Este mes Banco de Inglaterra anunció que «exceptuando el caso en el que se diera una serie repentina de datos económicos negativos, probablemente será apropiado retirar los estímulos en los próximos meses» y, se supone, volver a subir tipos (algo que llevan 10 años sin hacer). Allí tienen los tipos en el 0,25% (tras años en el 0,50% los bajaron en agosto de 2016 tras el voto pro-Bréxit) y su último dato de IPC fue del 2,9% por lo que parece que tienen motivos de sobra para ello y la FED sigue con su política de escalonar subidas de tipos y puede quede una más este año. La FED además hace ya años que acabó su programa de estímulos y ahora va a entrar en una segunda fase que es la de reducir su balance dejando de esperar y quizás empezando a vender activos. A pesar de ello los EUA están consiguiendo, sin nuevos estímulos y con subidas de tipos (y eso que su IPC no supera el 2%) que ni la economía ni los mercados se resientan. Es más, ni siquiera el Tesoro norteamericano está necesitando elevar rentabilidades para colocar la deuda (suben los tipos a corto pero no los de largo como podemos ver AQUÍ).

Viendo estos dos ejemplos, creo que es evidente que en la Eurozona, salvo que, como bien dice Banco de Inglaterra “se diera una serie repentina de datos económicos negativos” a lo que yo añadiría que se hundiera el precio del crudo -lo que reduciría drásticamente el miedo a la inflación- hemos visto un suelo y, por contagio, que lo hemos visto también en el Euribor a 12 meses. Es decir, que de aquí sólo queda ir hacia arriba. La pregunta es cuándo y en qué proporción. Lo primero es recordar que el BCE tiene los tipos al 0% desde marzo de 2016 pero las operaciones en interbancario a 1 día en la Eurozona se cruzan en torno al -0.35%, el Euribor también está en negativo y casi todos los países emiten deuda en negativo en plazos cortos. Esto es debido a que BCE cobra a todo banco que tenga excesiva liquidez (en junio de 2014 empezó con un -0.10% y fue incrementándolo) que hoy es un -0.40%, aplicado también desde marzo de 2016. Nadie espera subidas de tipos pero bastaría con una reducción de la liquidez para que las operaciones entre bancos pasaran al positivo y se guiaran por el 0% en lugar de por el -0.40%.

Se espera que este próximo jueves BCE dé pistas sobre cuando reducir sus estímulos (ojo, reducirlos, no eliminarlos) y es razonable pensar que no se comprometerá demasiado ya que no le interesa que el € se revalorice más por lo que podemos suponer que anunciará reducciones de compras para los próximos meses y quizás acabar el programa –repito, si no pasa nada raro- en 2019. Esto ofrece mucho margen y de hecho si miramos la cotización de los futuros del Euribor a 3 meses lo que se descuenta es bastante tranquilidad durante 2018 y una subida bastante moderada después:

No sé si acertarán pero teniendo en cuenta que la inflación no es un problema (y depende más del precio del crudo que de la política monetaria), que muchos países miembros se han vuelto muy dependientes de las compras de BCE (razones políticas) y que nada asegura que el crecimiento económico no se vaya a debilitar (por desgracia es lo que opino que pasará), incluso si esa previsión acertara estaríamos hablando de un Euribor a 12 meses (suponiendo que cotice un 0.20 por encima del de 3 meses) de vuelta en el positivo a lo largo del próximo año (según avance 2018, se moverá en función de las expectativas para 2019) pero que seguiría por debajo del 1% en 2020. Ya sé que hay “expertos” que hablan de cifras mucho más altas pero mi opinión es que, incluso aunque el IPC no estuviera controlado –que lo está, la globalización y las nuevas tecnologías han reducido mucho los costes-, la crisis que se desataría en la Eurozona si los estados empiezan a pagar más por sus emisiones de deuda y con las primas de riesgo al alza porque el banco central ya no compraría nada, no invitarán a que BCE, que desde 2012 está salvando a la Eurozona del desastre, vaya a tomar decisiones que deshagan su labor desde entonces. Así que si estuviera hipotecado a tipo variable, estaría bastante tranquilo con el previsible pero reducido aumento de las futuras cuotas.

En cuanto a los mercados estos días, la gran noticia son los máximos de 2017 del precio del crudo (aunque luego cedieron), con el agravante de que el Brent sigue subiendo más que el West Texas, lo que perjudica a Europa, y el mínimo mensual del €/$ (esto sí es positivo aunque debería caer más). La bolsa ha estado bastante tranquila aunque todo apunta a un septiembre positivo desafiando la estadística. Este viernes se esperaba que S&P subiera el ráting a España tras mejorar en marzo la perspectiva pero con el lío catalán, podría esperar para hacerlo… Y es que insisto en la gravedad de lo que va a pasar la próxima semana en Cataluña. Porque esto no es cuestión de urnas como dicen algunos, lo del domingo ya sabemos todos que es una excusa porque no tiene garantías (no sólo porque es ilegal, muchos que quisieran votar no lo harán o incluso puede que confisquen urnas, también por el recuento, ¿O es que nos fiaríamos de los resultados de unas generales si los que controlan las papeletas y las cuentan fueran todos militantes y simpatizantes del PP?). Lo grave es que el gobierno catalán, con una minoría parlamentaria tan exigua que no les serviría ni para reformar el estatut, va a tratar de imponer al 100% de los catalanes y al resto de España una ruptura (la ley que aprobó el Parlament el otro día dice muy claro que si el resultado es sí –y lo será- se tiene que declarar la independencia unilateral) y lógicamente (y digo lógicamente porque Cataluña haría lo mismo si una provincia suya quisiera escindirse) España hará todo lo posible para evitarlo. Pensar que esto no va a tener consecuencias económicas negativas tanto en Cataluña (la CUP ya habla de huelga general) como en el resto de España (y en los mercados internos de renta variable y fija), es muy ingenuo. Y para colmo, los PGE de 2018 están en el aire.

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