Los americanos nos han vuelto a superar, nosotros pusimos a Chikilicuatre en Eurovisión y ellos van y ponen a Trump en la Casa Blanca. En general es la sensación que todos los españoles tenemos con estas elecciones, que los americanos se han equivocado y han puesto a un loco de presidente. La mayoría nos basamos en los que nos han contado los medios nacionales y los fragmentos más sensacionalistas de sus discurso sin llegar a conocer por qué alguien de un perfil similar al nuestro vota a Trump. Tardaremos un tiempo en comprenderlo y en saber si su país se irá a la quiebra o volverá a ser grande de nuevo. Hasta entonces creo que podemos sacara varias lecciones de lo vivido.

A veces sucede lo inesperado. Aunque lo inesperado no siempre es tan inesperado. A principios de año Bloomberg realizó una encuesta con 119 analistas económicos para identificar este tipo de riesgos que no figuran en el radar y que podrían tener un potencial devastador en la alicaída economía mundial. Entre los 6 más destacados estaba el Brexit y la victoria de Trump. Se han cumplido pero ¿eran realmente tan inesperados?

Muchas veces confundimos lo que no puede ocurrir con lo que no queremos que ocurra. Si no estuviesemos tan fuertemente condicionados por nuestros prejuicios habría sido relativamente fácil darse cuenta de que esto podía ocurrir. Las encuestas en ambos casos (Brexit y Trump) arrojaban unos resultados muy estrechos y nada concluyentes. La semana pasada Trump lideraba los sondeos pero nadie quiso creerlos ya que todos sabíamos que estaban equivocadas.

No todos piensan como tú. Y puede que tu no tengas siempre la razón. Hay gente en contra de la inmigración, en contra del matrimonio gay, a favor de las armas, los hay comunistas, liberales, independentistas, protaurinos, judíos e incluso los hay veganos.

Mucha gente es fiel a su partido político independientemente de su líder. Y ocurre aquí y al otro lado del charco. Al final el ser de un partido político es como ser de un equipo de fútbol, pasada una edad es muy difícil cambiarse pese a que el entrenador no te guste.

En campaña todo vale. Trump insultó a Hillary y Pedro Sánchez a Rajoy. Forma parte del juego y afortunadamente pasada la campaña los políticos se vuelven más sensatos. Muestra de ello fue el primer discurso de Trump.

Wall Street y los grandes medios no gobiernan el mundo. Ni el IBEX manda en España. Trump tenía a todos en su contra, incluso a los de su propio partido. Al final los que ponen y quitan a un presidente son los votantes.

Es imposible saber como reaccionarán los mercados. Pasado el Brexit la bolsa británica alcanzó máximos anuales y ayer la bolsa americana subió con fuerza cuando todos apuntaban a un descalabro mundial.

La clase media es la que manda. Y es a la que menos se suelen dirigir los discursos políticos, al hombre blanco de clase media, el gran olvidado.

Los mismos que fueron incapaces de prever el resultado son los que te explicarán lo qué ha ocurrido. Los economistas lo han hecho durante años y ahora se suman a este selecto grupo los politólogos y tertulianos.

Las emociones ganan a las razones. Los populismos están en auge en todo el mundo y son los partidos que apelan a las emociones básicas las que ganan la batalla frente a los que realizan promesas razonables que todos sabemos no cumplirán.