En enero escribí aquí: El factor político en 2015 en el que advertía, a pesar del entusiasmo de todos los analistas económicos y bursátiles, del riesgo que podía suponer tanto para los datos macro como para los mercados, el que estuvieran convocadas para este año varias convocatorias electorales que podrían generar inestabilidad. Ahora que se acaban de conocer los resultados de las elecciones en Portugal (para mi la prueba de que los recortes si son sin corrupción pueden ser aceptados por los votantes), sólo queda por conocer el resultado en las generales españolas. Pero hagamos un repaso:

Las elecciones griegas de enero han sido con diferencia las que más han influido en el mundo económico ya que el miedo a la victoria de Syriza estuvo justificado puesto que bajo su mandato estuvo a punto de ocurrir la primera salida de un miembro de la Eurozona (nunca se había estado tan cerca) y se vivió el segundo corralito en la Eurozona en poco más de dos años. Al final se repitieron las elecciones pero en esta ocasión la nueva victoria de Syriza se consideró como positiva ya que ha abandonado el enfrentamiento con el resto de la Eurozona, aceptando sus imposiciones políticas y económicas a cambio de un tercer rescate. Y todo eso habiendo eliminado a su oposición política interna.

Las del Reino Unido fueron positivas porque el candidato conservador ganó por mayoría absoluta además de ningunear al partido euroescéptico Ukip (con la ayuda del extraño sistema electoral de las islas) lo que proporciona estabilidad y continuismo, algo que suele gustar a los mercados. Ya veremos cuando convoque el referéndum para seguir o no en la UE…

Las municipales y autonómicas españolas no fueron demasiado celebradas en el mundo económico: El electorado dio un giro a la izquierda y los dos principales municipios españoles pasaron a estar gobernados por coaliciones que recordaban mucho a la Syriza de enero. Pero no bajó el interés inversor en España y si hubo consecuencias negativas no fueron apreciables. Al final se impuso la normalidad y el carácter local de estas elecciones no preocupó demasiado. Sin embargo, las catalanas de septiembre sí influyeron negativamente y aunque finalmente el resultado no fue el más temido, no han ayudado demasiado ni a la economía ni a los mercados españoles. Al fin y al cabo, nunca había habido tantos diputados independentistas en un parlamento autonómico y el problema catalán está lejos de resolverse.

De todos modos, cara a las elecciones nacionales, el auge en Cataluña de Ciudadanos y la decepción de la unión Podemos/IU podría ser tomado como algo positivo pues no hace muchos meses en Europa se temía que la izquierda radical gobernara en la 4ª economía de la Eurozona. Al fin y al cabo, es evidente que los mercados prefieren un gobierno PP+C´s o PSOE+C´s o de alguno de los tres en minoría con apoyos puntuales de los otros dos, que una posible coalición PSOE+IU+Podemos+nacionalistas+independentistas. Según se acerque la fecha de las generales españolas con la consiguiente publicación de sondeos, podría aumentar la inestabilidad del Ibex y de la prima de riesgo pero dudo que en la economía real haya una paralización de las inversiones como por ejemplo pasó en Grecia a finales de 2014 cuando se descontaba que ganaría Syriza.

Aún queda otro factor político no relacionado con citas electorales: la nueva llegada de la discusión parlamentaria por el techo de deuda en los EUA que se esperaba en diciembre pero que puede adelantarse al próximo mes ya que los ingresos fiscales han sido menores a lo calculado y han aumentado más de lo estimado los pagos a fondos de jubilación de las fuerzas armadas. Se necesitará un acuerdo parlamentario para aumentar el límite de endeudamiento del gobierno por encima de los 18,1 billones de dólares para evitar que ocurra por primera vez un incumplimiento de pagos de obligaciones del gobierno, como pago de intereses y Seguro Social. Con las presidenciales el próximo año y dado que las otras veces que ha tenido que “cerrarse” el gobierno  los últimos años, los republicanos han salido perdiendo en intención de voto y apoyo popular por oponerse al aumento del techo de deuda, no creo que realmente esto sea un factor real de inestabilidad. En agosto de 2011 sí lo fue y hasta condujo a que S&P rebajara el ráting del país de su máxima calificación (que aún no ha recuperado) ayudando a una fuerte tormenta bursátil veraniega.

Esta vez seguro que se llega a un acuerdo pero no es un factor baladí porque podría incluso influir en la fecha prevista por la FED para la subida de tipos. Recordemos que hasta en 2008, el año bajista en bolsa por excelencia de los últimos años, se maquilló el cierre anual en las últimas semanas y el 30 de septiembre vimos algo similar en el cierre del pasado trimestre así que esto puede que no influya en la economía real pero sí puede hacerlo en Wall Street y en las carteras de inversión de fondos de inversión y bancos de todo el mundo. Nunca hay que despreciar el factor político.