Según el estudio del CIS post-20D y a pesar de los tópicos, mucha gente humilde votó al PP y mucha gente de altos ingresos votó a Podemos. Hay quien piensa que es algo así como una aberración que un “obrero” vote a la derecha pero no siente la misma extrañeza cuando personas con dinero, con ahorros e inversiones, votan a la izquierda cuando, aunque sólo fuera por la previsible subida de impuestos a los que ganan más y disponen de más capital, sería como tirar piedras a su propio tejado. Podemos pensar que individuos ricos que todos suponemos que votan a UP –como Almodóvar,Wyoming, Roures etc.- son tan generosos que tienen tanta confianza en que UP será lo mejor para España que no les preocupa que su victoria les pueda dañar su economía personal. O que o son unos inconscientes que no se han leído el programa o, siendo negativos, que ven beneficios para ellos. Esto último creo puede ser en algún caso particular pero me inclino más por lo anterior ya que conozco a personas que votarán a UP y no tienen ni idea de cómo les va a afectar a su bolsillo si aplican el gigantesco Plan E que supone su programa económico. Así que o son generosos o no se han leído el programa… o hay una tercera vía: que muchos apoyan a UP porque les caen mejor que los demás pero en realidad no confían en que vayan a cambiar demasiado las cosas ¿Pasará igual en otros países donde crece el apoyo popular a radicales de derecha e izquierda, en realidad piensan que cuando lleguen al gobierno se moderarán y por eso no les da miedo votarles? ¿Algo así como el que en Cataluña votó a partidos independentistas por afinidad a los candidatos pero sin desear realmente la independencia?

A mi se me hace difícil votar a alguien queriendo que no cumpla su programa y hay malísimos antecedentes históricos de partidos que ganaron las elecciones sin que sus votantes se creyeran sus mensajes radicales y luego sí fueron aplicados pero puede que algo así pase y quizás esa es la ventaja que tiene UP: les apoyan quienes creen que ellos en el gobierno cambiarán radicalmente las cosas y quienes creen que no serán tan radicales, que les pasará como a Felipe González cuando en la campaña electoral de 1982 abogaba por la salida de España en la OTAN y 4 años después convocó un referéndum pidiendo el Sí a la permanencia. Imagino que por eso los rivales políticos de UP son tan cansinos con Venezuela (¿a qué fue Rivera allí?): quieren vender la imagen de radicalidad de UP como algo negativo pero creo que, aparte de que lo están haciendo de forma algo torpe, lo cierto es que el radicalismo vende en la actualidad. Las encuestas sobre el 26J, cuya campaña electoral empieza hoy, muestran un fenómeno que se ha visto ya en otros países: la polarización. Independientemente del número de escaños, todo apunta a que el partido más votado será el PP, un partido de derechas, y el segundo una coalición de izquierdas cuyos líder se empeña en autodefinirse socialdemócrata (en una estrategia aparentemente burda para robar votos al PSOE pero que parece que le está funcionando) a pesar de que todos sabemos que es mentira, que tiene anticapitalistas en su propio partido y que va coaligado con comunistas que no se esconden y se pronuncian como orgullosos de serlo, demostrando mucha más sinceridad y coherencia que su cabeza de lista. El caso es que tanto PP como UP tendrán –según los sondeos- más votos que el 20D mientras que las dos formaciones más “centradas”, C´s y PSOE, perderán apoyos. Imagino que mucha gente que teme ver a UP en el gobierno, prefiere votar al PP pensando que son la única alternativa (porque pueden creer que el PSOE acabará pactando con UP) y a los “populares” les beneficie ese “discurso del miedo”, también puede pasar que mucha gente vote a UP porque lo ven como única alternativa para echar a Rajoy (pensando que el PSOE acabará pactando con el PP)… Se alimentan los extremos.

Hay un cierto paralelismo con Grecia en el que en las tres últimas elecciones hubo poca diferencia en votos entre una coalición de izquierdas y un partido de derechas a la par que el tradicional partido socialista PASOK se hundía. También parece que ocurrirá igual en Francia en el que la lucha será entre el FN (un partido ideológicamente conservador pero con un programa económico muy cercano al de UP) y la derecha mientras se descarta que el PS participe en la 2ª vuelta de las presidenciales de 2017. O en Austria donde casi al 50% del electorado estuvo dividido entre la ultraderecha y los verdes mientras los partidos tradicionales acabaron en la irrelevancia en las últimas presidenciales. Es evidente que es un fenómeno global, incluso en los EUA venció Trump en un bando y a punto ha estado de hacerlo en el otro Sanders, y ninguno era el candidato del aparato; y aunque aquí está más suavizado que en otros sitios –sobre todo por el gran vivero de votos que supone Andalucía para el PSOE- me parece preocupante que esté ocurriendo en tantos lugares. Las políticas radicales –de un lado y del otro- nunca han sido positivas y no hay ni una sola nación rica que haya llegado a serlo gracias a ellas, basta con ver el grado de desarrollo que un mismo país partiendo de unas condiciones similares, Alemania (Corea también valdría), tuvo con unas políticas y con otras a lo largo de las décadas que estuvo dividido. Pero es que además plantean un grave problema dentro de la Eurozona. Si hasta ahora, con partidos de ideologías similares, ha sido difícil coordinar políticas dentro de nuestra área económica, ¿qué ocurrirá con gobiernos tan variados? No olvidemos que a los díscolos o se les ha echado (Berlusconi) o se les ha obligado a cambiar radicalmente (Tsipras) pero eran casos aislados no coincidentes, ¿qué ocurrirá si esa misma polarización existente dentro de varios países ocurre entre varios miembros? Peligra incluso la UE.

Y quien sabe si esta sensación de pérdida de cohesión en la UE no está alimentando a los partidarios de la Bréxit, referéndum que cada vez preocupa más tanto en el ámbito económico como en los mercados financieros. Si gana el Sí a la salida de la UE no habrá consecuencias económicas graves en el corto plazo pero si pensamos que el valor de la libra caerá es algo negativo porque España perderá cierto atractivo turístico ya que a los británicos no les resultará tan barato venir aquí y también perjudicará a Irlanda a la que le quizás le surja una nueva frontera. Y a medio/largo plazo las consecuencias pueden ser peores si tienen una lectura política: se supone Cameron dimitirá, Escocia pedirá un nuevo referéndum de autodeterminación porque allí si quieren seguir en la UE y es incierta la influencia que una derrota de la UE como esa puede tener en los diferentes miembros. Lo mismo nos une más a todos pero lo más probable es que el apoyo a anti-europeístas declarados como el Frente Nacional Francés (y hay presidenciales en 2017) aumente y países como Finlandia y Holanda, donde el apoyo al euro es muy bajo, incluso se planteen una ruptura de la Eurozona. Todo esto provoca una suma de incertidumbres muy altas justo a las puertas del verano y seguro invitan a muchos inversores y gestores a alejarse de los activos de riesgo hasta después de las vacaciones.

Pero hasta la sesión del jueves parecían imponerse las subidas, primero porque el cierre semanal anterior fue bajo debido al mal dato de creación de empleo (que no de tasa de paro que se redujo al 4.7%) mensual en los EUA y segundo, porque una vez digerido el dato, las declaraciones de Yellen estos días han convencido a los inversores que al menos este mes la FED no subirá tipos… debido a ese mal dato precisamente. Pero tras las caídas del jueves parece que será una semana sin grandes cambios, una vez más pesa en positivo un banco central y pesa en negativo un tema político (en este caso el Bréxit) mientras los datos económicos siguen mostrando, en general, crecimiento pero por debajo del potencial esperado. Al descontar que la FED no subirá tipos de momento y una vez empezado el programa de compra de deuda empresarial de BCE, la rentabilidad de los bonos eurozoneros se han contagiado con nuevos mínimos históricos del bono alemán, se ha debilitado el $ y el crudo parece que ya ha conseguido romper la resistencia psicológica de los 50$ aunque dudo que pueda con la técnica de los 54$. Y como imagen, algo que explica visualmente muy bien el déficit creciente de las pensiones públicas que comentamos este lunes:

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