Los datos económicos de España en 2015 han sido espectaculares. Por varios motivos pero los dos principales son: que destacan sobre nuestros vecinos y que han ocurrido contra la lógica económica imperante en el mundo ya que ha habido crecimiento y creación de empleo sin inflación y con bajo gasto público. Por supuesto que todas las cifras tienen sus puntos oscuros, y las españolas recientes seguramente más, pero es que siempre es así: muchos no recordarán cuando en plena expansión económica, al comienzo de este siglo, cada vez que salía un buen dato había un pero que ponía algún economista o algún periodista y por supuesto la oposición. Recuerdo al PSOE criticar el superávit presupuestario del gobierno del PP en 2003 y al PP criticar la tasa de paro de 2006, que supuso un mínimo en décadas, lograda por un gobierno del PSOE, con el argumento de que más del 30% de los contratos de trabajo eran temporales (hoy son el 25%). Pero más allá de la anécdota, nunca jamás vamos a encontrar un dato económico al que alguien no le ponga alguna pega. Es sano, debemos tener espíritu crítico y valorar los riesgos y no caer en la complacencia.

Y por supuesto, como hemos comentado aquí muchas veces, los de 2015 tienen muchas pegas –aquí, y en Italia y en los EUA y en la China popular …- y lo positivo debe mucho al aumento de la deuda y al BCE que nos permite colocarla a precios irrisorios para nuestro riesgo país… aunque eso no nos debe llevar a desprestigiar el enorme esfuerzo que la sociedad española –el gobierno de turno muchas veces resta en lugar de sumar pero bueno, podemos ponerle también algo de mérito aunque nunca el principal- ha hecho para conseguirlo. Claro que hace falta mucho más pero la debacle de 2008 a 2013 –año en el que cambiamos de tendencia- ha sido tan fuerte que las heridas durarán muchos años más, es muy difícil ir más rápido; quien crea que esto se resuelve en menos de una década es un ingenuo, y aún lo es más quien pretenda que se puede salir de esta crisis con sueldos altos y mejores servicios sociales cuando nadie, ni los que has tenido una recesión más leve, han conseguido eso en nuestro entorno económico. Este gráfico de afiliados a la Seguridad Social del profesor Combarro ejemplifica muy bien el momento del cambio y cómo de lejos estamos aún de salir de la crisis:

La manía de algunos de criticar por ideología es absurda porque cualquier gobierno, fuera del PSOE, de C´s o de Podemos, presumiría de las cifras macro españolas de 2015, y es infantil criticar simplemente porque han ocurrido con un gobierno del PP. Nadie dice que no hubieran podido ser mejores con otros gobernantes pero eso no lo sabemos, lo que sí sabemos es que a día de hoy la economía española va en la dirección correcta y es importante que la inercia continúe en 2016. Y el principal obstáculo para que eso pase no está en el contexto internacional o en la errada política de la Eurozona como en otras ocasiones sino en la inestabilidad política interna, inestabilidad que se podía pensar ha sido generada por el resultado electoral pero que creo es más fruto de la poca capacidad de nuestros políticos de hacer política que de la voluntad de los votantes. El bipartidismo les ha acostumbrado a que la mayorías sean claras y ahora que no las hay son incapaces de pactar como hacen en otros países desarrollados. Lo normal en países de nuestro entorno es llegar a consensos y que haya gobiernos de varios, incluso siendo partidos opuestos. Siempre se pone como ejemplo, por su buen desempeño, la coalición alemana entre conservadores y socialdemócratas pero yo prefiero citar el caso griego: Syriza, el partido con poder más a la izquierda de los que hay en la UE, gobierna junto a ANEL, un partido que ideológicamente se sitúa a la derecha de Ciudadanos, y un socio tan leal que apoyó a Tsipras tanto en su enfrentamiento con Bruselas como ahora que acata sus exigencias. Así pues, no es tan raro. Los de España se empeñan en su blanco o negro y no exploran los grises, esas zonas donde se puede llegar a un acuerdo cediendo por un lado y por otro.

Personalmente detesto al PP sobre todo por su complicidad con la corrupción, al PSOE por su ineficacia tanto gestionando (con ellos vivimos no hace tanto la peor legislatura de la historia de la democracia española) como en la oposición (se han dejado robar millones de votos por Podemos en gran parte por el error de pactar con ellos en muchos sitios tras las locales, dándoles un crédito como posibles gobernantes que no se merecen) aparte de que tampoco están libres de corrupción y a Podemos porque no me fío de ellos, su líder es autoritario y despreciativo hacia los rivales y las medidas que anuncian empeorarían mucho la economía del país. Creo que los menos malos son Ciudadanos -aunque tampoco me convencen- porque no me parecen ni radicales ni corruptos y además se han ofrecido a ayudar a la gobernabilidad sin pedir cargos ni insultar a nadie, no como otros. Los demás están forzando con sus actitudes a que haya nuevas elecciones y ese es un gran riesgo para la economía española, incluso más que un posible acuerdo del PSOE y Podemos. ¿Por qué? Porque la inestabilidad se alargaría en el tiempo y el desenlace previsto no será muy diferente y seguirá sin haber mayorías claras. De hecho, el único cambio notable que puede ocurrir es que Podemos, si consigue convencer a IU de presentarse junto a ellos y las confluencias (lo que no debería ser muy difícil ya que IU tiene casi un millón de votos que en solitario suponen 2 diputados y con Podemos podrían ser más de 10), consiga más votos (e incluso quizás más diputados) que el PSOE. Y eso complicaría aún más el panorama.

Pero incluso si se arreglara la formación de un gobierno en Madrid, la inestabilidad política no desaparecería del panorama debido al tema catalán. Y para solucionarlo hace falta hacer política, volvemos al tema que comenté antes de buscar las zonas grises en lugar del empecinamiento actual. Por ejemplo el debate sobre si es posible que una parte de España decida sobre algo que afecta a todos los españoles, es decir, el famoso referéndum de autodeterminación, es irresoluble. Pero en política hay que ser listos y en lugar de instalarse en la negación resulta que se podría hacer un referéndum y que sea sólo consultivo o que la pregunta sea difusa como “¿estaría de acuerdo en empezar un proceso de…?” y así esquivar el veto constitucional. Yo ya propuse hace dos años, cuando salió la consulta –luego declarada ilegal- del 9N, que para sustituirla lo mejor era que el gobierno propusiera establecer una serie de preguntas a la población cada vez que hubiera elecciones –sean locales o generales- en las que los españoles pudiéramos opinar sobre temas que trascienden las ideologías políticas, temas tales como la ley del tabaco, la despenalización del aborto, los festejos taurinos… y, por qué no, la opinión sobre si una autonomía puede elegir secesionarse de España sólo con los votos de dicha autonomía. Se pregunta a todos, se abre un debate, se gana tiempo y se da la impresión de que se avanza.

Y seguro que hay más propuestas que puedan caber en una zona intermedia donde se pueda pactar, los diferentes bandos cedan en algo y todos rebajen pretensiones en busca de una solución que sea la mejor para el conjunto de la sociedad. Para eso deberían servir los políticos que elegimos, no para que intenten quedar siempre por encima de sus rivales.