Recientemente Amancio Ortega fue durante unas horas el hombre más rico del mundo, este honor le duró muy poco ya que horas después las acciones de Microsoft subieron un 11% con lo que la fortuna de Bill Gates se incrementó en  1.300 millones de dólares pudiendo así recuperar el trono.

Es lo que les pasa a los que están totalmente forrados, un día se levantan y han ganado (o perdido) mil millones de dólares. No les pasa lo que al resto, que podemos decir de memoria el dinero exacto que tenemos.

Cuando leemos las fortunas de los más ricos del mundo a muchos les da envidia sana, a otros insana y casi todos creemos que la riqueza está muy mal distribuida. Que el bueno de Amancio tenga 73.000 millones de euros mientras el 29% de los españoles están en riesgo de pobreza, da que pensar. Como yo no soy Amancio ni tengo su dinero no me importaría que se lo quitasen todo para dárselo a los demás. De hecho creo que deberían repartir todo el dinero de aquellos que tienen más que yo.

Pero esto no funciona así y el distribuir la riqueza no es tan fácil. En Bloomberg lo explicaron muy bien con este ejemplo.

Imagina por un momento que eres Amancio y más o menos sabes cuál es tu fortuna, millón arriba millón abajo. En una de tus cuentas corrientes, entra un hacker y te roba 10.000€. Lo más probable es que no te des cuenta y tu poder adquisitivo será exactamente el mismo. Puedes comprarte todo varias veces. El hacker, como además de buen informático es buena persona, mete ese dinero en la cuenta corriente de un pobre. Esos 10.000€ seguramente sea más que su sueldo anual y le sacará durante un tiempo  del riesgo de la pobreza e incluso podría usarlos en formación o comprarse una furgoneta para comenzar de repartidor. En esos 10.000€ no está solamente su presente si no también puede estar su futuro.

Hemos cambiado la vida de una persona y Amancio ni se ha enterado. Por tanto ¿por qué no hacer lo mismo con el resto de los 73.000.000.000€? ¿Por qué no sacrificar una fortuna por el bien de resto?.

El problema es que los ricos pueden no notar un robo puntual pero si notan una apropiación sistemática de sus ahorros que generalmente no viene en forma de hackers si no de impuestos y esto tiene una implicación a largo plazo. Cuando subes los impuestos reduces la actividad económica. Gravar el consumo reduce el consumo al igual que gravar la inversión, reduce la inversión. Nos gustaría que fuese al revés, pero a vida real funciona de esta manera.

Por otro lado, existe el llamado «balde de Okun» en referencia a la analogía descrita por este economista. Cuando se distribuye el dinero del rico al pobre deberíamos imaginar que el dinero es transportado en un balde que gotea. Parte de él simplemente desaparecerá en el trayecto, de modo tal que los pobres no recibirán todo el dinero que es tomado de los ricos. El dinero no desaparece literalmente, por supuesto, sino que las ineficiencias producen resultados que a menudo pueden ser caracterizados de este modo. Cuando no existe ineficiencia alguna, no hay ninguna gotera en el balde y un dólar menos para el rico significa un dólar más para el pobre. Con políticas ineficientes, el balde gotea y el tamaño de la gotera mide la magnitud de la ineficiencia.

El medir el tamaño de la gotera no es cosa fácil y depende de la madurez del país, por ejemplo e EEUU el Consejo de Asesores Económicos del presidente calculó que por cada dólar que se distribuye, se recauda 1,5$. De estos cincuenta centavos de coste adicional, diez centavos se deben a los costes de acatamiento del contribuyente (mantener registros, el tiempo desperdiciado llenando formularios impositivos, etc.) y el resto es atribuible a las distorsiones en el comportamiento económico (efectos sobre el trabajo, el ahorro y el gasto).

Por tanto, de los 73.000 millones de € que Amancio «donaría» sólo 48.600 millones € llegarían a los pobres (suponiendo que tuviesemos la eficiencia de EEUU) y además lo más seguro es que a Amancio le diese por cerrar Inditex ya que de nada le serviría trabajar si el dinero se lo van a llevar otros.

Afortunadamente la sociedad está cambiando y lo súper-ricos cada vez donan una parte más importante de su fortuna. Quizás Bill Gates sea uno que más en serio se lo ha tomado y muchos son los que le siguen, como es el caso del fundador de Facebook al que su reciente paternidad le ha cambiado tanto que donará el 99% de sus acciones.

Esta es la mejor manera y la más justa de repartir la riqueza. Así que ya sabes Amancio, estírate.