A mediados del 2014 fuimos testigos de la desaparición de 9 canales de la parrilla de nuestras televisiones, debido a una sentencia del Tribunal Supremo, que estableció que la concesión de la licencia de TDT de los mismos fue, cuando menos, irregular, ya que no se atuvo a lo dictaminado por la Ley Audiovisual de mayo del 2010 (PDF), sino que, aparentemente el Gobierno de Zapatero hizo el reparto de licencias de la TDT de estos canales a libre voluntad y sin celebrar un concurso, como establecía dicha ley. El Gobierno, a pesar de las presiones de diversas empresas audiovisuales, decidió acatar el dictamen y no esperar a su resolución, y así, Nitro, Xplora, La Sexta 3, LaSiete, LaNueve, Net TV, Veo TV, AXN y Marca TV pasaron a mejor vida. Lo interesante del caso es que estaban implicados los dos mayores grupos audiovisuales del país: Grupo A3Media, con los tres primeros canales y Mediaset, con el cuarto y quinto de la lista, los cuales anunciaron la exigencia de indemnizaciones millonarias para compensarles de las pérdidas ocasionadas, ya que la licencia de emisión fue en su día solicitada y otorgada, lo que señala a la Administración como responsable. Para la reclamación dispondrían de un año, a partir del cierre. Igualmente, UTECA (patronal de las cadenas privadas) presionó al Ministro Soria, sin respuesta, para que, a través de un pequeño trámite administrativo, como un decreto-ley sin importancia, se saltase el dictamen del Supremo y quedase todo igual.

La realidad es que no sólo la concesión o no de diversas licencias era lo que estaba en juego en el mercado audiovisual, la reglamentación sobre el dividendo digital fue determinante en el cierre de canales. Esta reglamentación ha supuesto un reordenamiento del espectro de banda en el que emite la TDT mediante el cual se liberó una parte de este espectro para cederlo a las comunicaciones 4G; con lo cual tenemos unos nuevos actores en esta obra: las compañías telefónicas, que han irrumpido con fuerza en el mercado audiovisual ofertando canales de televisión de pago como complemento a su oferta de comunicaciones.

De hecho, ahora que la batalla del Smartphone ha terminado, ya hace tiempo que ninguna compañía ofrece un terminal gratis por contratar línea con ella, la guerra se ha recrudecido en dos frentes: por un lado los contenidos, todavía se dejan sentir los efectos de la guerra por el contenido del futbol; por otro lado un nuevo frente: el de los televisores gratis a clientes que contraten los productos ofertados por las compañías.

Así, Telefónica ofrecerá a partir del 14 de diciembre televisores gratis a los clientes que contraten sus paquetes Fusión con televisión y fibra de 300 Mb. Los aparatos llevan integrado el decodificador y solo permiten visualizar la programación a través de Movistar +, el servicio de televisión de pago de Telefónica, pero ningún otro programa. Esta es la respuesta a la oferta de Orange, dicho de otro modo Jazztel, que ofrece descuentos de hasta el 65% en televisores de alta gama para clientes que contraten con ellos. Lo cual significa una nueva guerra de subvenciones trasladada desde los terminales móviles hasta los televisores con el fin de hacerse con el mayor número de clientes abonados a sus paquetes de servicio todo en uno (fijo, móvil, Internet, datos y televisión), en particular con los más caros, los que incluyen conexión por fibra óptica y televisión de pago.

En el caso de Telefónica, su promoción consiste en un aparato básico gratuito, o si es con unas mayores prestaciones, a cambio de una módica cantidad de dinero, recuperable en caso de baja del servicio, ya que no existe permanencia en el contrato que no permite visualizar los canales de televisión en abierto ni ningún otro servicio de televisión online salvo que estén integrados en la programación de Movistar +. Según el director de marketing de Telefónica de España, Óscar Candiles, “No es un televisor en sí, sino una pantalla con decodificador”. En el caso de Orange, se subvenciona hasta el 65% de una oferta de televisores de un par de marcas, pero en este caso la televisión es libre y se puede usar con cualquier plataforma.

El objetivo de esta estrategia comercial es aumentar el número de abonados a la televisión de pago que en España tiene solo una penetración del 25%, y rentabilizar las fuertes inversiones que están haciendo los operadores para hacerse con derechos de televisión tanto de cine como de deportes.

Y es que, ahora que el mercado de los smartphones crece por debajo del 10% anual debido a la maduración del mercado (ya casi todo el mundo tiene uno y el mayor segmento de ventas es el de renovación, que se estima que se realiza cada dos años), las compañías tratan de aplicar el mismo modelo que les dio el éxito estos años atrás. La diferencia es que, mientras que el tener una línea móvil se considera casi una necesidad, el tener el futbol o una oferta televisiva sin publicidad y con contenidos supuestamente de calidad, puede considerarse más como un artículo de ocio y, por tanto, cercano al lujo, lo que significa que el crecimiento puede no ser el esperado.