Quizás uno de los sectores en las que menos mujeres hay es el de la inversión. Un estudio reciente de Morningstar sobre las gestoras de fondos de inversión de los EE. UU. reveló que, de los cerca de 7.400 gestores de carteras cotizadas, menos del 10% son mujeres administrando menos del 2% de los activos.

Y es que el mundo de la inversión está dominado por los machos alfa. Hombres agresivos e hiper-competitivos como el clásico Gordon Gekko de «Wall Street», Jordan Belfort («el lobo de Wall Street») o el tautado y deportista Josef Ajram que tanto le vemos en la tele vendiéndonos la moto.

Un artículo recientemente publicado por investigadores de la University of Central Florida y Singapore Management University analiza la relación entre la testosterona (una hormona asociada con la competitividad y la toma de riesgos) y el rendimiento de las inversiones. Utilizando más de veinte años de datos sobre los rendimientos de los fondos de inversión y miles de imágenes recopiladas en Google, los autores encuentran que los gestores de fondos con caras más amplias (un reciente estudió encontró que las personas con altos niveles de testosterona tienden a tener la cara más ancha y pómulos más grandes, así como también tienden a tener una personalidad más agresiva.), tienden a realizar operaciones de trading con más frecuencia, invertir en valores de mayor riesgo y mantener las apuestas perdedoras más tiempo. Como resultado, entre 1994 y 2015, los gestores de fondos con alto contenido en testosterona (con una relación media de anchura y altura facial de 2,10) tuvieron un rendimiento inferior al de los gestores de fondos de testosterona baja (con una relación media de 1,57) en un 5,8% anual. Lo que es una barbaridad para las rentabilidades medias que se vienen barajando.

¿Significa esto que debemos buscar fondos gestionado por mujeres u hombres con caras delgadas? Aunque suene absurdo, puede ser una buena opción pero me temo que hay otra mejor que los puede dejar a todos en el paro y si no os recuerdo este artículo que publicamos por aquí hace 10 años.

Unos investigadores de las universidades de Stanford, Carnegie y Iowa fueron más allá y compararon las reacciones de personas normales con otras que habían sufrido lesiones cerebrales que limitaban sus emociones. Éstos lograban mejores rendimientos porque los primeros dejaban de apostar por miedo a perder todo. Según uno de los autores del estudio, Baba Shiv, “las emociones tienen un papel al acelerar la toma de decisiones, pero en algunas circunstancias es mejor inhibirse de la respuesta emocional y realizar una decisión más sabia”.Coates atribuye a las hormonas esas reacciones poco acertadas del cerebro.

Si las emociones inhiben la capacidad de los operadores para pensar racionalmente durante el auge y la crisis del mercado, quizás lo mejor sea contratar a alguien sin emociones que no es ni hombre ni mujer si no robot o mejor dicho, algoritmo.