Desde un punto de vista económico, el nacionalismo es algo que no casa con la actual globalización y supone un freno para salir de la crisis como estamos viendo en la Eurozona (la falta de unidad y la incomprensión entre los distintos países están en contradicción con el propósito de crear una unión que aspire a competir con los EUA), pero no se puede obviar nunca en una ciencia social como la economía el factor humano. Por ejemplo, yo podría demostrar que Baleares mejoraría su situación si se separara de España y se convirtiera en un Lander alemán y no por eso iban a querer hacerlo y de igual modo sé que en Cataluña hay un fuerte sentimiento independentista pero confío que no la querrían si eso supusiera vivir mucho peor de lo que lo hacen ahora. Yo soy antinacionalista y globalizador, creo en la diversidad cultural pero no en la educación que prioriza las diferencias y me opongo a las fronteras pero dado que existen, éstas deberían ser decididas por los ciudadanos y no por las guerras o las interpretaciones históricas como mayoritariamente ha pasado hasta ahora y por eso creo que el nacionalismo catalán es tan justificable como cualquiera y la aspiración a un estado propio no es censurable. Contra la opinión general, creo que los territorios son de quienes los habitan: si los gibraltareños no quieren ser españoles nunca deberían serlo, si los melillenses no quieren ser marroquíes, da igual el lugar geográfico de la ciudad, tampoco deberían serlo. Y si los catalanes no quieren ser españoles, creo están en su derecho. Otro tema es que, además de esa voluntad de sus habitantes –que no dudo en unos años sea aplastantemente mayoritaria si siguen así las cosas-, Cataluña pueda tener el suficiente grado de autosuficiencia como estado independiente para ser viable económicamente y favorecer con ello el nivel de vida de sus habitantes. Si viviéramos en la España de la autarquía de 1950 no lo dudaría –al fin y al cabo tiene agricultura, turismo, industria…- pero en el globalizado mundo del siglo XXI donde las áreas económicas están tan definidas y con el lastre de la deuda, la situación es muy diferente. Como historiador veo que se han manipulado hechos para justificar posiciones ideológicas pero también es cierto que eso pasa en casi todas partes. Por ejemplo, en España, donde muchos critican, creo que con razón, la interpretación que hacen muchos en Cataluña de la Diada, sabemos que los restos de Santiago –patrón del país- no están en Compostela (e incluso se llega a dudar que realmente haya pisado alguna vez la Península Ibérica) o que lo de Covadonga fue una escaramuza sin importancia a la que se mitificó por motivos políticos, al igual que se pervierten las palabras para darles el significado que se quiere, por ejemplo denominando durante décadas “alzamiento nacional” a un golpe militar. Y es que los políticos han utilizado el nacionalismo en muchas ocasiones para beneficio propio, siendo quizás el caso más extremo el de Hitler y Hiro-Hito ya que en nombre de él provocaron el mayor conflicto bélico de la Historia.

Centrándonos en la economía, creo que ese sentimiento nacionalista de muchos catalanes ha sido utilizado por algunos políticos para vender la idea de que la independencia es una mejor forma de salir de la crisis que la integración alegando “balanzas fiscales”. Es normal que las regiones más ricas aporten más a la caja común igual que pasa con las personas con una salvedad: hay personas con ingresos altos que no han tenido la ayuda de una buena herencia pero en las diferencias entre comunidades autónomas si hay motivos históricos de peso: por ejemplo a Madrid su capitalidad le ayuda a ingresar más así como a Cataluña su importancia en comercio e industria desde hace siglos. Y gran parte de esos beneficios los reciben porque pertenecen a un estado más grande en el que otras comunidades ingresan menos. Igual pasó cuando ingresamos en la UE, Alemania y Reino Unido aportaron capital a España por ser un socio más pobre pero también porque hay una lógica comercial en esa “solidaridad” que también les beneficia. A nivel individual, el dueño de Zara necesita que haya una clase media con ingresos que consuma sus productos para ser rico él, del mismo modo pasa eso con las comunidades autónomas –y los países- que tienen las mayores empresas y pertenecen a una unión política y/o económica. Es lógico que las autonomías que más ponen intenten poner sus condiciones (como hace Alemania en la Eurozona) pero todos los españoles somos iguales y precisamente lo único que rompe –al menos sobre el papel- la igualdad es el tema fiscal ya que a los que ganan más se les aplica un porcentaje de impuestos superior.

Y esto –que algunos llaman solidaridad y otros expolio- ocurre también a nivel territorial y no sólo en España, es exactamente el mismo método de la UE: quien más ingresa, más paga. Así pues, igual que nadie entendería que un día hubiera una unión política real en Europa y Holanda tuviera derechos que no tiene Italia, no tiene sentido que haya territorios con privilegios y por eso creo que las ventajas vascas y navarras deberían desaparecer y desde luego estoy en contra de que se extiendan a Cataluña. Si el negarse a ello es la mecha que conduce a que una amplia mayoría de habitantes de esas autonomías quiera dejar de pertenecer a España, sería una pena y tengo claro que será muy difícil –por muy legal que sea- obligar a la gente a ser ciudadanos de un país al que no quieren pertenecer. ZP cometió un gran error al asegurar que apoyaría el Estatut que decidiera el Parlament porque luego la rectificación de algunos puntos por el TC fue una excusa que el independentismo usó muy bien para azuzar a una sociedad muy harta de la situación actual debido a la crisis. No hay que olvidar que hasta 2010 la asistencia a las manifestaciones de la Diada catalana del 11-S no pasaba de las 10 mil personas. Luego la insensibilidad de Rajoy hizo el resto y ahora un problema de nacionalistas pidiendo más se ha convertido en uno de independentistas.

Los cambios en las fronteras, quizás incluso más que las religiones, han sido la excusa que más guerras han motivado a lo largo de la Historia de la Humanidad. Pero también hay excepciones, algunas muy recientes: la desaparición de la URSS motivó el nacimiento –y renacimiento- de varios estados independientes la mayoría sin derramamiento de sangre, Chequia y Eslovaquia se separaron pacíficamente, Kosovo se escindió de Serbia –9 años después del conflicto bélico-, quizás el mejor ejemplo es Quebec, que ha votado en 1980 y 1995 de forma democrática y pacífica si convertirse o no en una nación diferente a Canadá (en la práctica casi lo es) y el caso más reciente ha sido Escocia. ¿Quiere decir esto que la independencia de Cataluña puede suceder? Yo no lo creo. Hay un error en muchos de los análisis económicos que se hacen ya que antes de imaginar una Cataluña independiente antes hay que planear cómo sobrevivir al proceso de separación. España no va a querer perder parte de su territorio –legalmente lo es, no es discutible- igual que los catalanes no querrían perder Tarragona y los partidos políticos españoles, cuya máxima aspiración es ganar elecciones, no permitirán algo tan impopular para sus votantes. Y a las malas, por parte catalana no hay medios suficientes para una medida de presión que pueda contrarrestar la suspensión de la autonomía con el más que probable beneplácito internacional. Y es que España lo tiene todo a favor para imponer su postura ya que cuenta con todo el apoyo internacional que no sólo le ofrece su participación en los principales organismos, sino especialmente el miedo que otros estados tienen a apoyar un movimiento secesionista que se les puede volver en contra ya que este no es un problema exclusivo de España, dentro de Europa también ocurre en Reino Unido, Italia, Bélgica…

Incluso si una inmensa mayoría de catalanes quiere separarse de España la separación sólo sería viable a las buenas, algo muy complicado de aceptar por un gobierno español que, aun en el improbable caso de aceptar iniciar una negociación de igual a igual entre una autonomía y el estado central sobre una secesión y aún imaginando la mejor de las voluntades por ambas partes, dilataría muchos años el proceso ya que es imposible tras tantos siglos hacer un reparto equitativo que satisfaga a ambas partes y mucho menos llevarlo a la práctica en menos de una o dos décadas. Parecería sencillo repartir la deuda pública pero si se hace, ¿No habría que repartir también los activos -incluido el armamento o las reservas de oro- y alguien piensa que España querría hacer eso? Y caso de hacerse, ¿se haría por población o por territorio? ¿Y cómo se comparte la deuda privada y bancaria o el Fondo de Garantía de depósitos? Y si se inicia un largo proceso que conducirá a la independencia, ¿Mientras tanto se espera que el estado central mantenga su estructura e inversiones en Cataluña y que los ciudadanos de la autonomía paguen los impuestos estatales? Esto es lo que yo creo que pasaría si Cataluña se independizara mañana:

No pienso que esté siendo exagerado, sinceramente creo que es lo que pasaría a grandes rasgos a corto plazo (más allá nadie lo sabe). Basta con ver lo ocurrido en Grecia en 2015 cuando el nuevo gobierno decidió ir por libre contra el resto de socios de la Eurozona. Y es que no se puede aspirar a seguir en Europa, en la Eurozona y tener el apoyo del BCE si nadie apoya lo que pretendes hacer. Si en Grecia, sin llegar a salir del € y siendo un estado reconocido, se vaciaron los bancos hasta el punto de que hubo que imponer un corralito y la actividad económica se paralizó, ¿Qué pasaría con un territorio que se enfrenta a todos? Tsipras se vio obligado a renunciar a prácticamente todo su programa electoral para no acabar fuera de la Eurozona y los meses que tardó en darse cuenta de que el riesgo no merecía la pena fueron desastrosos para la economía de su país. Debería ser una lección que invite a la prudencia.

Por desgracia, el tema está tan politizado que casualmente todos los análisis optimistas sobre las consecuencias económicas de la independencia están realizados por nacionalistas catalanes y todos los análisis pesimistas por nacionalistas españoles. Creo que yo, como no nacionalista, puedo ser más objetivo ya que no me mueve ideología alguna sino el bienestar de la mayoría. Los ajustes que lleva padeciendo Grecia (que impagó deuda pero también recibió fondos de la UE y el FMI y todo el apoyo de BCE) los últimos años serían mínimos en comparación a lo que tendríamos que padecer los que vivimos en Cataluña si se entra en abierto enfrentamiento. Y creo que gran parte del sector financiero, empresarial y, en resumen, del mundo económico catalán, aún con corazón independentista, saben eso pero prefieren callar. Y ahí hay engaño hacia la población. Pero ojo, también lo hay en la parte española cuando amenazan a Cataluña con una expulsión de la UE si hay una Declaración Unilateral de Independencia. No es cierto, mientras España no reconozca dicha independencia desde la UE –y desde la Eurozona, la OTAN, la ONU etc.- se seguirá tratando a Cataluña como una parte de España;  por lo tanto, seguirá dentro de esos organismos hasta que España acepte oficialmente que Cataluña no es España y desde luego nadie cree que eso vaya a pasar en un corto espacio de tiempo.

Reconozco que si la Eurozona fuera a disolverse como parecía en 2012 y hubiera varios estados que no pudieran pagar su deuda el momento sería bueno aprovechando una situación de caos en Europa (¿quién dice que no se volverá a repetir?) pero la independencia catalana ahora que la crisis de deuda está más calmada sería como auto-lesionarse y herir a los vecinos, sería generar un problema de forma voluntaria que nadie agradecerá que aparezca por lo que pondría a todos en contra tanto de Cataluña por crearlo como de España por no resolverlo. A día de hoy y aun batallando para salir de la crisis, pertenecer a España, a la UE, a la Eurozona y contar con el auxilio del BCE y de la comunidad internacional, es el mejor camino para no empeorar la situación económica de los catalanes… y de todos los españoles. Y eso en definitiva es lo que más debería importar. ¿Quién iniciaría un proceso bilateral que perjudicara a los habitantes de las dos partes que participan en él? ¿No estamos viendo cómo la Eurozona, con apenas una década de historia, con muchos menos puntos de unión que cualquier autonomía tiene con el resto de España y con un proyecto claramente cuestionado hace todo lo posible por no romperse precisamente por el coste económico que supone la ruptura?

Resumiendo, a las malas no se llega a ninguna parte y el perjuicio económico para los españoles –y especialmente para los que viven en Cataluña- sería enorme y además Cataluña no tiene forma de presionar dado su aislamiento internacional en este tema por lo que los independentistas deberían recular. Si no lo hacen y fuerzan el tema, España entiendo que sea firme pero debería pensar en los ciudadanos catalanes y no juzgarles por sus políticos: cualquier reacción exagerada estaría ayudando a justificar acciones violentas en el futuro. Mi solución pasa por el diálogo y no me asusta que si una mayoría de catalanes quiere secesionarse de España se converse sobre ello y se negocie un calendario de largo plazo: llevo años viviendo en Cataluña y no es realista pensar que la actual autonomía va a continuar mucho tiempo más, pienso que Cataluña acabará siendo independiente de facto aunque por la pertenencia a la UE y a la Eurozona siga siendo nominalmente parte de España. Es una cuestión de tiempo.