 se espera que la FED suba de nuevo los tipos -tras el buen dato de paro mensual del viernes que colocó la tasa en el 3,8%- y el 14 que BCE anuncie que en octubre empezará a reducir las compras de deuda pero como ambos datos están ya descontados no parece que vayan a cambiar mucho el cambio €/$ si bien no hay que olvidar que aunque la renta variable esté obviando todo esto, sí que afecta al empeoramiento de los registros de la renta fija este año. Y no debemos dejar de tener en cuenta la crisis de los emergentes, especialmente si al final el dólar se fortalece más (algo que no ha pasado esta semana) ya que el contagio argentino parece estar llegando a Brasil, economía bastante más importante.

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