Warren Buffett es un tipo con pasta, tanta como el PIB de Uruguay (este tipo de comparaciones son muy tramposas, ya que compara riqueza con producción y eso no se debe hacer, muy mal Carlos). Es lo que tiene invertir desde joven y hacerlo siempre bien. Si hubieses invertido 1.000€ en su empresa Berkshire Hathaway en 1964, hoy en día tendrías más de 12 millones de euros. Pero más allá de pasta, Warren lo que tiene es mucho sentido común.

Siempre ha dicho que la mayor influencia es Benjamin Graham del cual leyó más de una docena de veces su libro «El Inversor inteligente» que le sirvió para aplicar su metedología de inversión. Básicamente encontrar un buen negocio, con una ventaja competitiva duradera, administrado por personas capaces y honestas, y disponible a un precio que tenga sentido.

Pero recientemente en la revista Forbes comentó cuál es la mejor inversión que uno puede hacer.

Pero en última instancia, hay una inversión que reemplaza a todas las demás: Invertir en uno mismo. Aborda cualquier cosa que sientas que son tus debilidades, y hazlo ahora. Me aterraba hablar en público cuando era joven. No podía hacerlo. Me costó $100 ir a un curso de Dale Carnegie, y cambió mi vida. Me sentí tan seguro de mi nueva habilidad que le propuse matrimonio a mi esposa durante la mitad del curso. También me ayudó a vender acciones en Omaha, a pesar de tener 21 años y verme aún más joven. Nadie puede quitarte lo que tienes en ti mismo, y todo el mundo tiene un potencial que aún no ha usado. Si puedes aumentar su potencial un 10%, 20% o 30% mejorando tu talento, ni los impuestos ni la inflación te lo podrán arrebatar. Lo tienes para el resto de tu vida.

Parece un consejo Disney digno de aparecer escrito en una taza de café de esas de Mr Wonderful, «Invierte en ti mismo» pero pocas veces hacemos caso a consejos tan obvios y realmente es la única inversión a cuyo rendimiento Montoro no puede meter mano, sólo por eso, merece la pena.

Quizás sea el mejor propósito económico para el 2018.