Este año estoy bastante satisfecho de mi muy limitada capacidad profética ya que en las previsiones sobre 2016 que os conté hace un año ha habido más aciertos de lo habitual. Volví a fallar en pensar que las grandes bolsas eurozoneras lo harían mejor que Wall Street pero acerté en decir que era un año para comprar durante las caídas del primer trimestre (que preví con exactitud), que el Ibex no sería buena inversión y que las materias primas repuntarían a lo largo del año. También di en el clavo con la evolución del $ (al alza) y el € (a la baja, de hecho el €/$ marcó ayer mínimos de 13 años) y con la subida de los tipos de la deuda (aunque hay que reconocer que la mayor parte de 2016 no ocurrió, esto ha pasado después de que ganara Trump, algo inesperado para mi). Dije que durante este año se diría adiós a la deflación y así ha sido, en mis previsiones del PIB acerté en global pero me quedé corto en España. También fallé creyendo que se frenaría la recuperación inmobiliaria norteamericana y no pensé que España pudiera crear tantos empleos en 2016.

Pero como dije, en general estoy satisfecho. Aunque espero sea una excepción porque mis pronósticos para 2017 son bastante negativos y espero equivocarme radicalmente. Hace tiempo que no siento buenas vibraciones acerca de la evolución de la economía global, veo una crisis financiera gestándose al albur de la enorme burbuja creada por los bancos centrales en el mercado de deuda y en la excesiva valoración de Wall Street. Además ahora hay una amenaza que complica el panorama: una guerra de aranceles. Pero eso lo dejaremos para otro día, hoy voy a comentar de las previsiones con las que el gobierno ha elaborado el proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2017. Lo primero que he de decir es que, y mira que es raro ya que pasa por segundo año consecutivo, el gobierno pecó de pesimista hace un año respecto a los dos principales datos y han resultado mejores de lo esperado tanto el PIB como sobre todo la creación de empleo. Y sin embargo, a pesar de que ambas cifras han sido mejores de lo planificado, no se ha cumplido el objetivo del déficit tanto por el excesivo gasto (quizás influido por el ambiente pre-electoral de la mayor parte del año) como por la revisión a la baja de los ingresos. Ahora miremos lo que opina para los próximos ejercicios: Esperan acabar 2016 con un crecimiento del PIB del 3.2%, 2.5% en 2017 y 2.4% en 2018 y 2019 y esperan una tasa de paro este año del 19.6%, del 17.6% en 2017, del 15.6% en 2018 y del 13.8% en 2019.

Es decir, aceptan que el crecimiento será menor pero esperan una creación de empleo muy notable. Posible puede ser pero es muy poco probable ya que es difícil imaginar qué sectores serán capaces de crear tantos puestos de trabajo. De hecho, en el sector servicios ya estamos en los máximos históricos de ocupación (coincidentes también con el récord de turistas):

Viendo esto parece lógico pensar que se crearían en el sector industrial pero ¿en qué industrias, qué vamos a producir de repente para dar tanta ocupación y a quién lo vamos a vender? Parece difícil, más cuando nunca hemos exportado tanto como ahora por lo que la capacidad de mejora se reduce. Con todo, lo que me parece menos seria es esta tabla de supuestos, que acompañan el cuadro macro para los PGE de 2017, sobre cómo se comportarán los tipos de interés, el fórex, el crudo y hasta el PIB mundial:

Si ningún año aciertan con las previsiones 12 meses antes, hacerlas a 4 años vista es un ejercicio vano. Pero lo cuelgo para que veáis que hasta el propio gobierno está convencido que los tipos al 0% del BCE se prolongarán unos años más y por supuesto pueden equivocarse pero no son los únicos, a pesar de las subidas de la FED el mundo financiero está convencido que no habrá subidas de tipos en la Eurozona en años y quizás por eso hay tanta campaña de la banca por vender tipos fijos en sus hipotecas.

En cuanto a los mercados, sigue la euforia muy influida por el evidente interés en maquillar al alza tanto los vencimientos de derivados de hoy como el cierre del ejercicio bursátil pero también con ayudas: crudo al alza, la FED haciendo lo que todos esperaban, los medios y analistas españoles casualmente escribiendo sobre lo “opable” que es Telefónica… Y en general se notan pocas ganas de vender, poco papel que hace que con poco dinero el mercado suba mucho. Lo normal es que las últimas sesiones del año haya pocos movimientos y al comenzar 2017 haya otro tirón al alza y aunque a veces las estadísticas fallan (como el año pasado por ejemplo), casi siempre que diciembre es un buen mes, el comienzo de enero también lo es. Al menos la primera semana. Por otra parte en 2016 el Ibex no ha estado en ningún momento del año en positivo ya que desde los primeros cruces cayó y hasta hoy que está en máximos anuales, ¿serán capaces de darle un último impulso en las sesiones que quedan para que se rompa la racha? Apostaría que al menos lo van a intentar.

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