Joseph E. Stiglitz es uno de los premio Nobel de economía más polémicos de los últimos tiempos, Ignacio Ramonet en la biografía de Fidel castro comentaba lo que el comandante le dijo cuando le presentó a Stiglitz

Es economista y norteamericano, pero es lo más radical que he visto jamás. A su lado, yo soy un moderado.

Independientemente de su ideología es interesante conocer el trabajo de este hombre, especialmente el que le sirvió para recibir el premio de la academia sueca en 2001 junto con George A y Akerlof y A. Michael Spence por sus por sus análisis de los mercados con información asimétrica.

La idea es que en cualquier negociación ambas partes no suelen tener la misma información. La información asimétrica existe porque el vendedor de un producto conoce más y mejor el producto que quiere vender que el comprador. El ejemplo que se suele poner siempre es el del mercado de coches de segunda mano,  el vendedor del coche conoce la calidad de su vehículo, mientras que el comprador, sólo observa el precio al que se vende, pero desconoce el estado real del vehículo y si tiene alguna tara oculta.

También hay casos en los que el comprador tienen más información que el vendedor como es el de los seguros de automóvil. Cuando pagamos un seguro para nuestro coche, nuestra aseguradora no sabe si vamos a respetar los límites de velocidad y conducir con precaución o si vamos a participar en carreras ilegales. Por ese motivo el nuevo conductor se encuentra con que el coste del seguro es muy alto que se irá reduciendo a medida que la compañía nos conozca más.

En la película «La princesa prometida» hay una escena que ilustra perfectamente esta teoría. La batalla de ingenio.

Para los que estáis en el trabajo y no queda bien lo de ver un vídeo de Youtube, os pego el diálogo.

Llega el caballero (El Pirata Robers)  y se encuentra al malo (Vizzini) amenazando a la chica guapa.

V: Ahora quedáis vos y yo… si deseáis su muerte, os ruego que sigáis avanzando.

P.R: Dejad que os explique…

V: No hay nada que explicar. Queréis raptar lo que yo honradamente robé.

P.R: ¿Quizás podamos llegar a un acuerdo?

V: No habrá ningún acuerdo… y vos la mataréis.

P.R: Pero si no puede haber ningún acuerdo nos encontramos en un callejón sin salida…

V: Eso me temo. No puedo competir con vos físicamente , y vos no sois rival para mi inteligencia.

P.R: ¿Tan sabio sois?

V: Digamos que sí. ¿Habéis oído hablar de Platón, de Aristóteles, de Sócrates…?

P.R: Sí.

V: Unos incultos.

P.R: ¿De veras? En tal caso os desafío a una batalla de ingenio.

V: ¿Por la princesa? ¿A muerte? ¡Acepto!

P.R: Bien, servid el vino. Oled esto pero no lo toquéis.

V: No huele a nada.

P.R: Esto que no oléis es iocaína. Es inodoro, insípido, se disuelve intantáneamente y es uno de los venenos conocidos más poderosos.

V: Hmmm.

El Pirata Roberts se da la vuelta para echar el veneno en el vino y pone las copas sobre la mesa. Una enfrente de cada uno.

P.R: Muy bien, ¿dónde está el veneno?. La batalla de ingenio ha comenzado. Y acabará cuando escojáis y bebamos. Sabremos quién ha acertado, y quién ha muerto.

V: Eso es muy fácil. Lo único que debo hacer es deducirlo por lo que sé de vos. Si sois la clase de hombre que vertería el veneno en su copa o en la de su enemigo. Un hombre listo vertería el veneno en su propia copa, porque sabría que sólo un idiota creería lo que parece lógico. Y yo no soy un idiota. Así que no elegiré el vino que tenéis frente a vos. Pero podéis haber deducido que yo no soy un idiota, y habríais contado con ello, por lo que no elegiré el vino que está frente a mí.

P.R: ¿Habéis decidido ya?

V: ¡Ni remotamente!. Porque la icoaína proviene de Australia como todo el mundo sabe. Y Australia está poblada por criminales, y los criminales tratan con gente que no se fía de ellos como yo no me fío de vos, así que no elegiré el vino que tenéis frente a vos.

P.R: Tenéis un intelecto asombroso.

V: Esperad que siga deduciendo. ¿Dónde estaba?

P.R: En Australia.

V: Sí, en Australia. Vos habréis sospechado que conozco los orígenes del veneno por lo que no escogeré el vino que está frente a mí.

P.R: Estáis perplejo.

V: Os gustaría que fuera así, ¿verdad?. Habéis vencido a mi gigante, lo que significa que sois fuerte. Podríais haberlo puesto en vuestra copa confiando en que vuestra fuerza os salvaría. Por lo que no elegiré el vino que tenéis frente a vos. Pero también habéis derrotado a mi español, lo que significa que habéis estudiado. Y si habéis estudiado, sabéis que el hombre no es inmortal. Por lo cual habríais puesto el veneno lo más lejos posible de vos. Por lo que no elegiré el vino que está frente a mí.

P.R: ¿Tratáis de engañarme para que os lo diga? No lo lograréis.

V: ¡Ya lo he logrado! Lo habéis soltado todo, ya sé dónde habéis puesto el veneno.

P.R: Escoged entonces.

V: ¡Lo haré! Y elijo…¿¡qué diablos hay en aquel matorral!?

P.R: ¿El qué? ¿Dónde?

El Pirata Roberts se gira y Vizzini cambia las copas de lugar.

P.R: No veo nada.

V: Em, pues habría jurado que había visto algo. No importa.

P.R: ¿Qué os hace tanta gracia?

V: Os lo diré enseguida. Pero antes, bebamos. Yo de mi copa, y vos de la vuestra.

Brindan y beben.

P.R: Habéis errado.

V: ¡Vos pensáis que he elegido mal! ¡Eso es lo que me hace gracia! He cambiado las copas cuando os habéis girado, idiota. Habéis sido víctima de un error muy clásico. El más famoso es “No te mezcles en una guerra de conquista en Asia” aunque sólo ligeramente menos conocido es este otro “Nunca luches contra un siciliano cuando la muerte está al acecho”

Vizzini se carcajea y cae muerto. El Pirata Roberts se acerca a Buttercup y la destapa los ojos.

B: ¿Quién sois vos?

P.R: Alguien a quien debéis temer. No necesitáis saber más.

B: Y pensar que era vuestra copa la envenenada.

P.R: Ambas lo estaban. En estos últimos años desarrollé en mí la inmunidad a ese veneno.

Lamentablemente, casos como este vemos muchos. El más claro es el de Bankia en donde todos los participantes en la venta e incluso los supervisores del Banco de España sabían que estaban vendiendo veneno, pero les daba igual ellos estaban bien protegidos. Otras empresas salían a bolsa mintiendo en sus cuentas (Globex) y otras colocaban acciones «preferentes» a sus incautos clientes. Los hay que vendían sellos, pagarés, etc. A nivel mundial no nos libramos con escándalos como los de Madoff, Enron o Worldcom. Todos tienen el mismo patrón, alguien oculta una parte importante de la información.

Así que ya sabes, cuando compres un activo financiero siempre la otra parte sabrá un poquito más que tu.