Ray Dalio es uno de los mejores inversores de la historia que traduce su perspicacia en algoritmos y deja que ellos recorran y examinen docenas de mercados alrededor del mundo en busca de activos mal valorados y otras oportunidades de inversión. Analiza miles de datos hasta que encuentra esa acción, divisa o índice que pueda batir al mercado. Ha sido pionera en métodos de inversión que posteriormente han sido copiados por otros hedge funds.  Su objetivo es estructurar carteras con rendimientos de inversión no correlacionados basados en la asignación de riesgos.

En esta tabla podéis ver las ganancias históricas de los mayores hedge funds del mundo.

Su carrera como inversor comenzó en 1975 desde un apartamento de Manhattan y actualmente su fondo Bridgewater gestiona activos valorados en 160.000 millones de dólares (más que el PIB de Hungría, el país de George Soros), convirtiéndose en el mayor hedge fund de la historia. A pesar de que otros se hundieron tras la crisis financiera de 2008, se mantuvo firme y obtuvo beneficios en medio de la recesión.

Su cultura empresarial es bastante peculiar, en Wall Street lo tratan casi como una secta y es que a todos los nuevos empleados se le entrega un libro de 100 páginas escrito por Dalio titulado «Principles» con 210 principios generales de inversión sobre los que se sustenta la compañía. Anima a los empleados a hacer «lo que sea necesario para hacer grande a la empresa» y hace hincapié en la transparencia y la apertura en sus procesos de toma de decisiones.Todas las reuniones se graban y pueden ser vistas por cualquier empleado siempre que el tema de la reunión no sea confidencial.

Otra particularidad que tiene es la de su clientela ya que no gestiona el dinero de inversores particulares. Sólo funciona con grandes instituciones como los fondos de pensiones y los fondos soberanos. Tiene menos de 300 clientes a los que les cobra una comisión de gestión del 2% de los activos y del 20% de los beneficios.

En resumen, se trata de un fondo muy profesional y veterano, creador de tendencias y con un volumen tan enorme que es capaz de hundir la cotización de prácticamente cualquier empresa.

¿Y por qué os hablo de él? Porque ayer elevó su apuesta bajista en Telefónica, Iberdrola, Santander y BBVA, especialmente en el caso de la eléctrica.

En el caso de Iberdrola, el fondo de capital riesgo ha declarado unas posiciones cortas sobre el 0,51% de su capital, elevando la presencia bajista sobre el grupo energético a un máximo del 1,24%.

La toma de posiciones cortas es una operativa bursátil que utilizan los inversores cuando prevén que el mercado va a bajar o está sujeto a mucha volatilidad. En líneas generales, consiste en pedir prestadas acciones de una entidad a cambio de un alquiler con la intención de venderlas y posteriormente recomprarlas más baratas.

Si a esto le añadimos que ayer la bolsa americana se desploma un 4% en su peor sesión desde 2011, pinta mal para la bolsa española…