Último artículo del año que invita a hacer un balance de 2017, un año en el que casi todas mis previsiones fallaron porque pecaron de lógicas y olvidaron un importante factor. Quizás el mejor ejemplo sea el €/$, mientras en los EUA han subido tipos tres veces y tienen pensado seguir haciéndolo, mientras allí hace años que el balance del Banco Central no crece y además hay planes para reducirlo en el futuro cercano, en la Eurozona es todo lo contrario: tipos de interés en mínimos y BCE sigue inyectando más y más liquidez. Esto debería traducirse en un € más débil y un $ más fuerte, así como un mayor empuje para las bolsas de aquí (que además no están salpicadas por los líos políticos de Trump y las amenazas de Corea del Norte) que no las de allí… Pues no, este año ha pasado lo contrario. Y ahora, a toro pasado claro, creo que mi mayor error fue subestimar el impacto de la gran rebaja fiscal de Trump.

Sobre la rebaja en sí recomiendo estos dos artículos: UNO a favor y OTRO en contra, pero más allá del impacto que pueda tener lo que es evidente es que ha provocado un optimismo enorme en el mundo de los negocios de los EUA. No sólo porque a las empresas les encantan los impuestos bajos, también (y esto afecta mucho al dólar) porque descuentan que mucho dinero que actualmente está fuera del país, regrese al pasar de tener uno de los impuestos de sociedades más altos del mundo a uno de los más bajos. Además, según un estudio publicado en el WSJ, de cada dólar de la rebaja fiscal de 2004, 94 centavos fueron invertidos por las empresas en dividendos y recompras de acciones, ¿Por qué esta vez iba a ser diferente? Esto es gasolina para la bolsa. Sin duda esta esperanza en la política fiscal ha sido uno de los principales motores para la euforia en Wall Street que simplemente ha alargado la tendencia alcista que lleva arrastrando desde hace años. No olvidemos que Janet Yellen ha sido la única presidenta de la FED en sus más de 100 años de historia que no ha sufrido un crash bursátil (salvo que llamemos así a lo que pasó a comienzos de 2016 cuando se hundió el precio del crudo) durante su mandato (que acaba en febrero), es el mejor ejemplo de la excepcionalidad de esta situación. Como lo son los mínimos de volatilidad alcanzados por la bolsa norteamericana en 2017.

En cuanto a la economía, yo pensé que sería un año de más a menos pero no, se ha mantenido el impulso en la segunda mitad del año y las cifras macro siguen siendo muy buenas con algunos mínimos históricos de tasas de paro en varios países. Tampoco hay que despreciar el poder de la bolsa alcista, sobre todo en los EUA. Wall Street escalando un 20% en 12 meses eleva notoriamente la riqueza patrimonial de mucha gente, impulsa el consumo y la confianza y eso se traduce en mejores datos macro. Los peores temores sobre una agenda proteccionista acelerada de Trump tampoco han sucedido y aunque los riesgos persisten, el balance del año a nivel global es claramente positivo.

En España también ha sido un gran año. Este trimestre puede marcar un punto de inflexión dependiendo de lo que se acentúe o no la crisis política catalana iniciada por la decisión de septiembre del Parlament de desafiar la legalidad vigente. De momento los datos no son tan malos como se preveía pero el impacto es muy difícil de medir y nadie sabe muy bien cómo afectará cara a 2018. El caso es que 2017 ha supuesto otro año más consecutivo de recuperación económica en España. Si hace un año nos hubieran dicho los datos de PIB, déficit y tasa de paro actuales los hubiéramos calificado como muy positivos por más que todos seamos conscientes que hace falta mejorar bastante más.

Por último, hacer notar el repunte del precio del crudo en 2017 que puede dar alas a un cierto repunte de la inflación tras años de niveles históricamente muy bajos. En cuanto a la actualidad semanal, pocas novedades: sesiones tranquilas, € al alza, ajustes de carteras, gran volatilidad del bitcoin y el petróleo tiene pinta de cerrar en máximos de casi tres años. Como imagen, una un poco polémica pero que refleja un dato oficial que desmiente muchas afirmaciones que algunos hacen: El tipo efectivo que pagan las grandes empresas al fisco español es del 25,2%

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