Si pensamos en cracks, se nos viene a la mente deportistas como Messi o Ronaldo, pero si pensamos en supercracks, a mi se me viene a la cabeza Charles Simon, un empleado de la empresa estatal francesa SNCF (lo que viene a ser la RENFE de allí) un tio al que pagan 5.000 euros al mes desde el 2003 por, en palabras suyas, «estar en casa y no hacer absolutamente nada». No contento con esto presentó una demanda contra la compañía, acusando a la compañía de poner un freno a su prometedora carrera. ¿Es o no un supercrack?

Este ejemplo nos muestra que los franceses saben mucho de trabajar poco. Recientemente UBS realizó un estudio sobre el número de horas que se trabaja en las principales ciudades del mundo, con este resultado, poniendo en primer lugar (como es obvio) a los que menos trabajan.

  1. París: 1.604 horas
  2. Lyon: 1.631
  3. Moscu 1647
  4. Helsinki 1659
  5. Viena 1678
  6. Milan 1691
  7. Copenague 1697
  8. Luxemburgo 1703
  9. Vilna 1716
  10. Bruselas 1717

Viendo este top ten, a uno se le queda una sensación de que la riqueza de las ciudades no está en absoluto relacionada con el numero de horas que se trabaja. Si miramos el listado por abajo, el  de las ciudades más trabajadoras, vemos que lo lidera Hong Kong con 2.606 horas anuales (estos no cuentan, son adictos al trabajo) seguido de Mumbai, Mexico, Nueva Delhi, Bangkok, Dubai, Nairobi, Tai Pei, Jakarta, y Bogotá. Unos datos, para reflexionar.

En Suecia quieren ir más allá  y su segunda ciudad más importante ha puesto en marcha un experimento consistente en implantar la jornada laboral de seis horas diarias (30 semanales).

Para ello comenzaron a aplicarla en una residencia de ancianos con un resultado que quizás no os sorprenda. Incremento de la productividad y satisfacción de los trabajadores.Por otro lado, los gestores de la residencia también están contentos con los resultados pese a que hayan tenido que  contratar a otras 14 personas para compensar la pérdida de horas trabajadas.

Dado el éxito, este tipo de jornada se está extendiendo en otros servicios sociales de la zona e incluso lo están estudiando algunas empresas. De hecho, en el centro de servicio de Toyota de la ciudad llevan 13 años con este horario y nunca se han arrepentido. Los clientes no estaban contentos con los largos tiempos de espera, mientras que el personal se estresaban y cometía errores. A raiz  de aquél  cambio los beneficios crecieron un 25%

A la hora de hablar de la productividad muchas veces se nos olvida que ésta se ha duplicado desde la década de los 70, por lo que la jornada laboral se podría reducir incluso a cuatro horas diarias. En el fondo es una cuestión de cómo se distribuyen y quién se beneficia de estos aumentos de la productividad.

En una momento en el que no hay trabajo para todos, quizás sea el momento para replantearnos que todos trabajemos un poco menos y vivamos un poco más. Eso si, de manera voluntaria y bien estudiada y no implantada por ley como ocurrió con las 35 horas semanales de Francia.