De siempre creo que todos hemos tenido la sensación que gran parte de los votos que recibían el PP y el PSOE estaban más motivados por el deseo de que no ganara el otro que por el entusiasmo despertado por el programa del partido votado. Hasta hace muy poco si alguien no quería que gobernara el PSOE, su voto útil le acercaba al PP y viceversa pero con la ruptura del bipartidismo, sobre todo gracias a Podemos, este pensamiento fue cambiando y ahora resulta que el más beneficiado es Ciudadanos. Si hacemos caso a las encuestas -que dicen que triplicará sus diputados respecto a 2016- muchos que no quieren que el PP siga gobernando en lugar de votar al PSOE lo harán por ellos y muchos votantes del PSOE, que lo son porque les disgusta que mande el PP, cambiarían su voto hacia C´s porque ya no hay miedo: ni PP ni PSOE gobernarán solos de momento. Y Podemos, el primero que parecía asomar como posible rompedor de la hegemonía PP-PSOE resulta que, aunque sigue –siempre según las encuestas- teniendo un apoyo elevado, ve más lejos la posibilidad no ya de participar en un gobierno, incluso de tener peso en la oposición ya que quedaría como cuarta fuerza.

Todo esto ha pasado en muy pocos meses, y sobre todo a raíz del conflicto catalán del 1-O. Hace 10 meses los sondeos apuntaban a una posible mayoría de la izquierda respecto a la suma de PP y C´s. Es este cambio tan radical en tan poco tiempo lo que me lleva a desconfiar de que no pueda haber algún otro giro antes de las generales de 2020 e incluso de las locales de dentro de un año. A día de hoy parece que la tendencia descendente del PP –que parece que ni aposta pueda publicitar peor sus méritos y mejor sus deméritos- es clara como también lo es que el efecto “Sánchez vence a los barones de su partido” se ha marchitado y el PSOE (al que le está haciendo mucho daño visual que su líder no sea parlamentario) apunta a un posible tercer fracaso consecutivo mientras que C´s no se desgasta porque no gobierna en ninguna parte, algo que sí le pasa a UP (basta ver el descenso en las encuestas de Colau y Carmena por ejemplo).

Pero eso es hoy, y la actitud de Rivera de dejarse querer por las encuestas pero seguir siendo una fuerza minoritaria con una influencia limitada sobre los gobiernos a los que apoya es muy arriesgada ya que nadie sabe si esta tendencia se dará la vuelta pronto; si el PP puede resurgir cambiando de candidato, si el PSOE o UP pueden beneficiarse de algún asunto emocional como el juicio de la Gürtel o incluso la guerra siria… o simplemente que los candidatos de C´s a las municipales y autonómicas, en su mayoría personas desconocidas, no consigan despertar el entusiasmo de los votantes. Por eso parecería mejor estrategia para C´s forzar generales coincidentes con las locales y las europeas justo dentro de un año aprovechando que, como ya ha pasado este año, será harto complicado aprobar los PGE de 2019. Total, todas las administraciones están ya en campaña y el aumento del gasto ya se está notando. Y por otra parte, parece claro que la inmensa mayoría de los españoles quieren ver otro gobierno distinto al de Rajoy y es relativamente fácil que esto pase ya que incluso si el PP gana en escaños, el que quede segundo pactará con el tercero para poder ser presidente antes que pactar con el primero y no serlo. Además, Rajoy parece que está desarrollando una política de tierra quemada: como intuye que no volverá a gobernar ha traicionado sus propias políticas y ha vuelto a ligar las pensiones al IPC para este año y el que viene (dando además una victoria política al PNV, uno de los partidos más críticos con Ciudadanos, el hoy principal rival político del PP), lo que llevará a un déficit aún mayor de la Seguridad Social que heredarán los que vengan, que no tendrán más remedio que aplicar recortes o subir espectacularmente los impuestos. Y mientras, quizás consiga maquillar un poco el desastre electoral que se le avecina al PP en las locales… Electoralismo y cortoplacismo. Falta sentido de estado.

Y en medio de todo este juego de estrategia política, de lucha pura y dura por el poder, no podemos olvidar el tema catalán que ha sido la chispa que ha precipitado el ascenso de C´s (en los sondeos, no olvidemos que son sólo sondeos) y el desplome del PP y el descenso en intención de voto de PSOE y UP. Sin duda la situación es lastimosa porque no parece haber ninguna posibilidad de vuelta a la normalidad, a una típica relación entre gobierno central y autonómico. Lo mejor es que las consecuencias económicas han sido muy limitadas pero han existido, han sido negativas y todo apunta a que seguirán estando ahí. Ahora todo parece inapreciable porque la inercia positiva es muy fuerte pero la caída en la inversión se notará mucho incluso antes de que la tendencia cambie. Hay que adelantarse a eso, es necesaria una normalización política (independientemente de los líos judiciales) y debería hacerse en esta legislatura, antes de que C´s pudiera hacerse con el gobierno central porque aunque tenemos el antecedente de Alianza Popular (que era anti-autonomista hasta que empezó a gobernar autonomías), si C´s sigue fiel a las ideas que lleva mostrando los últimos meses, una vez que llegue al gobierno el choque no será sólo con los independentistas catalanes, seguramente también lo será con los nacionalistas/independentistas vascos. ¿Estará España y su economía preparada para ello?

Dejando las especulaciones políticas, en los mercados se ha hecho público que las grandes compañías de Wall Street han frenado las caídas bursátiles de las últimas semanas aumentando espectacularmente la recompra de acciones propias. Eso puede traducirse en confianza en la evolución bursátil o como yo lo veo: los niveles de cotización son artificiales, no se ajustan a ninguna valoración objetiva y sólo están ahí porque las empresas tienen tanta liquidez y tan pocas ideas sobre qué hacer con ella que la dedican a aumentar autocartera. Algo que, sumado a la peor estacionalidad anual, me lleva a recomendar estar fuera. Y eso que las bolsas europeas llevan semanas comportándose mejor que las norteamericanas (afectadas por la subida de los tipos de interés ejemplificada con el bono a 10 años llegando a superar el 3%), y con mayor fortaleza en el corto plazo pero el aumento de la volatilidad, en mi opinión, no augura nada bueno. Además es curioso que coincida con dos malas noticias: los PMIs de la Eurozona han sufrido (como vemos en la imagen) una caída tras máximos que, si aciertan, demuestran un cambio a peor en el momentum económico de nuestra área económica y el Brent ha llegado a cotizar por encima de los 75$ barril, máximos de 3 años y medio, si bien tenemos como positivo el relajamiento del €/$ hacia 1,20 tras marcar máximos por encima de 1,25 este año.

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