En mayo de 2008, Goldman Sachs distribuyó un informe dirigido por el ‘gurú’ Ariun Murti en el que se advertía de que el barril de petróleo Brent podía alcanzar los 200 dólares. Nunca llegó, su máximo fue de 146 dólares y tomó tendencia bajista… hasta hoy que ronda los 30$. El otro día por casualidad ojeé un informe del FMI de finales del 2012 alabando a los emergentes y con unas previsiones a 5 años vista muy optimistas sin por supuesto haber pronosticado la crisis que están viviendo desde hace más de un año. Son dos ejemplos de los innumerables que hay de fallos en las previsiones de gente muy preparada y que tiene todos los datos a su disposición. Hay más, prácticamente todos los análisis que se publicaron a finales de diciembre/comienzos de enero sobre la evolución bursátil mundial han fracasado estrepitosamente en apenas unas semanas y aunque es posible que en los 10 meses que faltan puedan acabar acertando, la pérdida patrimonial actual de los que han hecho caso a los expertos es muy dura.

Si ellos no aciertan, lo normal es que los demás nos equivoquemos continuamente. Sin embargo, es inevitable intentar adivinar el futuro y creo que cuanto más cercana en el tiempo sea una predicción, más posibilidades hay que se cumpla. Yo por ejemplo pienso que marzo debería ser un mes ideal –de hecho ya está pasando- para invertir en bolsa buscando un par de factores positivos de corto plazo que creo se avecinan: por un lado el cierre del trimestre que pienso se intentará maquillar y por otro la estadística que dice que abril es, en media, el mes más alcista del año. De hecho, si miramos estadísticas, ya hemos entrado en el periodo de 3 meses más rentable en los últimos 20 años:

Si ambos supuestos se cumplen y la bolsa sube, basta con aplicar un stop de ganancias mínimas para seguir manteniendo la posición más meses por si siguiera la tendencia alcista, elevando el stop según subiera más o ejecutándolo si se diera la vuelta. La cuestión es siempre proteger el capital. Otro motivo para pensar que la bolsa rebotará es que los mercados se mueven con dientes de sierra, no siguen una trayectoria lineal durante mucho tiempo y tras una caída tan rápida, aunque estemos en una nueva tendencia bajista, es normal pensar en una recuperación de los precios como de hecho ya estamos viviendo. La clave, para mí, está en saber cuándo comprar –si no se está ya invertido- porque hay un elemento clave en marzo que es muy difícil de interpretar: la reunión del BCE del día 10. Imposible saber si hay que comprar antes del día 10 no sea que las medidas que pueda tomar Draghi provoquen un rally –como ha pasado muchas veces los últimos años- sin que estemos dentro o si hay que hacerlo después, una vez que el mercado se decepcione porque espere demasiado –eso pasó en diciembre- de las medidas del Banco Central. 

Pero como buen escéptico, planteo otro escenario: todos hemos oído o leído alguna vez la frase “quien quiere rentabilidad tiene que arriesgarse” y es cierto, el dinero si no se mueve –sea en un negocio, en renta fija o en bolsa etc.- no genera rentabilidad y todo, en mayor o menor medida, implica algún riesgo. Pero eso no pasa ahora, en épocas sin inflación como la actual, basta con dejar el dinero debajo del colchón o en una cuenta a la vista en el banco para que el tiempo corra sin prejuicio para nuestros ahorros y con el mismo dinero podamos adquirir los mismos bienes. Por eso no tenía ningún sentido que en 2015 varios activos de riesgo como el Nasdaq o la bolsa alemana, estuvieran tan demandados que alcanzaran máximos históricos. De hecho, si se tenía tanto miedo a la deflación –al menos hasta ahora- es porque si induce a que el dinero no se mueva la economía se puede hundir porque se desplomaría la inversión y el consumo. Por suerte, eso no está pasando (al menos no todavía) pero parece que la deflación sí ha llegado a la bolsa. ¿Vendrá para quedarse o rebotará como hemos comentado antes? Imposible saberlo pero ¿tiene sentido arriesgarse a invertir en ella si no haciendo nada el dinero no pierde valor? Si nos creemos, como se lo cree el mercado de deuda global, que la deflación -o la inflación mínima- va a ser la constante para los próximos años, ¿no será lo mejor olvidarse de la bolsa también por años, merece la pena un activo en el que, como ha pasado este año, se puede perder una cuarta parte del capital en unos días? Ahí dejo el debate…

En cuanto a la semana, empezó mal con cierto sentido ya que el fin de semana el G-20 se mostró incapaz de encontrar alguna vía para resolver los problemas que, eso sí, al menos ya detectan que existen. Pero nuevos mínimos de la bolsa china condujeron a que el lunes el gobierno de allí decidiera reducir el coeficiente de reserva de la banca y eso salvó la sesión. El martes por fin este año funcionó la “magia” del primer día de mes y con eso parece asegurarse una semana en positivo y un comienzo de marzo esperanzador para los largos. El crudo no sube más pero dejar de caer ya supone una gran noticia y ha tranquilizado a casi todas las materias primas que rebotaron fuerte desde mínimos estas semanas y ahora están consolidando. El € -como el Euribor- ha vuelto a bajar, quizás por la expectativa de más medidas de BCE el próximo jueves, y eso debería ayudar a las bolsas eurozoneras en su pulso con Wall Street que de momento es quien está ganando en 2016. Lo mejor de la semana –lo peor parece claro que ha sido el lamentable espectáculo que han dado nuestros políticos en el Parlamento una vez más-, que sigue bajando la tasa de paro en Europa:

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