El otro día un forero decía, con cierta razón, que era anecdótico que mucha gente de izquierdas critique a Rajoy porque no ha cumplido con el déficit, aumentó la deuda y subió impuestos, algo que no sólo es típicamente de políticas de izquierdas, sino que probablemente es lo que harían mañana en España si gobernaran el PSOE o Podemos. De hecho, muchos economistas de la citada ideología como Krugman abogan por aumentar la deuda pública aprovechando los bajos tipos de interés y así acometer grandes inversiones que crearían empleo según la interpretación keynesiana de la economía que el Nóbel hace. El propio Plan Juncker, personaje que desde luego no puede ser considerado un modelo de izquierdas, pretende eso mismo en la UE. Es decir, que es cierto, al final en temas económicos parece haber muy poca diferencia entre los que dicen ser de derechas y los que dicen ser de izquierdas porque al final, ambos suben impuestos, aumentan deuda y fomentan grandes inversiones de dudosa rentabilidad económica. En España, ni siquiera Aguirre, que presume de liberal, se ha librado de esto último como se puede comprobar con la fracasada Ciudad de la Justicia de Madrid.

Algunos creen que en el tema de la corrupción sí hay diferencias, en España PP y PSOE llevan años tolerando la corrupción en sus filas, amparándola y los de C´s y P´s presumen que con ellos no pasará. Es una cuestión de fe que yo no tengo. ¿Por qué? Porque la corrupción de las personas es imprevisible, suele aparecer poco a poco: de repente surge la posibilidad de contratar a un amigo asesor o de ganar un sobre si se concede cierta concesión y la avaricia va haciendo el resto. Por supuesto en el caso de las financiaciones ilegales (por la que hace décadas fue condenado el PSOE y espero pronto sea condenado el PP) la cosa va más allá pero no deja de ser algo por desgracia muy común en grandes organizaciones españolas. La única forma de luchar contra la corrupción es con trasparencia total y normas y leyes muy duras, incluso injustas con los honestos, que no dejen pasar ni una. Si C´s y P´s se muestran intransigentes con cualquier asomo de posible actitud ilícita, podrán luchar contra las personas que, dentro de su organización, puedan caer en la tentación pero por desgracia no creo que eso pase (de hecho ya hemos visto cosas raras como los contratos por 17.999€para poder adjudicarlos a dedo). Es cosa mía, ni tengo fe en la honestidad del ser humano (¿Cuántos robarían el banco de la esquina si supieran que nadie les va a condenar por ello?) ni desde luego en los políticos, sean del partido que sean: mucha gente sólo es buena si tiene miedo del castigo por no serlo. La corrupción no desaparecerá porque ni el PP ni el PSOE (ni la antigua CiU) manden, disminuirá –y mucho- si no dejamos pasar ni una. Si empezamos a disculpar, en unos años si C´s o P´s alcanzan el poder acabarán igual. Ya sé que todos estamos empeñados en confiar más en quien tiene una ideología que nos es más afín a la nuestra pero eso es absurdo. Lula –de izquierdas- pidió ser ministro para aforarse y que no le juzguen al igual que Barberá –de derechas- usa el Senado: Hay sinvergüenzas en todas partes.

Cambiando de tema, hace algunas semanas C. López publicó un artículo que básicamente mostraba el enorme poder del interés compuesto que ayuda mucho a la inversión a largo plazo. Resumiéndolo mucho, si un año tenemos 10 y obtenemos un 10%, al segundo los intereses serán sobre 11, y si volvemos a obtener otro 10%, al tercer año los intereses serán sobre 12,1 etc. Es decir, reinvirtiendo los intereses obtenidos aumenta mucho la rentabilidad. Pero eso vale cuando todos los años los intereses son positivos (o sea, ha sido válido para la renta fija hasta ahora) porque por ejemplo en bolsa el cálculo que suele hacerse es erróneo al no calcular correctamente los años negativos. Por ejemplo, un año que la bolsa baja un 10%, obliga a que el año siguiente se gane un 30% para poder seguir la progresión anterior como bien explicanaquí. Así que ojo con eso.

Y el problema de los cálculos a largo plazo es que suelen obviar la inflación, que reduce considerablemente cualquier rentabilidad y los que la incluyen, olvidan incluir los impuestos. Y es que, contra lo que sería deseable, el ahorro no está fiscalmente protegido sino muy gravado. Y lo peor es que a muchos eso les parece bien, con el ahorro pasa como con el emprendimiento, cuando se inicia todo son aplausos para el que lo intenta pero cuando alguno tiene éxito y crea un capital o llega a poseer una empresa de éxito, entonces es vilipendiado por gran parte de la opinión pública que le conmina a repartir lo que tanto le ha costado reunir -en el caso del inversor- o lo que tanto le ha costado crear –en el caso del empresario- como si tener éxito en ambos supuestos, siendo algo tan meritorio, tan minoritario y tan escaso, fuera algo negativo que no mereciera una gran recompensa personal.

En cuanto a los mercados, abril ha corregido el rumbo y ha pasado al positivo en parte gracias al rebote del crudo que por fin supera con claridad los 40$ al calor de rumores de un acuerdo de producción entre Rusia y Arabia Saudí y en parte por un gran rebote –en la sesión del miércoles- de los valores bancarios tras las últimas grandes caídas. El €/$ se ha debilitado por debajo de 1.13 tras cotizar por encima de los 1.14, algo que ayudó a que las bolsas eurozoneras se hayan comportado, ¡por fin!, mejor que Wall Street; y la deuda más “segura” sigue marcando mínimos a pesar del rebote de las materias primas que anuncia mayor inflación… cosas de los bancos centrales. Sobran mencionar las enésimas correcciones a las previsiones anteriores –y que volverán a cambiar próximamente- del FMI que, no obstante, dejan clara la tendencia global a un menor crecimiento. Y un recordatorio, mañana sábado comienza oficialmente la campaña del “Brexit”. La pregunta será: “¿Debería el Reino Unido permanecer como miembro de la Unión Europea o salir de la Unión Europea?”. Seguro es un tema del que se hablará mucho las próximas semanas. Y como imagen, un gráfico de @CALLLUIS con datos del INE que creo son interesantes (recordad que en una misma vivienda viven varias personas y que una persona puede tener más de una hipoteca o una casa tener varios hipotecados etc.):

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