Para variar, hoy voy a escribir poco porque lo único que voy a hacer es transcribiros el resumen de un trabajo de fin de grado –de la facultad de Económicas de la Complutense de Madrid- que me envió su autor y que me ha parecido interesante compartir con vosotros. Básicamente es un complejo estudio (incluye excels que acreditan los resultados) que pretende demostrar que es posible superar la rentabilidad de un índice bursátil (en este caso el Dow Jones Industrial) con la estrategia de comprar lo que más bajó la semana anterior, sin ningún análisis fundamental de los valores.

La Anomalía de los Winners & Losers.

El denominado efecto winners & losers en los mercados financieros es una anomalía a la que también nos podemos referir como “el efecto sobrerreacción”, que se caracteriza por el comportamiento exagerado que se produce con relativa frecuencia en los precios de los activos debido a que los mercados no son perfectamente eficientes. Dichas sobrerreacciones provocan alteraciones temporales en el corto plazo en los precios de los activos por encima y por debajo de su valor de equilibrio en el medio plazo, lo cual es una oportunidad para comprar barato lo que está sobrevendido y para vender caro lo que está sobrecomprado. Es decir, winner-loser se refiere a la tendencia que tienen las acciones que peor se han comportado durante un cierto tiempo a superar en el siguiente periodo a las acciones que más han subido.

De Bondt y Thaler afirman que la sobrerreacción ocurre cuando los inversores prestan más atención a las noticias recientes de última hora, especialmente a noticias negativas, que a la información que realmente fundamenta el valor a largo plazo de la acción. Por lo que los precios sobrerreaccionan en el corto plazo. Cabe considerar también como causas de la sobrerreacción hechos como los noise traders o el herding. De Bondt y Thaler probaron su teoría utilizando datos mensuales de la bolsa de New York entre los años 1926 y 1982, y comprobaron que las acciones que más habían caído durante los últimos tres a cinco años tendían a tener una rentabilidad por encima de la media en los tres a cinco años siguientes.

Nosotros hemos realizado un estudio que trata de mostrar la vigencia del efecto winners & losers en el corto plazo, desarrollando una estrategia para buscar rentabilidades superiores al mercado basándonos únicamente en la información de los precios pasados de sus acciones. El índice elegido para implementar la estrategia es el Dow Jones Industrials Average (DJIA) compuesto por las 30 mayores empresas americanas.

Hemos utilizado precios de cierre de las cotizaciones durante todo el tiempo del estudio que recoge desde abril de 2004 hasta agosto de 2015. El objetivo es contrastar las rentabilidades que ofrece el mercado con las de nuestra estrategia y demostrar la vigencia de la sobrerreacción. Las pruebas que hemos realizado se basan en la idea de que una manera de poder conseguir rentabilidades superiores a las del mercado será adquirir los activos que más hayan caído en el corto plazo en relación al resto del mercado. De la misma manera esperamos que los activos que han tenido unas rentabilidades especialmente buenas en el corto plazo moderen sus resultados en los periodos siguientes. La metodología que vamos a seguir en este estudio se centra en el contraste entre la cartera de mercado (DJIA) y las diferentes carteras que hemos probado, hemos simulado carteras que se reajustan una vez por semana, variando el día de la semana en el que realizamos rotaciones, de manera que tenemos una cartera por cada día de la semana y podemos analizar si realizando las compras y ventas en distintos días de la semana obtenemos resultados diferentes. También hemos realizado las pruebas con carteras de distinto tamaño, carteras de 10 acciones y carteras de 12 acciones, y por último también hemos diferenciado entre carteras en las que cambiamos 2 acciones cada semana y carteras en las que rotan 3 acciones para comprobar el impacto que tiene una mayor o menor rotación en nuestra estrategia.

En términos de rentabilidad total durante el periodo completo de 12 años, todas las carteras de 12 acciones que hemos probado superan la rentabilidad del índice (1,8% de rentabilidad media anual superior a la rentabilidad del DJIA), y de las carteras de 10 acciones, 7 de 10 superan la rentabilidad del índice (1,25% de rentabilidad anual sobre la rentabilidad del DJIA). Es muy interesante comprobar cómo todas las carteras probadas superan la rentabilidad del índice en los periodos alcistas. Y por el contrario, vemos que todas las carteras caen más que el índice en el periodo bajista de crisis. El número de acciones que componen nuestra cartera va a ser determinante y vemos que con 12 acciones los resultados muestran que las carteras tienen mejores propiedades que con 10 acciones. Pero no esperamos que aumentando mucho más el tamaño de la cartera vaya a seguir mejorando la rentabilidad, ya que al aumentar el número de acciones, nuestra cartera va a tener un menor sesgo a las acciones que estén sobrevendidas, que son las últimas que sufrieron caídas en el mercado, y va a tener una menor rotación semanal. Las carteras con mejores propiedades son las que tienen 12 acciones y rotan 3 acciones cada semana, es decir, un 25% de la cartera cambia cada semana para vender las acciones que más han subido y comprar las acciones que más han caído, estas carteras consiguen un 2,2% de rentabilidad anual sobre la rentabilidad del DJIA.

Hemos de tener en cuenta que en este estudio no entramos a valorar los costes de seguir cada estrategia, para un particular los costes de comisiones de compra-venta pueden suponer una merma en la rentabilidad de entre el 0,6 y 0,8% anualmente, mientras que replicar el DJIA mediante ETFs tiene unos costes mucho menores. También un particular tendría que valorar la peor fiscalidad que afecta a estas operaciones en comparación con una estrategia pasiva de replicar un índice. En definitiva, llegamos a la conclusión de que la estrategia winners-losers es una manera de superar la rentabilidad a largo plazo que nos ofrece el mercado de renta variable americano. Si bien en entornos de crisis vamos a sufrir mayores pérdidas que el mercado, cuando los precios se vuelven a estabilizar nuestra cartera va a estar sesgada hacia los activos que mejor van a comportarse, que son precisamente las acciones más castigadas durante la crisis. Y en periodos normales, con mercados laterales o alcistas, esperamos que esta estrategia supere la rentabilidad del mercado.

(el autor se llama Pablo Rodríguez De Vega y si tenéis alguna pregunta para él seguro que hoy se leerá los comentarios del foro y os podrá contestar)

El resultado de su estudio se puede ver en este gráfico que incluye la estrategia que mejor funcionó: la evolución de la cartera de 12 acciones que cambia, siguiendo el criterio de comprar las que más bajaron la anterior, 3 de ellas los jueves (azul), comparado con el índice DJIA Total Return (gris) diferenciando Periodos pre-crisis, crisis y post-crisis.